OPINIÓn de ‘La teletia’

Adiós a 'Supervivientes 2019', la edición que Isabel Pantoja salvó del aburrimiento

Telecinco cerró anoche una de las ediciones más vistas de la historia del 'reality show' gracias a la participación de la tonadillera

Foto: Isabel Pantoja, en el plató de 'Supervivientes 2019'. (Telecinco)
Isabel Pantoja, en el plató de 'Supervivientes 2019'. (Telecinco)

Con la victoria de Omar Montes finaliza 'Supervivientes 2019', una edición irrepetible, le pese a quien le pese. El efecto Pantoja ha fulminado todos los records del ‘reality’ y ha dejado el listón bien alto para la próxima edición en la que, de momento, suena con fuerza la presencia de Bárbara Rey si no cambia el contrato de la isla por otro como le pasó a Alejandro Albalá.

[Omar Montes, ganador de 'Supervivientes 2019' frente a Albert]

Ochenta y cuatro días después del ‘Pantocóptero’ toca hacer examen de conciencia y repasar un programa que ha registrado la cuota de pantalla más alta de la historia del formato, incrementando en casi 4 puntos el dato de la anterior edición, que concluyó con un extraordinario 29,2% de share y 3.290.000 espectadores.

Además de los récords de audiencia, con todos mis respetos y con la autoridad que me otorga el ser una friki admiradora de este concurso desde su primera edición, una edición que se grabó en Panamá en el 2000, cuyo premio final se calculaba en pesetas y donde los concursantes fueron personajes anónimos (me pregunto qué habrá sido de Xavier Monjonell el monitor de esquí de melena dorada que se alzó con los 10 millones de pesetas), 'Supervivientes 2019' pasará a la historia por ser la edición en la que más se ha comido. Lo siento, yo lo veo así. Este año los concursantes han comido como cerdos. Entre latas de choped (robadas o no), arroz, lentejas y vaya usted a saber qué más, si algo he echado en falta en esta edición es el hambre canina que a medida que avanzaba el concurso rezumaba desde la pantalla en otras ediciones.

Isabel Pantoja, a punto de saltar desde el helicóptero. (Mediaset)
Isabel Pantoja, a punto de saltar desde el helicóptero. (Mediaset)

Indudablemente si hay que resumir la esencia de esta edición hay que quedarse, entre otras cosas, con el salto de la Pantoja, que fue el minuto de oro de la primera gala y que congregó ante el televisor a 5.391.000 de espectadores. El salto de la rana diría yo. La tonadillera, recordemos, entró en el agua hecha un mar de lágrimas y un pelín espatarrada.

Isabel Pantoja eclipsó al resto de los concursantes. Si no llegar a ser por ella, por su ‘roneo’ con Colate y sus broncas, primero con Omar, después con el chulito playa de Carlos Lozano y más tarde con Colate y Albert, al otro lado del televisor nos hubiéramos aburrido como ostras. Las primeras semanas no hubo más que Pantoja y sus adláteres. Para bien o para mal. “¿Quién te crees que eres Daddy Yankee?”, le gritaba la tonadillera a su ex yerno cuando le oía hablar de su hija. Inolvidables los gritos ‘hipohuracanados’ del ex modelo y presentador. “Vete a una residencia. Te crees que eres la más grande y esa era Rocío Jurado”. Estoy convencida de que Lozano fue con toda la intención de sacar de quicio a su compañeras. Principalmente a la ‘marinera de luces’. Era la única manera de lucirse.

Grande, muy grande el “ya voy, ya voy, ya voy” de ‘chachachelo’. Hasta que no las separaron, la colaboradora de ‘Sálvame’ no fue más que el menganillo de la tonadillera. Ya en el barco varado descubrimos otra faceta y gracias a la simpatía de Mahi aguantó hasta la unificación, donde pudimos ver como Robert Redford se apoderaba de su alma.

Jordi González, en 'Supervivientes 2019'. (Telecinco)
Jordi González, en 'Supervivientes 2019'. (Telecinco)

Qué decir de los innumerables amagos de huida de Isabel Pantoja y del peloteo de los presentadores. Al principio, en cada arranque, en cada intento de abandono todo fueron ruegos y súplicas. Los tres tuvieron su momento crítico para convencerla.

