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Cristina Pedroche y su vestido de Nochevieja: "Es poesía y no siempre la gente la entiende"
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Cristina Pedroche y su vestido de Nochevieja: "Es poesía y no siempre la gente la entiende"

"No me gusta ser solo la de las Campanadas, quiero ser más": charlamos con la figura todoterreno de la televisión española en la última noche del año

Foto: Cristina Pedroche. (Atresmedia Televisión)
Cristina Pedroche. (Atresmedia Televisión)

Cristina Pedroche vuelva a dar las Campanadas en Atresmedia Televisión. Y ya van ocho años. Desde aquella primera vez en 2014 en La Sexta, junto a Frank Blanco y con un vestido negro con transparencias, todo sobre el estilismo de la presentadora en Nochevieja se ha convertido en un evento televisivo de altura, con audiencias millonarias y mucha expectación.

La joven (Madrid, 1988), ha conseguido romper con la tradición social de tomarse las uvas con Televisión Española, haciendo que cada vez más españoles se asomen a Antena 3 para ver cómo va vestida, quedándose ya durante la velada para despedir el año con ella y Alberto Chicote, su insustituíble compañero de retransmisión. Todo un hito de la pequeña pantalla que tan solo Cristina, gracias a su arrolladora personalidad, infinita creatividad (junto a la de Josie, su estilista) y sentimiento de 'show', ha logrado.

Más madura, con las ideas más claras y las ganas de seguir siendo la estrella de las Campanadas, Pedroche vive esta época del año como una de las más apasionantes de su profesión. En este entrevista exclusiva para El Confi TV, la sección de televisión de El Confidencial, derrocha una vez más pasión y entrega por lo que consigue con este breve, pero intenso, programa.

PREGUNTA. Cristina, un año más das las Campanadas y todo el mundo quiere saber la respuesta a la pregunta que nunca contestas... ¿Cómo es el vestido?

RESPUESTA. Por eso este año he dicho "no solo va a ser esa pregunta, van a ser más". Lo que tenemos preparado es la leche. Es el año que más trabajo lleva detrás, en el que más personas hemos estado involucradas... Algo que no me acaba de gustar del todo, porque no quiero que nadie sepa nada hasta el 31. Es más, hasta que no me he hecho las fotos oficiales, ni Dabiz sabía nada. Eso sí, cuando ha visto todo ha flipado.

placeholder Cristina Pedroche, en las Campanadas 2020. (Instagram)
Cristina Pedroche, en las Campanadas 2020. (Instagram)

P. ¿Es la idea que dejaste aparcada por el covid?

R. No. Ni siquiera es la idea que tenía para este año. Josie es un pozo sin fondo, una maravilla de señor, una de las personas más inteligentes que conozco, sabe de todo, tiene todas las inspiraciones... En noviembre o diciembre del año pasado yo ya tenía algunas ideas y le mandaba fotos, cosas que me gustaban, pero veía que dudaba y me decía "poto", "no me gusta", "qué pereza"... A partir de enero, cada vez que hablábamos del tema él lo obviaba y ya en junio convoqué una reunión, un gabinete de crisis. Le dije que si no quería hacer Campanadas me lo dijera, pero que ya íbamos justos de tiempo. Me dijo que sí, que lo quería hacer y me relajé porque sé que él hace sueños. Hace cosas mejores de las que yo me puedo imaginar.

En esta citación de emergencia ya me contó su idea y la primera vez que la escuché flipé. El mensaje me encantó, pero no veía la moda, la estética, lo que yo tenía en la cabeza. De repente era otra cosa. Según fue contándome más y fui investigando, viendo de dónde venían sus inspiraciones y sus cosas, me iba gustando. Pero reconozco que hasta que no me hice la primera prueba no lo entendí todo. Ahora, cuando ya ha estado todo terminado, he soltado lágrimas de emoción.

