María Rey, sobre los duros momentos de la crisis: "He visto lo peor de mi profesión y lo peor de la política"
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ENTREVISTA EL CONFI TV

María Rey, sobre los duros momentos de la crisis: "He visto lo peor de mi profesión y lo peor de la política"

Asegura la veterana periodista de Telemadrid que la única consigna que le dieron cuando arrancó con '120 minutos' fue "que no dirigiera un programa sectario, que fuera plural"

Foto: María Rey, presentadora de '120 minutos'. (Unicorn)
María Rey, presentadora de '120 minutos'. (Unicorn)

Periodista por vocación, María Rey supo muy pronto que lo suyo era la comunicación, una aventura harto complicada en una época en la que las Facultades de Ciencias de la Información se contaban con los dedos de una mano. "Ahora hay una en cada barrio y ese es uno de los motivos de la precarización de la profesión". Nunca tuvo claro dónde quería trabajar. Desde luego su fin jamás fue la televisión, pero como la vida tiene esas paradojas, esta gallega de ojos claros y de voz melódica llegó a convertirse en uno de los rostros televisivos más famosos del país.

Ha pasado media vida entre las paredes de Antena 3 y hace dos años abandonó la que fue su casa durante 25 años para timonear '120 minutos', un programa de actualidad y debate que ha logrado convertirse en una pieza estructural para Telemadrid tras duplicar su número de espectadores. '120 Minutos' promedia en este curso un 7,6% de share en una de las franjas más competitivas de la televisión en abierto. Este dato supone un crecimiento del 58,3% y 2,8 puntos más que en la temporada anterior.

"Cuando tu cadena no existe en el mando es muy difícil crecer, te enfrentas a un gran reto para conseguirlo"

María Rey ha logrado los mejores datos de audiencia para esta franja desde hace 12 años. Cierra la temporada muy orgullosa del resultado pero lo vive con precaución. "El mercado es caprichoso, depende de muchos factores y lo que hoy va bien mañana puede ir mal. Hay que ser paciente y no perder el norte. No podemos competir con Ana Rosa, Susanna Griso y Ferreras. También es cierto que cuando empezamos hace un año sabíamos que había un 50% de los madrileños que ni siquiera tenía sintonizada la cadena. Confiamos mucho en el potencial que eso significa y en ser capaces de invitarlos a resintonizar sus televisores. Cuando tu cadena no existe en el mando es muy difícil crecer, te enfrentas a un gran reto para conseguirlo y el camino es contar lo que está pasando alrededor, compartir lo que ocurre en la calle y volver a ser referencia informativamente hablando".

María Rey, en el plató de '120 minutos'. (Unicorn)
María Rey, en el plató de '120 minutos'. (Unicorn)

Hubo un tiempo que Telemadrid podía presumir de tener un 17% de cuota de pantalla, pero comenzó a perder audiencia de una manera brutal hasta llegar al 4% de cuota de pantalla en 2016. Telemadrid dejó de existir en el dial de los madrileños, sufrió una sangría de audiencia salvaje fruto de una gestión pésima. Remontar esos datos, años después y con un escenario absolutamente diferente, no es tarea fácil. Los informativos de la autonómica, bautizada como 'TeleEspe', estaban absolutamente al servicio del Gobierno de la Comunidad. Años después, José Pablo López lo dejó claro cuando accedió al cargo de director general: "Para recuperar la credibilidad hay que dar pasos decididos, ofrecer un modelo de televisión y de información en el que todo el mundo se sienta representado". Así estaban las cosas cuando la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, defendió a ultranza el modelo de televisión pública autonómica, pero cuando 'subió al trono' emprendió un pulso contra la cadena.

"Yo creo que no ha cambiado de opinión, estoy convencida de que ella cree en el modelo, es periodista. Ahora que está en el poder tendrá gente que le presione y que le diga '¿qué hay de lo mío?'. Probablemente incluso sufra presiones de gente de su propio partido. Lo importante es que hay una ley que defiende la pluralidad, una ley que ella fomentó. A mí la única consigna que me dieron cuando empecé con '120 minutos' fue que no dirigiera un programa sectario y que fuera plural. Eso es lo que hemos hecho. Desde el respeto, hemos escuchado a la calle, hemos conocido las necesidades de la gente y las hemos plasmado. No en vano, el periodismo también es escuchar. Te advierto que nunca hubiera aceptado otra cosa. Mi padre era alcalde de vocación y nos educó en la libertad absoluta, es lo que he mamado y no permitiría otra cosa. Si me presionaran me iría a mi casa".

"Ha sido brutal, hemos pasado todo el rato conteniendo emociones para no confundir ni angustiar a la audiencia"

Es consciente de que el confinamiento y toda lo que ha traído el covid-19 también ha provocado un aumento del consumo televisivo. No lo ha tenido y no ha vivido la enfermedad nadie de su familia, pero siente que le está pasando factura. "Sí, probablemente decir que todo ha sido muy duro cuando no tienes casos cercanos no sea apropiado. Te diré que me ha costado mucho salir a trabajar, ver la ciudad vacía, esa ciudad fantasma en la que se convirtió Madrid. Ver el miedo en los rostros de la gente, escuchar testimonios tan duros como los de los sanitarios o la de una directora de residencia pidiendo ayuda. Más que imágenes, me han dolido los testimonios de la impotencia y la desesperación. Y ya no te cuento la batalla política, me decía a mi misma: 'Dios mío, ni siquiera en el sufrimiento somos capaces de llegar al consenso'. Ha sido brutal, hemos pasado todo el rato conteniendo emociones para no confundir ni angustiar a la audiencia. Ahora no puedo descansar".

