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'Gran Hermano 20' hace aguas en Telecinco: mínimos históricos de audiencia, cancelaciones y algunos datos para la esperanza
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ANÁLISIS DE AUDIENCIA

'Gran Hermano 20' hace aguas en Telecinco: mínimos históricos de audiencia, cancelaciones y algunos datos para la esperanza

El veterano 'reality show' ha hecho saltar todas las alarmas en su primera semana de emisiones

Foto: Jorge Javier, en 'Gran Hermano 20'. (Twitter)
Jorge Javier, en 'Gran Hermano 20'. (Twitter)

Telecinco afronta un escenario delicado con Gran Hermano 20, cuya primera semana de emisiones se ha convertido en una de las más difíciles para el histórico formato de convivencia. Lejos de reeditar el pulso que antaño convirtió al reality en el motor de la parrilla de Mediaset, el regreso del programa se ha saldado con mínimos inéditos, decisiones de programación a la desesperada, fallos técnicos en su señal 24 horas y un rendimiento que evidencia que la estrategia de lanzamiento ha jugado en su contra desde el primer minuto.

El pasado 6 de noviembre, GH 20 debutaba con un 15,8% y 889.000 espectadores, el peor estreno de la marca en toda su trayectoria. Por primera vez, una gala inaugural del formato no logró superar el millón de espectadores, una barrera simbólica que durante dos décadas había resistido incluso en los ciclos más desgastados.

Ese flojo arranque no era anecdótico, sino un síntoma de una erosión más profunda: el público tradicional del programa no estaba esperando el formato, como Telecinco ya había podido entrever con Uno de GH 20 —programa con el que elegir al último concursante oficial que despertó nulo interés entre los seguidores del reality—, pero que tardaría poco en comprobar con el formato madre.

Porque solo tres días después del estreno llegaba la puesta de largo del debate dominical con Ion Aramendi, y ahí llegaría la segunda señal de alerta: el espacio arrancaba con un discreto 9,4% de share y 740.000 espectadores, situándose por detrás tanto de la película de La 1 como de la ficción turca de Antena 3. Lejos de funcionar como el gran amplificador de tramas y de convertirse en el motor habitual de la semana, pasaba sin repercusión y no lograba generar el ruido que el programa necesita para activar a la audiencia flotante. El reality perdía el listón de los dos dígitos, saltaban las alarmas.

placeholder Ion Aramendi, presentador del 'Debate de Gran Hermano'. (Telecinco)
Ion Aramendi, presentador del 'Debate de Gran Hermano'. (Telecinco)

Unas alarmas que no hacían más que resonar durante los días posteriores, cuando el canal arrancaba sus nuevas tardes con GH: la vida en directo como gran novedad. El nuevo programa, concebido como una ventana de interacción entre el público y la casa, con nuevas dinámicas y con Jorge Javier como interlocutor, nacía estrellado: solo el 5,8% de la audiencia se asomaba a Telecinco en el estreno, sin opciones frente a Pasapalabra.

Sus resultados no mejorarían los días sucesivos, por lo que a Mediaset no le temblaba el pulso, cancelándolo de manera fulminante tras solo tres únicas emisiones. Sus resultados hacían insostenible su permanencia en parrilla, sobre todo por el lastre que suponía de cara a la nueva etapa de Informativos Telecinco, con Ángeles Blanco reforzando la edición nocturna de Carlos Franganillo.

Audiencias de GH: la vida en directo:

  • Lunes. GH. La vida en directo: 5,8% y 607.000
  • Martes. GH. La vida en directo: 5,7% y 567.000
  • Miércoles. GH. La vida en directo: 4,9% y 512.000
  • Jueves. GH. La vida en directo: 5.3% y 554.000

La segunda gala, prueba de fuego

En este punto crítico llegaba la segunda gala principal de la noche del jueves, con todas las miradas puestas en si el formato podría darle la vuelta a la situación. No lo lograría, al menos de momento, con el bloque principal dejándose cuatro puntos respecto a su estreno, y, por el camino, el liderazgo frente al Futuro imperfecto de Buenafuente. Algo impensable hace unos años, cuando GH era el gran rival a batir.