Pero incluso al no tener muy clara la idea al principio, le dije que sí porque confío en él al 100%. Sé que haga lo que haga él está ahí. Cada año damos un concepto de moda increíble, por lo tanto da igual si me critican por si enseño mucho o poco, si no es muy original, por los colores, que si es muy basto, muy disfraz... porque sé que él está detrás y va a ser transgresor. Es poesía y no siempre la gente la entiende. Si Josie me dice un día que tengo que salir con una lata de agua en la cabeza lo haré porque sé que tiene un mensaje, tiene una historia. Cuando él lo cuenta y lo razona siempre digo "necesito esto".

"El pelo al final crece, todas las opciones son opciones, no hay ninguna que sea mejor que otra y no tengo miedo a nada"

P. Todos los años dices que te superas, ¿este también?

R. Es que este es otra cosa. El año pasado cerré un libro y este año abro otro. Es una performance muy brutal y un mensaje muy poderoso. Creo que va a llegar mucho a la gente. O eso espero. Luego dirán "es una mamarracha y qué fea va, pero qué guay lo que ha dicho, qué guay lo que quería enseñar".

P. Añades el juego del pelo este año, ¿es una forma de subir el nivel y seguir sorprendiendo? ¿Serías capaz de raparte?

R. No sé si es subir el nivel o ponerme más presión a mí misma. Espero que sean las dos cosas, porque al final, como habéis visto, al no querer que se descubra lo que hay o no hay en mi cabeza, estoy liada con las pelucas y es un añadido.

El pelo al final crece, todas las opciones son opciones, no hay ninguna que sea mejor que otra y no tengo miedo a nada. Lo que sí tengo claro es que haga lo que haga siempre tiene que ser con un sentido. Pero ya sabes que yo estoy muy loca y si me lo tengo que cortar me lo corto, no me creo Sansón y que vaya a perder la fuerza porque me corte el pelo. Al revés, seguro que tendría más.

placeholder Cristina Pedroche, en las Campanadas de 2019. (Instagram)
Cristina Pedroche, en las Campanadas de 2019. (Instagram)

P. ¿Se entenderá el porqué?

R. En el fondo esto es un show, hemos venido a jugar, tenemos todas las cartas sobre la mesa y vamos a jugarlo de la mejor manera que sabemos, pero ya que luego lo puedan entender o no, no depende de mí. Al final todo es un mensaje global y cuando yo vaya descubriéndolo todo, se entenderá mejor. Lo de la cabeza, al principio fue algo más estético, pero al final no lo es.

Foto: Cristina Pedroche en 'El hormiguero'. (7yAcción)

P. Cuando se acerca la fecha te muestras muy contenta e ilusionada, ¿qué significa realmente para ti dar las Campanadas?

R. Es lo más. Es el reconocimiento que llevo esperando todo el año. Y cuando llega Campanadas lo tengo, o por lo menos yo lo siento. Me gustaría tener más programas y más cosas en las que poderme involucrarme tanto para poner toda mi creatividad, tiempo y dinero. No me gusta ser solo la de las Campanadas, quiero ser más. Pero si el único gran momento que tengo es aquí lo voy a dar todo siempre. Es la ocasión en la que más reconocida profesionalmente me siento. Sí, a pesar de las críticas, que me dicen de todo, pero para mí es un momentazo.

"No lo hago por gustar, lo hago porque me gusta a mí, porque estoy orgullosa de lo que hago"

P. ¿Todo lo que pasa en el programa lo controlas tú?

R. Sí, todo. Hay un director, por supuesto, y los responsables por parte de Atresmedia escriben un guion, pero yo luego lo cambio todo. Ellos tampoco saben qué es lo que pasa con mi vestido, qué iluminación necesita... en Campanadas está todo muy vivo. Soy muy pesada con los ensayos técnicos, con las cámaras, el sonido, la luz, el fondo... El discurso que doy es 100% mío y lo escribo cuando pasa ya un poco el estrés, que es más o menos por el 23 o el 24, entonces el 25 o el 26 me pongo a ello con la ayuda de Juan Aguirre, uno de mis mejores amigos que empecé con él en la tele, en 'Sé lo que hicisteis'. Cuando le conté lo de este año se emocionó y todo.