Maria Rey, en el programa matinal '120 Minutos'. (Telemadrid)
Maria Rey, en el programa matinal '120 Minutos'. (Telemadrid)

María Rey considera que toda esta tragedia nos ha obligado a recolocar los valores de la vida. "Por lo menos a nivel individual, a nivel de sociedad no lo tengo tan claro. Ahora el pueblo es el Caribe, estamos locos por volver a nuestra tierra, por regresar a las raíces". Destaca que en todo el caos, los sanitarios han sido capaces poner el talento al servicio de la necesidad. "Algo que no ha pasado ni en mi profesión ni en la política. He visto lo peor de mi profesión y lo peor de la política".

Corresponsal de la información Parlamentaria para Antena 3 Televisión desde 1996 hasta septiembre de 2016 y miembro del Consejo Asesor del Instituto de Comunicación Empresarial, María Rey vive esta nueva normalidad con cierto desconsuelo y una dosis de incertidumbre. "Veo mucha inconsciencia y me angustia. No hemos visto féretros. Creo que no era necesario. Yo tengo imágenes grabadas que me han afectado más. Ahora mismo me viene a la cabeza el Palacio de Justicia con todas las puertas de las neveras abiertas y vacías. Una imagen que anunciaba la muerte inevitable o el Severo Ochoa colapsado con la gente boca abajo en el suelo. Ya sabes que si te ponen boca abajo es que estás muy mal. Hay una parte de la sociedad que cumple, pero también existe un segmento de la población que no tiene percepción del riesgo".

"Los jóvenes no lo entienden, no piensan, y aunque al principio parecía que la cosa no iba con ellos, luego se han visto casos de niños y de jóvenes que lo ha superado, pero se han quedado con ciertas patologías. Para colmo, esa gente no se informa a través de los medios. Dan por bueno todo lo le les llega por Whatsapp y a través de las redes. Es ahí donde hemos fallado los medios y los políticos. El daño ha salido de las redes sociales. Las redes sociales son una realidad que no se puede ignorar, pero tienden a sobredimensionar los temas de opinión pública y eso ha arrastrado a los medios de comunicación que ahora compiten por generar el mayor impacto posible en ellas".

María Rey, presentadora de las mañanas de Telemadrid. (Unicorn)
María Rey, presentadora de las mañanas de Telemadrid. (Unicorn)

A pesar de todo, considera que los medios, en su mayoría, han realizado una labor ímproba, a pesar del coste económico, han salido airosos dando grandes informaciones, "con honrosas excepciones" que no quiere matizar. "Los medios de comunicación verifican las informaciones, las redes no. Allí se da todo por válido. ¡Menos mal que estábamos los medios!".

"Damos peso a lo estético y a la falta de arrugas y no a lo que deberíamos, la veteranía"

Otra cosa es el populismo que se ha instalado en el Congreso. "Hace mucho tiempo que el Congreso ha tomado distancia de la calle. Igual que se intoxica con las redes, igual que se escriben titulares que no se corresponden con el cuerpo de la información, los políticos han entrado a ese juego. Estamos en la batalla del impacto, del populismo. Alimentamos el ruido, la gente pone la tele para escuchar lo que quiere oír, no para ver un debate serio o un análisis en profundidad. Todos somos culpables de eso", matiza.

Afirma que todo esto tiene que ver con el consumismo, un consumismo rápido, compulsivo que se ha instalado en nuestros hogares gracias al cambio tecnológico. "Queremos una cosa y la tenemos ya, no necesitamos tirar de paciencia. Vivimos rodeados del consumo de lo inmediato, de la satisfacción rápida. Nos espantamos de nuestros político, ellos vienen de donde vienen, son gente que representa a esta sociedad. El nivel de inmadurez de los políticos es muy peligroso".

No se corta cuando defiende que estamos muy equivocados al sentirnos orgullosos de tener un presidente que ronda los 40 y unos líderes políticos en esa misma franja. "La madurez está cerca de los 60. Si miras a tu alrededor, salvo Trump, los líderes internacionales se encuentran en esa franja. Damos peso a lo estético y a la falta de arrugas y no a lo que deberíamos, la veteranía. Te diré que yo me caigo mejor ahora que antes".

"Una mujer no debe ser envasada al vacío para poder presentar un programa"

Indudablemente el óxido del tiempo en la sociedad es mucho más injusto con las mujeres que con los hombres. No en vano, ellos se permiten el lujo de envejecer frente a la pantalla y ellas, salvo excepciones, desaparecen al llegar a la madurez. "Así es. En televisión las mujeres se consideran amortizadas cuando llegan a una edad. En TVE amortizaron a Rosa María Mateo y a Olga Viza en un momento de su vida profesional en el que todavía tenían mucho que dar. Vivimos en una sociedad esclava de la imagen, algo que no ocurre en EEUU donde se ven presentadoras mayores ejerciendo de mayores. Aquí nos obligan a mantener un aspecto y llevar una ropa que nos haga parecer 20 años más jóvenes. Hay vida después de la talla 36. Una mujer no debe ser envasada al vacío para poder presentar un programa, los hombres no sufren esta presión".

Está claro que nos queda mucho camino por recorrer, mucho espacio televisivo por conquistar. "Lo que no es de recibo que tengamos que soportar que baje un jefe de imagen y exija a vestuario que le entallen las camisas a la presentadora porque da una imagen muy ancha en pantalla. ¿Se mide la credibilidad de una periodista por los centímetros de su cintura? No lo aceptemos, a menos que nos encante el vestido que nos ofrecen. No dejemos que nos envasen al vacío. Nuestra credibilidad es fruto de nuestro conocimiento, trayectoria y experiencia.

Milagros Martin-Lunas
Telemadrid Programas TV
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