Confieso que el ‘Pantodrama’ me llegó a hartar, tanto que me alejé del programa por unos días. Entiendo que la edición de este año ha sido muy especial, que tener un concursante de su categoría, de alguna manera, cambia la rutina del concurso, pero es que en cada intento de evasión la Pantoja recibía un premio no merecido. Una llamada de Kiko, otra de Isa… Comencé siendo la más ‘pantojista’, pero con tanto amago de huida me cansé. Ni siquiera su confesión sobre el síndrome de la isla y lo que le recordaba a “ese sitio en el que estuvo y no eligió estar” me hizo recuperar la pasión.

Llegados a este punto, el resto de los concursantes florecían en una relación inversamente proporcional a mi interés por la tonadillera. Inolvidable el genio, el arranque y el lenguaje soez de Dakota. Con ella pasé de menos a más. ¿Por qué? Por su sinceridad, porque es una niña que, a pesar de su lenguaje ‘poligonero’, no tiene dobleces, se la ve venir a la legua. Escasa de paciencia, no fue capaz de terminar ni un castigo, lo que la llevó a la nominación directa.

Oto Vans en 'Supervivientes 2019'. (Mediaset España)
Oto Vans en 'Supervivientes 2019'. (Mediaset España)

La injusticia de esta edición fue la expulsión directa por sorpresa de Oto. Que sí, que el ‘youtuber’ era un mueble, lo mismo que Silvia, la modelo ‘curvy’ (todavía tengo que digerir este apelativo para semejante mujerón), pero la organización se sacó de la manga una norma tan sumamente parcial que el pobre inocentón comenzó la octava gala sin estar nominado y la finalizó caminito del hotel.

Para los morbosos, no quiero obviar que esta edición pasará también a la historia por el ‘calentón’ de Fabio y Violeta. La pareja subió la temperatura de la isla con su polémico revolcón. Unos se creyeron los gemidos de la viceversa y otros la acusaron de falsa. Yo, personalmente, paso palabra. Nunca me ha interesado esta chica de cerebro rectilíneo y tampoco su novio el ítalo argentino.

Para mí lo mejor de esta edición ha sido la bondad de Omar y la simpatía de Mahi. Inolvidable la reacción del cantante ante los ataques de ansiedad de la tonadillera. Omar nunca fue nominado, por algo será. Qué decir de la pequeña caja de sorpresas andaluza. Mahi ha sido la concursante revelación, la gran tapada. Una injusticia que no llegara al trío final.

Albert en 'Supervivientes 2019'. (Mediaset España)
Albert en 'Supervivientes 2019'. (Mediaset España)

Si a estas alturas ya no me acuerdo del resto de los concursantes es porque para mí han pasado sin pena ni gloria, incluido Albert, escudero de Colate, un personaje obsesionado por ser el mejor en todo, sin más. Que ha sido el mejor superviviente… Eso va en gustos y a mí me aburrían sus lágrimas y su competitividad.

Accidentes y problemas de salud también hemos tenido unos cuantos. Quizá más y más escandalosos de lo habitual. Las costillas de Colate, el hombro de Albert el de Fabio, la vesícula de Violeta y los problemas con el azúcar de la Pantoja. Ambas obligadas a renunciar el concurso por prescripción facultativa.

Lamentablemente, la tonadillera tuvo que abandonar el concurso cuando faltaban escasos 10 días para la final. Isabel Pantoja, después de confesar sus agobios carcelarios, ya iba con la quinta marcha directa a la final. No pudo ser. Dicen los ‘pantojistas’ que hubiera ganado. Personalmente tengo mis dudas. En Madrid le esperaba la prueba de apnea y esa siempre ha sido definitiva para llegar a los dos primeros puestos. Claro que siempre se pueden personalizar las pruebas, como se personalizó la entrada de la tonadillera en plato que fue recibida con el primer ramo de flores de la historia del ‘reality’. Lo sé Jorge Javier, la Pantoja juega en otra liga, otro nivel. Ahora, a ver qué os inventáis para la próxima edición.

Este es el ejemplo de un texto alternativo

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