Y luego está la promoción que se divide en dos partes. Por un lado la que ellos hacen, que son las fotografías con Alberto Chicote, el anuncio que se está emitiendo y un poco lo que va surgiendo. Y luego todo lo demás, que lo hago yo, desde la idea, hasta la gestión de equipos y material. María Acosta, mi mano derecha y yo nos encargamos todo. Siempre contando con el equipo de personas que durante tantos años he ido cuidando, y ellos a mí. Ya son de mi familia. Haga lo que haga cuento con ellos.

Muchas de estas personas no cobran, lo hacen por mí, pero luego yo a cambio les doy otras cosas. Es mi gente, pero si necesito una cámara concreta para grabar mis vídeos, el alquiler lo pago yo. Y en el fondo prefiero que sea así porque es la única forma de controlarlo todo, cómo sale y cuándo sale.

P. ¿Crees que algún día la gente aceptará que en las Campanadas eres más que un vestido o crees que ni les importa?

R. Hay bastante gente de esa, a la que le da igual, que solo quieren criticar. Pero mira, el otro día una chica me mandó un mensaje por Instagram que me puso "odio todos tus vestidos y tú no me gustas, pero te reconoceré que desde el año pasado creo que es guay lo que haces porque en mi casa, esa noche, no estuvimos hablando de covid, solo te estábamos criticando a ti". Su mensaje es un poco envenenado, pero yo, que soy una persona positiva que a cada problema le da una solución, le contesté diciendo que era uno de los mejores piropos que me han dicho.

Todo esto no lo hago por gustar. Lo hago porque me gusta a mí, porque estoy orgullosa de lo que hago, por salir de la Puerta del Sol con el pecho bien lleno de decir "lo he vuelto a hacer y ha salido todo impecable". Ya lo de la audiencia, la repercusión... me da igual. A veces me entero del dato tarde, cuando la gente me da la enhorabuena. Incluso me enfada que haya gente que me escriba para felicitarme por la audiencia, pero no el día 31. Ese día es cuando realmente necesito el cariño y saber si ha gustado o si al menos ha hecho sentir cosas. Porque si llega, si consigo que toque, ya he ganado.

Por eso me compensan las hostias que me dan, porque yo esa noche digo "está todo de puta madre". Es mi noche. Quiero ser la Beyoncé, la Rosalía, la estrella de mi noche. Y para mí, lo soy. Por eso cualquier cosa que haces en la vida la tienes que hacer exclusivamente por ti. Por lo tanto, yo lo hago para mí y estoy increíble.

"Que ahora cada año la gente saque sus mejores galas, sus mejores presentadores y que hasta Ibai, que lo revienta, quiera estar esa noche, es lo más"

P. ¿Te sientes encasillada como 'chica Campanadas'?

R. Depende de cómo lo quieras ver. A veces sí me siento encasillada. Si la gente solo me recuerda por esto, pues sí, porque hago otras cosas que también están muy bien. Todo lo que hago en mis redes, 'Love island', que tuviera más o menos repercusión, para mí fue la leche, en 'Zapeando', que hemos hecho 2.000 programas, es decir, ocho años de televisión, intento ser cada día distinta y mejorar. Pretendo ser mejor profesional, no perder esas ganas ni la ilusión. En general siento que no estoy encasillada y siempre pienso que vendrán cosas mejores. Bueno, mejores no, diferentes.

placeholder Alberto Chicote y Cristina Pedroche. (Atresmedia Televisión)
Alberto Chicote y Cristina Pedroche. (Atresmedia Televisión)

P. Este año ya no solo hay competencia en televisión, Ibai Llanos apuesta fuerte por su segunda retransmisión en la red ahora con Ramón Garcia... ¿qué piensas?

