La prueba de fuego que tuvo que pasar Gonzo en 'Salvados' para hablar con el ministro talibán
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ENTREVISTA EL CONFI TV

La prueba de fuego que tuvo que pasar Gonzo en 'Salvados' para hablar con el ministro talibán

La Sexta estrena este domingo la nueva temporada de 'Salvados' con un retrato de Afganistán tras el regreso de los talibanes

Foto: Fernando González 'Gonzo', en una foto promocional. (Atresmedia)
Fernando González 'Gonzo', en una foto promocional. (Atresmedia)

Han pasado dos años desde que Fernando González 'Gonzo' tomase el testigo de Jordi Évole y asumiese el gran reto de presentar 'Salvados'. Ahora, con el ritmo del espacio de entrevistas tomado, no le tiembla la voz al decir que para grabar la primera entrega de esta nueva temporada el equipo vivió "la situación más rara" que recuerda.

Este domingo 24 de octubre, a las 21:25 horas, verá la luz en La Sexta 'Afganistán: el poder del miedo', solo un par de meses después de que los talibanes tomaran la capital, Kabul, y se hiciesen con el control del territorio. Con la mentalidad del reportero y su actitud de recoger todos los puntos de vista, el periodista gallego ofrece su tenso cara a cara con el ministro y líder religioso afgano Mohammad Hasan Akhund, así como su charla con Barack Obama para analizar la situación del estado de Oriente Medio y el papel de Estados Unidos en todo este conflicto.

"Hemos vuelto a tantear a Pedro Sánchez. Es por defecto profesional"

Los contenidos polémicos y jugosos no se quedan en el programa inicial. Gonzo confiesa que en esta tanda abordará de lleno la cuestión de las empresas eléctricas, en un momento en el que los españoles se levantan día sí y día también con máximos históricos en el precio de a luz, o que ha hablado con Greta Thunberg, quizá la activista más joven y comprometida en pedir un plan urgente contra el cambio climático que asfixia al planeta.

placeholder Gonzo, en 'Salvados'. (Atresmedia Televisión)
Gonzo, en 'Salvados'. (Atresmedia Televisión)

El afán de 'Salvados' de estar pegado a la actualidad más cercana obliga a este medio a preguntar al presentador de Atresmedia por el panorama político, social y televisivo de nuestro país. Tras su paso por 'El intermedio', Fernando se moja sobre los límites del humor (y de la ofensa) en la pequeña pantalla. Además, aunque más cauto, se muestra rotundo sobre el auge de los extremismos, la calidad de la clase política o las críticas en redes sociales sobre el programa que conduce.

PREGUNTA. ¿Cómo se prepara mentalmente un periodista para entrevistar a un miembro del Gobierno talibán?

RESPUESTA. He podido hacerlo con la mentalidad del reportero, con la actitud de que, si vas a un sitio, tienes que conseguir todos los puntos de vista. La noche previa fue de dormir poco, pero estábamos muy convencidos de lo que queríamos hacer. Ellos tienen la necesidad de hacer creer a la gente que no son lo que son. Se trata de preparar el viaje, escuchar a los afganos que los están padeciendo y de leer mucho sobre lo que se ha dicho. También teníamos mucha curiosidad por saber cómo estos 'tíos', veinte años después y sin pegar un solo tiro, llegaron a los despachos de los ministerios de Kabul.

P. ¿Cómo de complicado fue acceder al ministro?

R. No fue fácil, fue la situación más rara que vivimos antes de acceder a un entrevistado. Tuvimos que pasar por un filtro, que era reunirnos con su secretario particular en su despacho. Estábamos en un sofá, sentados con cuatro tipos de unos sesenta años. A los diez minutos, sin haberse dirigido a nosotros ni habernos hecho ninguna pregunta, nos dijo que podíamos pasar a ver al ministro. Cuando estamos saliendo del despacho, uno de esos cuatro hombres se levantó y, en perfecto castellano, nos preguntó si éramos argentinos.

"Los talibanes tienen la necesidad de hacer creer que no son lo que realmente sí son"

Ahí nos dimos cuenta de la prueba que nos querían hacer. Nos tuvieron diez o quince minutos en un despacho sin decirnos nada para que pensáramos que nadie iba a entender el castellano y escucharnos. Además, antes de entrar al despacho del ministro, había dos hombres con el Kalashnikov encima de la mesa. No es algo que ayude a relajar un ambiente precisamente.

