OPINIÓN DE 'LA TELETIPA'

'Debate 7N': más preparadas que ellos, pero con las mismas argumentaciones aburridas

"Que no se confunda nadie, lo de este jueves no fue un debate feminista, sino un debate entre cinco mujeres", moderado por la periodista Ana Pastor

Foto: Irene Montero, Ana Pastor, Inés Arrimadas, María Jesús Montero y Rocío Monasterio. (Atresmedia)
Irene Montero, Ana Pastor, Inés Arrimadas, María Jesús Montero y Rocío Monasterio. (Atresmedia)

Sostienen que ha sido casualidad, que no hubo nada premeditado, pero partiendo de la base que en política no se deja nada al azar, menos durante una campaña electoral. Con el debido respeto, lo dudo. No me lo creo señor Ferreras, no me creo que "haya sido una carambola", como intentó justificar en el programa previo al 'Debate 7N: la ultima oportunidad'. No me creo que tras el fiasco del debate de los candidatos, en el que para mí solo hubo una ganadora y esa fue Ana Blanco, la única que se atrevió a decir la verdad más incómoda de la noche: "Me van a permitir que haga una referencia a la foto de este debate, con cinco candidatos y ninguna mujer presente. No hay ninguna candidata y esta no es una foto de igualdad", no me creo que esta última oportunidad absolutamente femenina no estuviera amañada.

Tres días después del empacho de testosterona, de un debate en el que lo único que nos quedó claro es que seguimos bloqueados, que vivimos un país sin igualdad, con cinco candidatos aspirando a ser el macho alfa y alguno soltando barbaridades anticonstitucionales, xenófobas y machistas frente el silencio de los otros, tres días después -repito-, nos tenemos que creer que los responsables de La Sexta les pidieron a los candidatos de cada partido que les mandasen a su mejor jugador y el mejor jugador resulta que es una mujer. Vaya, que no, que no hay por donde cogerlo. Más que nada porque si las ejecutivas de los diferentes partidos de verdad se creyeran eso, no tendríamos cinco candidatos sino cinco candidatas, de manera que el 10N el voto del país andaría pululando entre María Jesús Montero (PSOE), Ana Pastor (PP), Inés Arrimadas (Ciudadanos), Irene Montero (Unidas Podemos) y Rocío Monasterio (Vox).

Imagen del 'Debate 7N: la última oportunidad'. (Atresmedia)
Imagen del 'Debate 7N: la última oportunidad'. (Atresmedia)

Y si los cinco candidatos, el pasado lunes, no representaban la igualdad a la que aludía Ana Blanco, las cinco candidatas tampoco lo harían en ese supuesto, como tampoco lo hicieron este jueves. No, que no se confunda nadie, lo de anoche no fue un debate feminista, sino un debate entre cinco mujeres. Más que nada porque entre las políticas y los partidos a los que representan había quien defendía la gestación subrogada o quien aseguraba que el maltrato es un invento de la ideología de género. Lo de anoche fue el reducto, la última estela de los colegios de antaño. Los niños con los niños, y las niñas con las niñas. Lo de anoche fue segregacionismo político.

¿Debate? Lo de anoche fue una entrevista a cinco al más puro estilo Ana Pastor

Volviendo a la carambola femenina, resulta tan increíble que incluso César González Antón, director de informativos de La Sexta, se justificaba frente a los medios, mucho antes de recibir la puya mediática. "Las dos primeras confirmaciones fueron mujeres, y los partidos siempre están pendientes de ver a quién mandan los demás. Al final, ha salido un debate de cinco candidatas, nunca sabremos por qué". Excusatio non petita, accusatio manifesta. Pues eso.

Ana Pastor (periodista) se preguntaba si el encuentro iba a ser diferente en el contenido y en las formas, diferente por el mero hecho de ser mujeres o no… A priori, parecía que sí. De hecho durante los saludos en la zona común de Atresmedia las políticas se mostraron absolutamente diferentes a los candidatos, mucho más sueltas, más amables y más educadas.

El debate de La Sexta, minutos antes de arrancar. (Atresmedia)
El debate de La Sexta, minutos antes de arrancar. (Atresmedia)

Dicho esto, tras el agujero negro del debate de los candidatos, el encuentro entre las cinco mujeres de rompe y rasga prometía. Los candidatos les habían dejado en listón tan bajo que, a poco que se esforzaran, saldrían vencedoras. Cierto es que la presión era mayor para ellas. Sin antecedentes de ningún tipo, se esperaba mucho de las cinco oradoras. Ellas tenían que demostrar si serían o no capaces de aportar algo distinto a lo que escuchamos el lunes.

Inés arrimadas comenzó al más puro estilo Rivera y, nada más arrancar el debate, sacó el primer 'souvenir' del 'gadchetobolso' para lanzar la primera bala hacia María Jesús Montero con el asunto de los pagos a prostíbulos en Andalucía. Irene Montero, antes de comenzar, siguiendo la estela de Pablo Iglesias, tuvo unas palabras de recuerdo para la científica Margarita Salas, a las que se sumó Ana Pastor (política). Monasterio arrancó a medio gas, absolutamente fagocitada por sus compañeras de atril, pero en cuanto Ana Pastor (periodista) le abrió la espita aprovechó para acusar a Montero (PSOE) de dirigir editoriales de periódicos, ella que representa a un partido que va vetando a quien no dice lo que les interesa. Poco más dio de sí la presencia de la mejor apuesta de Vox.

Hablaban mirándose a la cara sin pudor, no como ellos. Gesticulaban con naturalidad, no como ellos. Entonaban con espontaneidad, no como ellos

Cada representante contestó a la pregunta inicial de la moderadora Ana Pastor y por fin arrancó el debate. ¿Debate? ¿O entrevista a cinco? No lo tengo nada claro. Puesto que lo de este jueves no creo que fuera un debate, si por debate entendemos que la moderadora debe lanzar un tema y dejar que las participantes confronten sus ideas, debatan (valga la redundancia). No, lo de anoche fue una entrevista a cinco al más puro estilo Ana Pastor, incisiva, directa, adusta, distante, elaborada y protagonista, siempre protagonista. Porque si a Ana Pastor (periodista, menudo lío entre homónimos) se le puede poner un pero, ese es el exceso de estrellato. En estos casos me acuerdo siempre de lo que nos inculcó el maestro Carlos Soria en las aulas de la Universidad. "Cuando el entrevistador asume el mismo protagonismo que el entrevistado ya hemos perdido la esencia. Los periodistas debemos ser invisibles, puesto que somos meros transmisores de la información que en última instancia pertenece al receptor".

Respecto al contenido, confieso que lo que vivimos anoche fue algo así como los mismos perros con distinto collar. Eso sí bastante más preparadas ellas que ellos. Anoche, ellas hablaban mirándose a la cara sin pudor, no como ellos. Gesticulaban con naturalidad, no como ellos. Entonaban con espontaneidad, no como ellos. Ahora bien, por el plató sobrevolaron los mismos temas, con las mismas argumentaciones aburridas de siempre. Nada nuevo bajo el sol. Por cierto, de Cultura o Educación ni hablamos, ¿no? Como siempre.

Cartela de Milagros
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