Marc Giró no deja títere con cabeza en su demoledor análisis de la polémica de Israel en Eurovisión
Pedro Sánchez, sin siquiera nombrarlo, fue el peor parado de un monólogo que puso el foco en lo verdaderamente importante, donde Eurovisión es una mera anécdota
Marc Giró no es analista internacional ni lo pretende, pero desde su uno de los programas de la autonómica catalana 3Cat ha demostrado una vez más que su mordacidad es una forma muy afinada de hacer política desde el entretenimiento. Esta semana, el dardo vino envuelto en sátira eurovisiva: la participación de Israel en Eurovisión 2025 le sirvió de excusa para una crítica aguda no tanto al certamen musical como a la postura, más estética que ética, del Gobierno español.
“La polémica de esta semana en Eurovisión ha estado en la participación del estado de Israel. Yo no soy un especialista en geopolítica, pero diría que la polémica que tenemos entre manos con Israel no es precisamente su participación en Eurovisión”, arrancó el presentador catalán, dejando claro desde el primer minuto que el debate real trasciende el escenario de Basilea.
El monólogo, impregnado de su característico sarcasmo, pronto alcanzó uno de sus puntos más afilados: “No diré la palabra genocidio, porque me iré este año de rebajas a Nueva York y si digo genocidio en WhatsApp, a la entrada de Estados Unidos digo: ‘Vengo a comprar, soy turista’. Y me dicen: ‘No, no, usted ha dicho genocidio”, ironizó. Una alusión directa a la censura implícita, al miedo a incomodar a ciertos aliados, y a la dependencia comercial y diplomática que condiciona el discurso político en España y Europa.
Giró no dejó pasar tampoco el voto español en el televoto, que otorgó los 12 puntos a la representante israelí Yuval Raphael: “Claro, el problema de España tampoco es este, porque España, que está comprándole armas a Israel, pues claro que le vota. Y ahora resulta que alguno se está extrañando de que los españoles han votado a Israel en Eurovisión”. Una frase que cuestiona no solo la coherencia política del Ejecutivo, sino también la distancia entre sus gestos simbólicos —como el rótulo de apoyo a Palestina que RTVE emitió antes del certamen o la reclamación del presidente sobre expulsar a Israel del festival— y sus compromisos comerciales y diplomáticos reales.
Como siempre en su estilo, la crítica se camufla tras un chiste, pero el contenido es demoledor: “¿Pero a quién comprarías tú armas? Pues a Israel, que las está probando y funcionan muy bien. No irás a comprar armas tú a Andorra”, soltó. En pocas palabras, Giró desnudó sin nombrarlos los vínculos del Gobierno con una industria armamentística incompatible con su aparente defensa de los derechos humanos.
El remate llegó con una conexión inesperada entre el presente y el pasado: “Esto de Eurovisión se ha puesto históricamente al servicio de regímenes totalitarios”, recordó, aludiendo a las dos únicas victorias de España en el festival, en pleno franquismo. El presentador no necesitó decir más para mojarse sobre las buenas posiciones de Israel durante los últimos años: la comparación estaba servida.
Lejos de quedarse en la anécdota musical, Marc Giró convirtió su monólogo en una clase magistral de sátira política. Su crítica no apunta solo al conflicto israelí-palestino, sino a la hipocresía de quienes alzan la voz en público mientras firman contratos en privado. Eurovisión solo fue el pretexto. Lo que puso en cuestión es cómo se construyen los discursos oficiales en tiempos de guerras telegrafiadas y posicionamientos que a menudo son solo gestos de cara a la galería.
Marc Giró no es analista internacional ni lo pretende, pero desde su uno de los programas de la autonómica catalana 3Cat ha demostrado una vez más que su mordacidad es una forma muy afinada de hacer política desde el entretenimiento. Esta semana, el dardo vino envuelto en sátira eurovisiva: la participación de Israel en Eurovisión 2025 le sirvió de excusa para una crítica aguda no tanto al certamen musical como a la postura, más estética que ética, del Gobierno español.