P. ¿Qué fue lo que más te impresionó de la charla?

R. La tranquilidad que tiene a la hora de mentir, se le notaba que estaba muy preparado. Mientras lo escuchaba pensaba en la cantidad de horas que habría pasado ese hombre con asesores de comunicación. Le puedes preguntar lo que quieras, pero él no se va a inmutar ni enfadar, te responderá como si fuese el mismísimo Buda o Ghandi. Desde esa tranquilidad, te cuenta que los atentados que han cometido durante estas dos décadas son daños colaterales porque estaban en guerra. Me impresionó el enorme contraste entre forma y contenido.

De hecho, al ministro lo entrevistamos por la mañana y solo nos dieron 20 minutos porque por la tarde tenía que irse al funeral de su madre. Nosotros nos fuimos luego a otra grabación y ahí nos enteramos por un periodista que habían puesto una bomba en la mezquita donde se estaba celebrando ese funeral. Hablamos con él a las 12 de la mañana y a las 4 de la tarde se lo intentaron 'cargar'. Él salió con vida, pero murieron 14 personas.

placeholder Gonzo, en 'Salvados'. (Atresmedia Televisión)
Gonzo, en 'Salvados'. (Atresmedia Televisión)

P. Otra de la 'proezas' que se verán en el primer programa será una charla con Barack Obama y Bruce Springsteen...

R. Lo que pasa en Afganistán es responsabilidad de los talibanes y por eso entrevistamos al ministro talibán, pero también lo es de la comunidad internacional, principalmente de Estados Unidos. La casualidad que se dio es que Barack Obama presentó un libro con Bruce Springsteen llamado 'Renegados. Born in the USA', en el que recogen conversaciones que ambos han tenido durante estos meses en un podcast.

"El problema en TV no es el límite del humor, sino el de la ofensa de la gente"

La gente, cuando saca libros, está más abierta a hablar con los medios, así que contactamos con la editorial, porque esta solo iba a permitir una videollamada con seis periodistas de todo el mundo. Esto es lo que tiene 'Salvados', que al final lo conseguimos y fuimos uno de los pocos medios que acudieron a esa rueda de prensa telemática. Pudimos preguntarle a Obama sobre lo que ha pasado en Afganistán.

P. También hay un episodio de esta tanda en el que habláis con Greta Thunberg. ¿Tenías alguna idea preconcebida sobre ella? ¿Llegaste a comprender su particular punto de vista?

R. Fue sorprendente, pero no por tener ideas preconcebidas sobre ella. Nos costó mucho que aceptara la entrevista, han sido más de dos años de trabajo. Piensas en qué te vas a encontrar con una chica de 18 años que es un icono global y que además tiene un tipo de autismo. A los dos minutos, eso se me había olvidado por completo, porque estábamos ante una joven que había venido a pasárselo bien. Vino sola, apareció con su mochilita y se quitó las botas, parecía que venía de una acampada. Se sentó y entró al trapo de todo.

Cuando tuvo que estar seria, lo estuvo, pero cuando le contábamos cosas más frívolas, más banales, se partía de risa. La sensación en esa hora y cuarto que estuvimos hablando fue que el tiempo se nos había pasado volando y que habíamos conseguido que se sintiera cómoda. Se rio mucho con la pregunta de si era más aburrido pasar una tarde con políticos o en Ikea. Los prejuicios previos pueden ser más bien por la imagen que tenemos de ella, de activista enfadada y con un discurso serio. Sin embargo, Greta es mucho más que eso y creemos que se va a reflejar en el programa.

"Cuando le contábamos cosas más frívolas a Greta Thunberg, se partía de la risa"

P. Tu compañero Jordi Évole ha sido acusado en muchas ocasiones de darle voz a personas con discursos polémicos, véase Nicolás Maduro o Miguel Bosé. ¿A ti te han llegado ese tipo de críticas con 'Salvados'?

