Kiko Hernández, entre lágrimas y encadenado a su local, denuncia amenazas de muerte en 'No somos nadie': "Van a mandar a alguien a rajarme"
Carlota Corredera rompió a llorar, muy preocupada por su compañero: "Iros de allí, por favor"
El colaborador de televisión Kiko Hernández vivió este miércoles uno de los momentos más angustiosos de su vida personal y profesional. Durante su intervención telefónica en el programa No somos nadie (Ten), Hernández relató la dramática situación que atraviesa junto a su marido, Fran Antón, quien permanece encadenado a la puerta de su local en Melilla e inmerso en una huelga de hambre tras el precinto del local por parte de la Policía Local.
“Me decían que iban a matarme, que me mandarían a un moro de la frontera a rajarme, que lo harían y volvería a salir de España, que no lo encontrarían nunca. Temo por mí y por mi familia”, explicó Hernández entre sollozos durante la llamada, haciendo pública la amenaza de muerte que habría recibido a través de WhatsApp.
El exconcursante de Gran Hermano denunció además un clima de acoso que vincula a lo que considera una red de corrupción en la ciudad autónoma: “Aquí hay homofobia, aquí hay racismo. Tengo un amigo que estaba en el ayuntamiento y cuando se fue le dijeron que qué bien que se iba, porque había que desinfectar todo porque olía a moro. Esto no es casualidad, es mafia controlando todos los estamentos de Melilla”.
Fran Antón, actor y empresario, decidió encadenarse a la puerta de su establecimiento tras comprobar que el local había sido precintado “sin ninguna justificación”, a pesar de contar, según ambos, con todas las licencias y cumplir la normativa vigente. La situación obligó a suspender la gala en directo del reality que presenta en YouTube, La casa de los gemelos, que Hernández debía presentar el martes, ya que viajó de urgencia a Melilla para acompañar a su pareja. Él también se encuentra en este momento encadenado a la puerta del local para visibilizar la dramática situación que atraviesa.
Kiko Hernández entra muy afectado: "he recibido amenazas de una persona muy importante, no solo a mí, a toda mi familia".#NoSomos10D pic.twitter.com/WTfRdnVKsA
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Kiko: "me dijeron que iba a pagar con sangre lo que había hecho por Coalición por Melilla y lo estoy pagando".#NoSomos10D pic.twitter.com/m01oPO1L0p
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La intervención de Kiko Hernández generó un fuerte impacto entre su entorno profesional. Su amigo y también colaborador Kiko Matamoros reaccionó inmediatamente: “Marchaos, porque estamos hablando de corrupción, impunidad y crimen organizado. Denunciadlo todo e iros de ahí, aunque el sistema sea corrupto. Da igual el dineral que ahora perdéis, veniros para Madrid ya”.
En el mismo sentido se manifestaba Carlota Corredera, muy afectada en todo momento por el testimonio de su amigo, hasta el punto de llegar a romperse a llorar, sobre todo cuando este verbalizaba la preocupación por el bienestar de sus hijas. La gallega trataba de contenerse, pero al ver roto a su compañero era incapaz de aguantar las lágrimas en directo. "Iros de allí, por favor. Te quiero mucho", acertaba a decirle, en señal de apoyo.
Carlota habla con Kiko Hernández que está ahora encadenado con Fran Antón: "iros de allí, por favor".#NoSomos10D pic.twitter.com/ZOcuFBIN81
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El testimonio de Hernández expone no solo la tensión derivada del conflicto administrativo con la Policía Local, sino también la grave situación de inseguridad que denuncia sufrir él y su marido, mientras buscan visibilizar su caso y presionar para que se revierta el cierre de su establecimiento, ya que aseguran estar sufriendo importantes pérdidas al no poder prestar los servicios ya contratados: "Llevamos perdidos más de 10.000 euros. Estas fechas eran muy señaladas para nosotros. Me da pena dejar a la gente colgada, porque ya nos habíamos comprometido con muchos eventos".
El colaborador de televisión Kiko Hernández vivió este miércoles uno de los momentos más angustiosos de su vida personal y profesional. Durante su intervención telefónica en el programa No somos nadie (Ten), Hernández relató la dramática situación que atraviesa junto a su marido, Fran Antón, quien permanece encadenado a la puerta de su local en Melilla e inmerso en una huelga de hambre tras el precinto del local por parte de la Policía Local.