'El ascenso de los nazis' | Cómo matar una democracia y alcanzar la dictadura totalitaria
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OPINIÓN DE 'LA TELETIPA'

'El ascenso de los nazis' | Cómo matar una democracia y alcanzar la dictadura totalitaria

La miniserie, producida por la BBC, reconstruye los cuatros años que llevaron a Adolf Hitler a convertirse en uno de los hombres más poderosos y temidos de Europa

Foto: Imagen de la serie documental 'El ascenso de los nazis'. (Movistar )
Imagen de la serie documental 'El ascenso de los nazis'. (Movistar )

"En 1930, Alemania era una democracia liberal, con elecciones, Parlamento y un Estado de derecho. Solo cuatro años después, se acabó la libertad de expresión, la mayor parte de la oposición política se encontraba encarcelada y el Gobierno, en manos de asesinos. Esta es la historia de cómo murió la democracia". Así de tajante arranca 'El ascenso de los nazis', la miniserie documental de tres capítulos que se estrena en #0 de Movistar+ este mismo lunes, 17 de febrero.

Producida por la BBC, la serie va combinando imágenes de archivo y reconstrucciones dramáticas para recrear de manera exhaustiva los cuatro años que llevaron a Hitler a convertirse en uno de los hombres más temidos y poderosos de la historia. Incluso cuenta con la voz de Adolf Hitler, el artista fallido que sedujo a las masas prometiendo que Alemania volvería a ser grandiosa.

Las reconstrucciones dramáticas resultan tan falsas que provocan rechazo al entrelazarlas con las imágenes de archivo

Historiadores y expertos como Sir Richard Evans, especializado en el Tercer Reich, el general retirado Sir Mike Jackson, la baronesa Helena Kennedy, abogada, presentadora y miembro del partido laborista británico en la Cámara de los Lores, y la periodista y activista política Ash Sarkar analizan esos cuatro años de política convulsa que cambiaron trágicamente el rumbo de la historia. En tres horas, desvelan cómo funcionaba la mente de los personajes clave responsables del ascenso del partido nazi en la Alemania de principios del siglo XX.

Cartel promocional de 'El ascenso de los nazis'. (Movistar+)
Cartel promocional de 'El ascenso de los nazis'. (Movistar+)

Como si de una partida de ajedrez se tratara, el primer episodio analiza la personalidad del entonces presidente alemán, Paul von Hindenburg, desvela las maquiavélicas intenciones del general Kurt von Schleicher, un militar de carrera que consideraba al presidente como el rey del tablero, y apunta la personalidad de un casi desconocido Adolf Hitler, líder del partido nazi, en aquel momento considerado como una facción de lunáticos.

En 1930, la población alemana sufría las graves consecuencias económicas que supuso para el país la I Guerra Mundial, de manera que proliferaron en la calle manifestaciones de ambos extremos ideológicos. Así las cosas, las elecciones de septiembre de 1930 dejaron un Parlamento fragmentado como nunca, con 14 partidos políticos diferentes y una débil coalición de centro. El nacionalsocialismo entró por primera vez en la Cámara con el 18% de los votos, fue su primer gran triunfo y el principio de la escalada de terror que todos conocemos.

Imagen de 'El ascenso de los nazis'. (Movistar+)
Imagen de 'El ascenso de los nazis'. (Movistar+)

Sostienen los expertos que Hitler lo tenía todo estudiado. El presidente Hindenburg y el general Schleicher despreciaban su origen austriaco y humilde, su falta de educación y de formación castrense. Convencidos de que lo estaban utilizando para alcanzar una coalición de derechas, no fueron capaces de vislumbrar las verdaderas intenciones del futuro Führer. Narcisista despiadado, un violento lleno de odio hacia los judíos, fraguaba su plan en silencio: él iba a acabar con la democracia y para ello fingió ser un partido político legal con la intención de dinamitarla desde dentro.

Mientras Hindenburg y Schleicher se frotaban las manos pensando que tenían controlado al gañán y advenedizo austriaco, Hitler, para ganarse el corazón de los alemanes, se mostraba como un hombre del pueblo. Él no era parte de la élite y eso convenció a mucha gente.