R. Que es una maravilla. Cuanta más gente dé las Campanadas y más grande se haga el evento, mejor, porque más importancia tiene. Cuando empecé a darlas nadie quería hacerlo porque es una noche para estar en familia, nadie te ve porque todo el mundo se las come con TVE... era un rollo. Para mí fue ilusionante, encima ese año que para mí, tristemente, era especial, dije "'se lo voy a dar a mi abuela". Es más, pensaba que sería algo puntual y justamente por eso hice lo que quise, porque creía que nadie me iba a ver. Que ahora cada año la gente saque sus mejores galas, sus mejores presentadores y que hasta Ibai, que lo revienta, quiera estar esa noche, es lo más. Me siento muy halaga.

"Cuando se meten con mi familia y me desean la muerte, no me hace ninguna gracia"

P. Las críticas... tienes ya más que callo, pero qué pasa realmente cuando las lees, ¿te hace gracia?

R. No, no me hace nada de gracia. Una cosa es que te guste o no te guste, que pueda estar más fea o menos, todo bien hasta aquí, pero ya cuando me dicen ciertas burradas, se meten con mi familia y me desean la muerte, no me hace ninguna gracia. Intento que no se me note, pero eso no quiere decir que la mochila que llevo no pese. Son ya muchos años aguantando. Lo que me sorprende es que sigan diciendo las mismas burradas, al menos que cambien. Hago con mi vida, mi cuerpo y mi retransmisión lo que quiero. No es un concepto de más o menos piel, es de sentimiento, lo que yo pongo esa noche... yo me abro en canal para despedir la última noche del año. Lo doy todo y me gustaría que la gente fuera al menos más respetuosa.

Foto: Cristina Pedroche con uno de sus vestidos de las Campanadas

P. ¿Cómo te limpias de esa mala energía?

R. Comiendo rico. Preparar todo esto es una locura y como mal, rápido, de cualquier manera, tengo el estómago cerrado... Y cuando acabo ese día, digo "a tomar por saco, ahora sí, cariño, que pasen los platos" [risas]. Y ya vuelvo a comer rico y tranquila, como debe ser.

P. Pregunta ya obligada cada mes de diciembre, ¿qué le pides al año nuevo profesionalmente hablando?

R. Y siempre te contesto lo mismo [risas]: un concurso. A lo mejor ya lo era 'Love island', no lo sé, pero algo para estar cerca de la gente. Me encanta la espontaneidad de las personas, tocarles, me gusta la realidad... Me encantaría también poder seguir haciendo reportajes, salir a la calle. No tendría problema en volver a hacer algo de reporterismo y hacerlo todo en un programa. Soy tres sesenta.

P. Estamos hablando de tu faceta televisiva, pero también estás muy involucrada en tus empresas... siempre se habla de los restaurantes de Dabiz y su talento, pero también estás tu ahí.

R. Yo pongo otro tipo de talento. Él pone sus recetas y su creatividad en la comida, pero yo lo hago en redes sociales, marketing... trabajo mucho en la empresa y cada vez más. Como vengo de Dirección de Empresas y Turismo, a veces saco los apuntes de la carrera. Un mes normal, un marzo, me tiro más tiempo en la oficina que en la tele. La gente me llega a decir que en mis ratos libres trabajo en televisión y les digo que casi sí, que ojalá y no fuera así, pero... Estoy contenta no solo por mi faceta empresarial, que también, sino porque noto que le quito mucha carga a Dabiz para que se pueda centrar en lo que verdaderamente es un genio, que es en hacer que cuando comes algo suyo te explote la cabeza. Como pareja estamos hasta más unidos.

