La última gala deBailando con las estrellas dejó un reguero de emociones, críticas y una clasificación que no todos esperaban. Entre las semifinalistas anunciadas por Telecinco —Nerea Rodríguez, Jorge González, Blanca Romero y Anabel Pantoja— ha sido precisamente esta última la que se ha convertido en el epicentro de la polémica. Su permanencia en el talent show, sostenida una semana más por el voto del público, ha provocado un intenso debate en redes y ha generado incluso acusaciones de manipulación.
Consciente del ruido generado, la sobrina de Isabel Pantoja ha querido despejar incógnitas y abrir su corazón. Lo ha hecho a través de un extenso mensaje publicado en Instagram, en el que reflexiona sobre su paso por el programa, el apoyo de la audiencia y la difícil situación vivida junto a algunas de sus compañeras.
La emisión del pasado sábado estuvo cargada de tensión desde el principio. Tras una coreografía grupal y el anuncio de los primeros semifinalistas, el foco se dirigió al baile individual de cada concursante. Anabel se enfrentó junto a su pareja de baile, Álvaro Cuenca, a una samba sobre el mítico Crazy in love de Beyoncé, una actuación en la que intentó sacar toda su sensualidad y confianza: “Vamos a salir a darlo todo, a que me vean mi figura de curvas y que me vean guapa y sexy”, había dicho durante los ensayos.
No solo habló de baile: también aprovechó para reflexionar sobre su físico, una de sus inseguridades más públicas. “Nunca nos conformamos con lo que tenemos. Cambiaría cosas, pero me tengo que acostumbrar a lo que tengo y sacarle partido. Tampoco me voy a quejar, la vida me podía haber pagado con otra cara y con otro cuerpo y yo creo que bien estoy”, confesó a cámara entre risas y honestidad.
Sin embargo, el jurado —en especial Julia Gómez Cora, una de las más críticas con ella desde el inicio— volvió a señalar sus limitaciones. Aunque esta vez, la opinión fue algo más suave: “A mí me pareces sexy y me pareces divertida. Lo que me parece es que Álvaro te resta con su protagonismo… Quiero que no tengas la limitación del físico, quiero que te muevas y que él te ayude a lucirte”, valoró.
A pesar de las valoraciones, fue el voto del público el que terminó impulsándola directamente a la semifinal del programa, una decisión que no tardó en incendiar las redes, sobre todo después de que quedaran nominadas dos de sus compañeras más fuertes: Tania Medina y Nona Sobo.
La corriente crítica fue inmediata: muchos usuarios consideraron injusta su salvación y cuestionaron el sistema de votaciones. Y fue precisamente esta tormenta mediática la que llevó a Anabel a pronunciarse. En su comunicado, la influencer se mostró especialmente vulnerable y transparente. Su reflexión arrancaba reconociendo abiertamente el sentir de parte de la audiencia: “Algunos no entenderán por qué sigo en el programa cuando hay compañeros que bailan el triple mejor que yo”, escribía.
A partir de ahí, desgranó cómo vivió realmente la noche, marcada por la tristeza al ver sufrir a quienes también luchan por una plaza en la final: “Ayer me fui muy triste a casa, porque me dolió ver a mi amiga Tania Medina mal. También a Nona Sobo. No me gustaría joder el sueño de alguien, por ocupar un lugar que muchos pensaran que no me corresponde”.
Incluso reconoció que, de depender de ella misma, quizá ya no seguiría en la competición: “Os juro, que si por mí fuera, yo estaría ya viéndolo todo desde casa”, confesó. Pero también quiso poner en valor el apoyo que siente del público, ese que supliría semana tras semana las bajas puntuaciones del jurado: “Quiero creer que los votos que nunca me ha dado el jurado, me los esté dando el público que nos ve desde casa cada sábado”.
Y aunque sabe que hay quien cuestiona la limpieza de esas votaciones, lo dejó en manos de cada cual: “También habrá gente que opinará que los votos del público están manipulados y que es mentira. Bueno, ya eso son guerras de cada uno”.
Su mensaje continuaba en la misma línea sincera, confesando su conflicto interno entre la culpa y el orgullo: “No me siento bien respecto a mis compañeras, pero también me gustaría sentirme feliz por mí, y ver que de no saber bailar estoy llegando tan lejos con la ayuda del público”. La reflexión terminaba con un agradecimiento directo al formato: “Gracias Bailando con las estrellas por regalarme esta aventura, que creo como cualquier otro compañero también merezco vivirla”.
Un viaje emocional marcado por la inseguridad y la superación
Más allá de la clasificación, la noche también tuvo su momento más íntimo cuando Anabel dedicó su baile a su pareja, David, y a su hija: “Son mi familia, con los que sufro, río y estoy viviendo una etapa en la que están conmigo apoyándome”, decía al borde de las lágrimas. Para ella, el reconocimiento real llega después del directo: “No hay nada mejor como estar en este programa y llegar a casa y que me digan que me quieren y que lo he hecho muy bien”.
La influencer también compartió cómo la convivencia con bailarinas de cuerpos muy distintos al suyo ha sido un ejercicio constante de autoestima: “Eso es una terapia de choque que me ha dado este programa… Si veis a un lado y hay gente mejor como Tania o como Nona, que son guapísimas, puedes decir ‘por qué yo no’, pero es lo que tengo y es lo que hay que lucir. Si yo tengo curvas, las voy a lucir”, zanjó con firmeza.
Anabel Pantoja, en 'Bailando con las estrellas'. (Telecinco)
Anabel sigue en la carrera hacia la final
Entre críticas, apoyos, dudas y valentía, Anabel Pantoja encara la semifinal siendo la más cuestionada. Lo hace con un mensaje claro: ella no pretende ser la mejor bailarina, pero sí una concursante agradecida, honesta y entregada. Y si algo ha dejado claro su comunicado es que, aunque una parte del público no lo entienda, otra sí la respalda con fuerza.
La próxima gala determinará si continúa su aventura… o si su historia en el programa toca a su fin. De momento, lo que es seguro es que pocas participantes han generado tanto debate como ella, con su caso recordando de manera inevitable al de Belén Esteban en Más que baile, concurso que terminó venciendo gracias al apoyo de la audiencia y muy a pesar del jurado.
La última gala deBailando con las estrellas dejó un reguero de emociones, críticas y una clasificación que no todos esperaban. Entre las semifinalistas anunciadas por Telecinco —Nerea Rodríguez, Jorge González, Blanca Romero y Anabel Pantoja— ha sido precisamente esta última la que se ha convertido en el epicentro de la polémica. Su permanencia en el talent show, sostenida una semana más por el voto del público, ha provocado un intenso debate en redes y ha generado incluso acusaciones de manipulación.