"EL PARQUE DE ATRACCIONES DE LA MUGRE"

'Pesadilla en la cocina' | Suciedad, arcadas y precariedad en el segundo programa

El popular chef de La Sexta visitó 'La cueva de Juan', un mesón muy decadente y que cuenta con un único trabajador para hacer frente a todas las tareas

Foto: Alberto Chicote en 'Pesadilla en la cocina'. (La Sexta)
Alberto Chicote en 'Pesadilla en la cocina'. (La Sexta)

La Sexta emitió este jueves, 10 de octubre, una nueva entrega de 'Pesadilla en la cocina'. El programa de Warner Bros ITVP Spain regresó la semana pasada a la parrilla y lo hizo con una de las entregas más pintorescas que los espectadores han podido ver hasta la fecha. El espacio no pasó desapercibido. Con el 9,4% de share medio, casi 1,3 millones de espectadores (1.288.000) se decantaron por Alberto Chicote.

[Chicote se queda solo en un restaurante: "Esto no me ha pasado en la vida"]

Esta nueva emisión de la séptima temporada nos presentó el caso de 'La cueva de Juan', un mesón prácticamente abandonado en el municipio valenciano de Paiporta, en plena comarca de la Huerta Sur. Su dueño, Emilio, compró el restaurante un par de años atrás, sin conocer el compromiso que implica hacerse cargo de un negocio de tal calibre y dando palos de ciego hasta perder toda la clientela de la anterior etapa.

Emilio, el dueño del restaurante 'La cueva de Juan', en 'Pesadilla en la cocina'. (Atresmedia)
Emilio, el dueño del restaurante 'La cueva de Juan', en 'Pesadilla en la cocina'. (Atresmedia)

Los clientes no fueron los únicos que se marcharon, sino también sus trabajadores, tal y como descubrió Chicote al cruzar la puerta de entrada del triste local. Carlos, el encargado, únicamente se encargaba de sí mismo porque no había nadie más, a excepción de días muy puntuales. En un clima totalmente abrumador, él se las apañaba para atender a los clientes, cocinar el menú, limpiar el local y hasta llevarse los manteles a lavar a casa, por un mísero salario de 800 euros mensuales.

Chicote no daba crédito y todavía le quedaba lo peor: conocer a Emilio, el despreocupado y perdido dueño, que no entendía qué era lo que podía estar fallando.

Emilio solo aparecía por allí para pasar el rato tocando canciones de Camilo Sesto e Isabel Pantoja con su piano y la armónica. Carlos no dudó en acusarle de venir borracho al trabajo, no comprar el género suficiente y desatender por completo la organización y la limpieza del local. Emilio, por su parte, solo tenía una cosa que reprochar a su encargado: que no contase chistes a los clientes para resultar más cercano. El circo estaba servido.

Carlos, el camarero de 'La cueva de Juan' en 'Pesadilla en la cocina'. (La Sexta)
Carlos, el camarero de 'La cueva de Juan' en 'Pesadilla en la cocina'. (La Sexta)

La repugnante falta de higiene del local fue uno de los motivos que hicieron estallar al famoso chef, entre fuertes arcadas y amagos de vómito. "¡Esto es el parque de atracciones de la mugre!", exclamó tras descubrir el estado de putrefacción de la carne en la cámara, los recipientes llenos de óxido o el hecho de cortar las chuletas con una maza de obra y un hacha.

"¿Cuándo fue la última vez que se limpió esto? ¿Quién estaba en el número 1 de las listas de éxito, Bon Jovi?", bromeó el chef para rebajar la tensión. Tal era el grado de suciedad, que Chicote se vio obligado a contratar a un equipo profesional de limpieza para no poner en riesgo la salud de los comensales antes de ofrecer un servicio.

Alberto Chicote en 'Pesadilla en la cocina'. (La Sexta)
Alberto Chicote en 'Pesadilla en la cocina'. (La Sexta)

Con este desolador panorama, llegó el momento de presenciar el primer servicio, que resultó ser absolutamente desastroso y terminó con varios clientes abandonando el local, indignados por la pésima atención y los retrasos a la hora de traer los platos. La falta de previsión y experiencia de Emilio, junto con la facilidad para agobiarse de Carlos, fueron un cóctel molotov imposible de controlar. Fue entonces cuando Carlos le explicó a Chicote el motivo por el que aguantaba una situación tan precaria y que estaba afectando a su salud: su familia, compuesta por una mujer y cuatro hijas a las que tiene que mantener económicamente. "Si me voy no comen, estoy pidiendo en Cáritas", reconoció abatido ante las cámaras.

Con el objetivo de que Emilio se pusiera en los zapatos de Carlos, Chicote decidió intercambiar por un día sus roles. El servicio resultó un desastre igualmente, a pesar de contar con la ayuda de dos trabajadores más, pero logró el objetivo de concienciar al dueño de que la injusta situación de su empleado no era sostenible.

'La cueva de Juan' se reinventa

Tras hacer entender a Emilio que debía involucrarse más en el negocio y aumentar el salario a su único trabajador en nómina, el restaurante volvió a abrir sus puertas con un aspecto mucho más modernizado y acogedor, además de un nuevo nombre prescindiendo del apelativo del anterior propietario.

A pesar de los retrasos en los pedidos y de ciertas quejas iniciales, Emilio consiguió sacar adelante el servicio e incluso los visitantes acabaron dedicándole un sentido aplauso. ¿Aprendería la lección? Lo cierto es que el restaurante que vemos durante la emisión del programa ya no existe como tal, y actualmente ocupa su espacio otro negocio totalmente diferente, el asador 'Los Robles', por lo que podemos decir que Emilio no logró su objetivo, a pesar de la ayuda de Chicote.

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