R. Sí, pero no hay que darle más importancia. Haces un trabajo para el público y el público opina. A nosotros nos han acusado desde blanquear a Isabel Díaz Ayuso, a Ciudadanos o a los menas. Hacemos lo que creemos que debemos hacer, lo que al público le apetece ver o lo que puede funcionar. No hay más debate que ese. Por ejemplo, que no teníamos cojo*** de abordar el tema de las eléctricas. Vale, pues el segundo programa de esta temporada es sobre las eléctricas.

P. Lo que sí parece es que a 'Salvados', desde que eres el conductor, se le resiste Pedro Sánchez. ¿Habéis vuelto a tantearle?

R. Claro, al presidente del Gobierno hay que tantearle por defecto profesional. Estamos luchando para que venga. Los entrevistados se suelen caer, pero nosotros no desconectamos. La misma Greta Thunberg nos había dicho que no en 2019 y en otoño de 2020. Con Obama también lo estábamos intentando desde el principio.

"Nos han acusado de blanquear a Ayuso, a Ciudadanos o a los menas"

De repente, pasa algo y Obama te dice que sí. Los noes suelen ser temporales y los síes no deben significar que solo los obtengas una vez. En el momento en que Greta te diga que sí, no hay que perder esa relación, porque se sabe que va a ser un personaje durante muchos años.

P. ¿Habrá una próxima vez con Esperanza Aguirre? Igual a la tercera va a la vencida...

R. Es que ahora Esperanza Aguirre cobra por salir en la tele. Está en un programa, al igual que Pablo Iglesias, Carmen Calvo... Han decidido que cuando los quieran en televisión que los contraten de tertulianos y les paguen.

placeholder Isabel Díaz Ayuso y Gonzo, en 'Salvados'. (Atresmedia Televisión)
Isabel Díaz Ayuso y Gonzo, en 'Salvados'. (Atresmedia Televisión)

P. ¿Qué político te ha sorprendido más en las distancia cortas?

R. Para bien, me lo guardo, que luego dicen que hay favoritismos. Para mal, por lo que yo he vivido, no sé. Hay muchos. Si digo alguno estaría siendo injusto con los demás. Hay mucha prepotencia y soberbia en muchísimos políticos. Luego, en esa cercanía que hay en otros, también trasluce cierta artificialidad. No me voy mojar con nombres concretos, pero sí que es verdad que me he encontrado con representantes 'majos' prácticamente de todos los partidos. Y, al revés, igual.

P. ¿Crees que la política se ha 'rebajado' a la batalla de Twitter? ¿Faltan mujeres y hombres en el Congreso dispuestos a dialogar y a llegar a consensos?

R. Yo creo que hay demasiadas variables. Por un lado, los políticos se han adaptado a nuevas formas de comunicar, entre ellas, Twitter, pero también al nivel de las exigencias que los ciudadanos tienen en esos medios de comunicación. Si en Twitter lo que se celebra es un zasca, pues normal que haya cuentas de políticos a los que les vaya bien por hacer zascas. Es una forma más de fidelizar a los suyos, aunque no creo que sirva para conquistar a otros, porque el grado de polarización que hay en el país es muy grande.

"Hay muchos políticos prepotentes y algunos cercanos dejan entrever artificialidad"

Eso sí, el nivel de la comunicación política ha ido bajando desde que empezó la democracia. Al principio, eran muy inexpertos y era más fácil hablar con ellos. Luego, aparecieron reporteros como los de 'Caiga quien caiga', que les hacían decir cosas que no estaban acostumbrados a decir. Acabaron por intentar lucirse también en este tipo de programas. La verdad es que la comunicación política es casi más importante que la propia acción. Tú puedes ser un 'cazurro', pero, como comuniques y caigas bien, la peña te vota.

P. ¿Cómo ves el nivel de las tertulias políticas en televisión actualmente?

R. No tengo mucho tiempo para verlas. En la época de 'El intermedio' sí tenía más tiempo de verlas y de utilizarlas incluso, pero, ahora, con 'Salvados', voy más a los hechos o como mucho a declaraciones de los propios protagonistas del programa. No se puede montar un programa con declaraciones de tertulianos. En la entrega de las eléctricas, por ejemplo, sí que hablamos de los tertulianos, de la importancia que tienen, de quién los sienta ahí o a qué intereses responden cuando dicen lo que dicen en los platós.