La gala reunía a solo 714.000 espectadores, lo que se tradujo en un correcto 11,8% de cuota de pantalla. El reality show lideraba su franja de emisión gracias a prolongarse hasta cerca de las dos de la madrugada, pero no evitaba su mínimo histórico en audiencias en sus más de dos décadas de historia.

placeholder Imagen de la segunda gala de 'Gran Hermano 20'. (Telecinco)
Imagen de la segunda gala de 'Gran Hermano 20'. (Telecinco)

Audiencias de Gran Hermano 20:

  • Gala 1 (06/11/2025): 15,8% y 889.000
  • Gala 2 (13/11/2025): 11,8% y 714.000

A ello se suma el desplome de su access prime time, cayendo a un 6,2% y 785.000 espectadores, muy lejos del 8,7% y 1.081.000 del jueves anterior y, lo que es peor, viéndose superado por todos sus rivales en la franja, de El hormiguero a La revuelta, pasando por El intermedio y First Dates, ¡y hasta Cifras y letras en La 2!

Y, sin embargo, aún no está todo perdido

Aun en su punto más bajo y con el viento en contra, Gran Hermano 20 conserva un valor que Telecinco no puede permitirse ignorar: sus galas principales —tanto el debate como la gala del jueves— están por encima de la media mensual de la cadena, que tras 13 días de noviembre se sitúa en el 8,9%. Es decir, incluso en su mayor crisis de seguimiento, el formato sigue siendo más fuerte que la mayoría de su parrilla, especialmente en un canal cuyo day time atraviesa un momento de debilidad estructural.

Además, los antecedentes invitan a la esperanza: el desgaste inicial puede revertirse. Tradicionalmente, el formato suele ir ganando seguimiento a medida que el espectador comienza a tener filias y fobias entre los participantes, algo que al tratarse de anónimos requiere de algo más de tiempo, cuando las tramas comiencen a florecer. GH siempre ha sido un reality de progresión, no de fogonazo, por lo que habrá que estar atentos a su evolución durante las próximas semanas para poder evaluar verdaderamente su estado de salud.

placeholder Los concursantes de 'Gran Hermano 20'. (Telecinco)
Los concursantes de 'Gran Hermano 20'. (Telecinco)

Una crisis real, pero no irreversible

Lo que sí parece claro es que GH 20 tiene todo en contra en este arranque: a sus débiles datos de audiencia hay que sumarle una fuerte competencia interna, con La isla de las tentaciones acaparando la atención dentro de los programas de Telecinco —y sus noches, con hasta tres emisiones semanales, más incluso que las del considerado hasta la fecha como su reality estrella—. Por si fuera poco, su público potencial se encuentra ya enganchado a la otra señal 24 horas de la telerrealidad, con Operación Triunfo acercándose a su fase final en Prime Video, otro escollo a superar de cara a su supervivencia.

Y aun con todo ello, el programa ha arrasado entre los jóvenes, cosechando un magnífico 25,5% de cuota de pantalla entre el público comprendido entre los 25 y 44 años, o un destacado 19,8% entre los de 13 a 24 años en su estreno.

Mediaset se enfrenta al desafío de revitalizar su formato insignia en un ecosistema donde ya no juega en solitario. La marca Gran Hermano vive su semana más crítica a nivel de audiencia, pero también posee las herramientas necesarias —personajes, tramas, convivencia, tensión y tiempo— para remontar si la cadena corrige el rumbo y ajusta la exposición del formato. El reality más influyente de la televisión española aún no ha dicho su última palabra.

Telecinco afronta un escenario delicado con Gran Hermano 20, cuya primera semana de emisiones se ha convertido en una de las más difíciles para el histórico formato de convivencia. Lejos de reeditar el pulso que antaño convirtió al reality en el motor de la parrilla de Mediaset, el regreso del programa se ha saldado con mínimos inéditos, decisiones de programación a la desesperada, fallos técnicos en su señal 24 horas y un rendimiento que evidencia que la estrategia de lanzamiento ha jugado en su contra desde el primer minuto.

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