A medida que avanza el metraje y que el espectador se adentra en el universo de los primeros pasos del partido nazi, estremece ver cómo, a toro pasado, los especialistas van desgranado la actitud y la premeditación con las que actuó Hitler. Enerva la dejadez con que la sociedad ignoró la violencia de las tropas de asalto, los grupos militares alimentados en la sombra por el partido de Hitler. En aquel momento, el único que fue capaz de desenmascarar las artimañas del partido fue Hans Litten, un abogado judío que humilló a Hitler llevándole a los tribunales para pedirle explicaciones por la violencia ejercida por su grupo paramilitar. Litten pagó con su vida la osadía de enfrentarse al recién nacido monstruo.

Imagen de 'El ascenso de los nazis'. (Movistar+)
Imagen de 'El ascenso de los nazis'. (Movistar+)

Hitler se presentó a las elecciones de 1932 con lemas tan estériles como 'Haz Alemania grande otra vez' o 'Restaura la economía'; lemas vacíos de información, pero que al repetirlos insistentemente transmitían un mensaje tan poderoso que su partido pasó del 18 al 37% de los votos. Hitler ya era demasiado grande para dejarse controlar. En enero de 1933, Adolf Hitler era el nuevo canciller alemán, un primer ministro tan obsesionado con el poder que la única orden que transmitió a su equipo fue la de destruir la democracia y convertirle en dictador.

Imagen de 'El ascenso de los nazis'. (Movistar+)
Imagen de 'El ascenso de los nazis'. (Movistar+)

Según se desprende de la serie, esta labor solo le llevó seis meses. Medio año tardó en transformar la vida en Alemania. Para empezar, decidió que las mujeres debían dejar sus trabajos y dedicarse a ser amas de casa, prohibió a la prensa criticar al Gobierno, creó un Ministerio de Propaganda encargado de vender la visión de Hitler al público y, de manera maquiavélica, dividió a su guardia pretoriana. Su círculo más cercano se transformó en un polvorín, algo que aunque tendría un final sangriento, a él le beneficiaba. Mientras su equipo rivalizaba por el poder y desmontaba el sistema, él podía sentarse y observar.

En medio año, su equipo inauguró Dachau, el primer campo de concentración donde los prisioneros políticos serían reeducados, creó la Gestapo y comenzó a contaminar las mentes de los alemanes con la doctrina racista nazi del antisemitismo. Desvelan los expertos que Hitler no tenía un método de trabajo, ni tenía una forma sistemática de gobernar, que no le gustaban los detalles burocráticos ni leer informes. "Él pensaba que estaba por encima de la ley".

Imagen de 'El ascenso de los nazis'. (Movistar+)
Imagen de 'El ascenso de los nazis'. (Movistar+)

Poco a poco, los historiadores y especialistas del Tercer Reich introducen las figuras de los militares nazis cercanos al Führer, como Hermann Goring, Henrich Himmler o Ernst Röhm. A cada cual más enfermo, más despiadado y más ávido de poder.

'El ascenso de los nazis' resulta todo un alarde de la capacidad didáctica de las producciones de la BBC. Impoluta en la documentación, rechina en las recreaciones, en las partes ficcionadas. Las reconstrucciones dramáticas resultan tan falsas que provocan rechazo al entrelazarlas con las imágenes de archivo. Es en esos instantes cuando la narración pierde fuerza, estas secuencias surgen como pegotes anacrónicos que lanzan al espectador lejos del drama que se pretende narrar.

Aun así, la serie es absolutamente recomendable y necesaria, más que nada, como dicen los expertos, para que podamos aprender algo de esta crisis, para que no olvidemos nunca lo fácil que es llegar a una dictadura totalitaria. "La democracia es frágil porque para que sea totalmente democracia tiene que estar abierta a las fuerzas antidemocráticas. La democracia necesita una constante y vigorosa defensa contra las fuerzas de la populista extrema derecha", concluye Ash Sarkar.

Cartela de Milagros
Movistar+ Nazismo
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