'Salvados' tiene cosas maravillosas, pero otras muy duras como es tener poco tiempo libre. Cuando lo tengo, lo dedico a estar con la familia. Más bien, lo que hago es leer, porque, si veo televisión, siento que estoy trabajando y ya tengo que ver mucha por trabajo. Sí diré que las tertulias siempre pueden aportar algo si se saben ver de forma crítica y no pasiva. Te pueden permitir entender ciertas cosas.

placeholder Pablo Iglesias, en 'Salvados'. (Atresmedia Televisión)
Pablo Iglesias, en 'Salvados'. (Atresmedia Televisión)

P. ¿La televisión ha amplificado el discurso de partidos como Vox y Podemos? ¿O han sido ellos los que han alimentado a la televisión?

R. Veo una relación de interés mutuo. Ha habido muchos partidos que han intentado aparecer en televisión para darse a conocer. Los que lo han conseguido son aquellos que han sido más hábiles entendiendo qué es una cadena de televisión, una emisora de radio o un digital. Los partidos también son medios de comunicación y viven de que se les escuche. Podemos fue de los primeros en captar eso. Pablo Iglesias nunca lo negó, él dijo que iba a Intereconomía porque tenía que ir y que por algo había que empezar. De hecho, reconoce que llegaron a ser lo que llegaron a ser, en parte, gracias a los medios. No es algo exclusivo, claro, porque la gente en ese momento pedía también cambios.

"El error de los medios con algunos partidos fue darles más atención de la que requerían"

Con Vox pasó lo mismo. Siempre uso un símil para comentar lo que creo que hemos hecho mal los medios con estos partidos, que fue darles una atención superior a la que las declaraciones de sus representantes requerían. Es como cuando en el colegio llegaba un niño nuevo a la clase. Al principio, pocos querían estar con el niño nuevo, pero si el niño nuevo era un gamberro y la liaba parda... pues ya te reías mucho más. Ese día, al llegar a casa, a tus colegas de barrio o a tus padres, les hablabas del niño nuevo.

P. En muchos momentos de tu carrera has estado ligado al periodismo político con grandes dosis de humor y crítica. ¿Crees que hoy sería posible hacer un espacio como 'Caiga quien caiga'?

R. Si se quiere, se puede hacer. El humor y la actualidad como géneros independientes tienen cabida en televisión, por lo que juntos también. Otra cosa es lo que supone a una cadena aguantar un programa así. Los políticos llaman y preguntan por qué se ha dicho eso, etcétera. Por poder se puede hacer, pero habría que preguntarles a los ejecutivos si tienen ganas de hacer esos programas. Si ellos quieren, productoras, guionistas, reporteros y presentadores dispuestos... hay a patadas.

P. Supongo que en 'El intermedio' os encontraríais en muchos casos con los famosos límites del humor y en 'Caiga quien caiga' no habría tantos filtros.

R. Sí, se ha ido notando la estrechez de esos límites del humor. En 'El intermedio' convivimos con situaciones un poco incómodas respecto a los 'ofendiditos'. En 'Salvados' el humor ya no está ahí y te das cuenta de que la gente se ofende igual sin humor, así que el problema realmente son los límites de ofensa que tenga la gente. Si la causa particular de cada uno va a suponer un límite a la libertad de expresión, pues acabaremos sin libertad de expresión.

placeholder Wyoming y Gonzo en 'El intermedio'. (Atresmedia Televisión)
Wyoming y Gonzo en 'El intermedio'. (Atresmedia Televisión)

P. Hablemos de tus proyectos futuros, ¿te ves en formatos más desenfadados?

R. Ahora pienso en 'Salvados' y espero que me queden muchos más años aquí. Agradezco que existan esos formatos desenfadados porque entretienen mucho, pero yo sé lo que sé hacer. Mientras consiga hacer que alguien valore lo que sé hacer y me dé trabajo, me quedo aquí y no pienso mucho más allá. Veo a compañeros, como Roberto Leal o Juanra Bonet, y los veo relajados, con programas divertidos y en los que se repite la mecánica. A veces, cuando he tenido un día jodido o alguien me ha dicho no a una entrevista, digo que me cambiaría por ellos un día. Pero, al día siguiente, cuando me siento delante de Obama y me dice: '¡Fernando!' [lo imita con acento americano], pienso que no cambiaría este trabajo por nada del mundo.

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