Este jueves, 23 de octubre, el plató deEl programa de AR se convirtió por unos minutos en un campo de batalla entre una invitada y la propia presentadora. Lo que debía ser una entrevista más dentro de la sección de sucesos derivó en un incómodo enfrentamiento entre Ana Rosa Quintana y su invitada, la llamada Madre Teresa, una monja chilena con pasado como sacerdote —entonces conocido como Fray Alejandro—, cuya historia había despertado una gran expectación en redes.
El programa la presentaba como una figura viral: una monja tiktokera, de sonrisa amable y discursos místicos, pero también envuelta en un pasado turbio. El periodista Manu Marlasca fue el encargado de introducir el caso con tono severo: “Se hace llamar la Madre Teresa, antes era conocida como Fray Alejandro, un cura chileno acusado de estafa en 2016. Pues bien, ahora se ha convertido en monja tiktokera, canta y baila en las redes, y ojo que está acusada de aprovecharse de los feligreses y de una enfermedad que padece solo para recaudar dinero”.
Las imágenes del reportaje, con música solemne y frases como “de los creadores de las monjas de Belorado, llega la hermana Teresa”, no sentaron bien a la protagonista. "Una monja viral con un pasado criminal. Ahora hermana Teresa, antes Fray Alejandro. Su vocación, al parecer, reinventarse para seguir facturando. Presuntamente, esta monja tan viral antes era un estafador. Con hábito, pero sin escrúpulos. Según denuncian, se hizo pasar por sacerdote e incluso estuvo detenido. Le acusaban de estafar a familias a las que prometía viviendas que nunca existieron. Ahora, en su nueva faceta como madre Teresa, las acusaciones de estafa la persiguen de nuevo. La acusan de engañar a sus seguidores, pide dinero para pagar unas presuntas pruebas médicas y tratar su enfermedad, un supuesto tumor cerebral. Vende fe en sus redes sociales, y la cobra. No sabemos si es monja, pero lo que está claro es que hace milagros con el dinero", exponía el vídeo en cuestión. Su primera intervención lo dejó claro: “Estoy bastante impactada con el reportaje”.
A partir de ahí, la entrevista tomó un rumbo imprevisible y ciertamente tenso. Marlasca preguntó directamente por las acusaciones de fraude y el supuesto uso económico de su enfermedad. Madre Teresa, seria y contenida, negó los hechos con firmeza: “Tengo un tumor cerebral, les he enviado la documentación al programa. No necesito dinero para ese tratamiento. Es falso que haya recaudado dinero. Me han acusado en los medios de comunicación, que son amarillistas y sensacionalistas. Aquí decís que les habla la Madre Teresa y antes Fray Alejandro. Ni siquiera han averiguado sobre la causa, y es que envié todos mis documentos al programa”, sostenía sin perder la compostura, pero muy clara.
Marlasca y la invitada, en 'El programa de AR'. (Telecinco)
El momento más delicado llegó cuando el periodista le preguntó cómo había pasado de fraile a monja: “¿Ha hecho también un cambio de sexo?”, le lanzó. La reacción de la entrevistada fue inmediata y cargada de reproche: “Es un cambio de identidad, de género. Ya lo expliqué a la producción de su programa y me da una pena tremenda porque creo que sois igualmente amarillistas. Creía que en Europa la gente tendría una mentalidad más abierta. Me conecté pensando que querían lavar un poco mi imagen, pero ustedes están haciendo lo mismo. Lo único que están haciendo es condenarme por algo que no he cometido. Mi causa está sobreseída, he sido absuelta y tienen la documentación. Y, por cierto, soy una mujer. Soy una mujer biológica”, sostenía para sorpresa de todos.
La tensión se palpaba en el ambiente. Fue entonces cuando Ana Rosa Quintana, hasta ese momento en silencio, decidió tomar el control de la conversación. Su tono fue contenido, pero tan firme como el de su interlocutora: “Discúlpeme, Teresa. A mí mezclar la identidad de género, que en España está perfectamente legalizada y todo el mundo lo respeta, está totalmente normalizada, no lo mezcle con lo que ha hecho en TikTok. Es verdad que ha sido absuelta, pero se ha hecho eco toda la prensa. Espero que usted haya denunciado a toda la prensa de Chile por publicar eso”.
La presentadora, que lleva más de dos décadas lidiando con situaciones en directo, intentó marcar distancia entre la biografía personal de la invitada y su personaje mediático: “Yo no sé si usted está transmitiendo el evangelio o se ha creado un personaje para las redes sociales, pero tampoco me lo mezcle con la identidad de género, normalizada absolutamente en nuestro país. Hay cosas que son una realidad y otras veces se hace personaje, y usted se ha hecho un personaje, y hay que asumir que a unos les guste y a otros no”.
Ana Rosa, en 'El programa de AR'. (Telecinco)
“Yo no soy personaje”, se le escuchaba decir a la invitada, sin opción a réplica. Esta fue la gota que colmó el vaso. Ana Rosa, visiblemente contrariada, decidió zanjar la conexión en directo con una frase que sonó tanto a reproche como a punto final: “Le agradecemos mucho que haya estado con nosotros. Ni usted quiere estar en este programa amarillo ni yo quiero estar con una persona como usted”, sentenció, despachándola abruptamente.
Y, sin dar pie a nada más, añadió una reflexión final que resonó entre los tertulianos: “El victimismo y mezclar unas cosas con otras… No mezcle usted la identidad de género con lo que está haciendo en TikTok. A mí es que el victimismo, cuando uno se está aprovechando de una situación que realmente lo sufren muchas personas, me parece mal”.
La entrevista se cortó de inmediato. En plató, el silencio posterior habló por sí solo, únicamente interrumpido por el doctor Cabrera para cerrar la escena: "El diagnóstico es evidente, es un fantoche. Sin más comentarios".
Este jueves, 23 de octubre, el plató deEl programa de AR se convirtió por unos minutos en un campo de batalla entre una invitada y la propia presentadora. Lo que debía ser una entrevista más dentro de la sección de sucesos derivó en un incómodo enfrentamiento entre Ana Rosa Quintana y su invitada, la llamada Madre Teresa, una monja chilena con pasado como sacerdote —entonces conocido como Fray Alejandro—, cuya historia había despertado una gran expectación en redes.