"Yo como jefa tengo claro que lo primero son las personas. Que no todo el mundo es buenísimo en todo porque yo tampoco lo soy"

P. ¿Cómo eres como jefa? Porque a él ya le conocemos gracias al docu-reality que grabó para Cuatro.

R. Bueno, está cambiando mucho. Lleva tiempo yendo a la psicóloga, algo que ya contó él en 'El hormiguero', y es otro. Yo estoy feliz. Conmigo siempre ha sido un amor, pero como jefe era muy exigente. A día de hoy lo sigue siendo, pero de otra manera. Ha estado puliendo cositas y se ha dado cuenta de que aunque él sea un genio, sino tiene alrededor a mucha gente válida... y a esa gente hay que cuidarla, no solo económicamente, también en lo personal. En la cocina de Diverxo no se escucha ahora un ruido más alto que otro, todo va mucho más fluído porque cuando no estás enfadado estás más centrado en lo que estás haciendo. Ahora la empresa es un gusto.

Yo como jefa tengo claro que lo primero son las personas. Que no todo el mundo es buenísimo en todo porque yo tampoco lo soy. Lo suyo es que esto sea una empresa de puertas abiertas, que todo el mundo pueda hablar, dar su opinión. Soy como soy en mi vida en general, una persona de mente abierta que escucha todo.

P. Hablas de la salud mental de tu marido, ¿cómo te cuidas tú en este sentido?

R. Meditando todos los días. Pero todos. Llevo ocho o nueve años meditando con Maite, mi profesora de yoga, pero no lo hacía todos los días, era algo esporádico. Y cuando quieres cambiar tu vida y estar más sano, no sirve de nada hacerlo una semana sí y otra no. Esto ya es un estilo de vida, tienes que darle más tiempo y una rutina. Estoy a punto de cerrar un año completo de meditar cada día y al final siempre saco el momento. Cuando más agobiada estoy, cuando menos tiempo tengo, cuando más quiero gritar y más quiero llorar, más necesito parar y meditar.

He aprendido a ser más paciente, a vivir más el presente, a ser más comprensiba con el que tengo enfrente. Soy mejor persona.

placeholder Cristina Pedroche, en las Campanadas de 2017. (Pronovias)
Cristina Pedroche, en las Campanadas de 2017. (Pronovias)

P. Para los que no entienden la meditación, ¿cómo lo puede resumir?

R. En pararlo todo para vivir el presente. ¿Cuántas veces te estás lavando los dientes y estás pensando en tantas cosas que te estás enguajando y no sabes si te has lavado la parte de abajo? No te enteras, no sabes lo que estás haciendo. ¿Cuántas veces vas conduciendo y al llegar a casa no te das cuenta de cómo has llegado? Eso no está bien porque no vivimos el presente.

A mí me pasaba que cuando hacía entrevistas perdía el hilo porque estaba pensando en lo que tenía que hacer después. Si tengo un momento para estar contigo, voy a disfrutarlo porque cuando hablas con una persona no solo te está hablando. En su mirada, su sonrisa, sus gestos... hay mucho que aprender. Y para mí, este ratito contigo me parece maravilloso. Sí, tengo muchas cosas, pero ya llegarán.

Meditar es parar y centrarse en uno mismo. Controlar la respiración. Notar cómo entra el aire por la nariz y sale por la boca. Un ejercicio muy básico que puedes empezar a hacer es contar hasta 10. Inhalas, exalas y ya llevas uno. Si a la que lo estás haciendo te has ido, es decir, estás pensando en otra cosa, tienes que volver a empezar. Cuando estoy nerviosa, hay veces que para llegar a diez, te lo digo sin exagerar, me tiro media hora. Meditar no es dejar la mente en blanco, eso es morirte. Hay que darse cuenta de que tú estás sentado en la orilla de un río y van pasando cosas, pero no te vas con esas cosas, las dejas pasar. Volver al presente, a la respiración, que es el ancla. Eso es meditar. Le deseo a todo el mundo que medite. Que se cuide la salud mental.

Cristina Pedroche vuelva a dar las Campanadas en Atresmedia Televisión. Y ya van ocho años. Desde aquella primera vez en 2014 en La Sexta, junto a Frank Blanco y con un vestido negro con transparencias, todo sobre el estilismo de la presentadora en Nochevieja se ha convertido en un evento televisivo de altura, con audiencias millonarias y mucha expectación.

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