CONCLUSIONES DE EXPERTOS

Lo malo de los realities: los jóvenes aspiran a ganar mucho dinero y trabajar poco

Los expertos de 'Top Doctors' explican las luces y las sombras de los reality shows, y las posibles consecuencias que estos programas pueden tener entre el público más joven

Foto: Logotipo de 'Gran Hermano'. (Mediaset)
Logotipo de 'Gran Hermano'. (Mediaset)

Desde que en el año 2000 se estrenara 'Gran Hermano', son muchos los realities y talent shows que han aterrizado en nuestros país. Muchos de ellos han pasado sin pena ni gloria, mientras que otros tantos han logrado asentarse, ocupando gran parte de la parrilla televisiva.

No hay cadena generalista (de las "grandes") que no tenga uno de estos formatos en su catálogo 'GH', 'Operación Triunfo', 'MasterChef', 'Fama' o 'La Voz' son algunos ejemplos que han supuesto toda una revolución entre los espectadores; revolución que, por otro lado, puede tener consecuencias y una influencia negativa entre ellos, sobre todo entre el público más joven.

Los expertos de 'Top Doctors', plataforma online para contactar con los mejores especialistas de la sanidad privada, han hecho un parón en su rutina diaria para explicar las consecuencias que este tipo de espacios pueden tener, especialmente entre el público más joven. ¿Por qué enganchan los programas de talento? ¿Percibe el espectador una visión real de lo supone participar en este tipo de formatos?

Rubén, concursante de 'GH Revolution'. (Mediaset)
Rubén, concursante de 'GH Revolution'. (Mediaset)

'GH' y la realidad falseada

"El cerebro de las personas de entre 12 y 16 años está preparado para la exploración y la innovación, y cognitivamente no está capacitado para evaluar el riesgo. Un adolescente busca poder identificarse y decidir qué le gusta y en qué quiere convertirse, porque la estructura peculiar de su cerebro se lo permite y exige", afirma el Dr. Oliveros, Psiquiatra especialista en psicoterapia de trastornos de personalidad. Según su opinión, "los realities tienen una influencia directa entre ellos".

‘Gran Hermano’ y su versión VIP son programas que, año tras año, consiguen atrapar a un buen número de espectadores. Los realities conquista a la audiencia porque muestran historias del antes, del durante y del después de la participación en el concurso de los protagonistas.

Participantes de 'GH Revolution'. (Mediaset)
Participantes de 'GH Revolution'. (Mediaset)

La fama, el éxito y la popularidad resultante son los valores que atraen al público. "Este tipo de programas pueden fomentar que el joven espectador crea que su vida se puede desarrollar a gran velocidad, triunfar y ser admirado por todos, sin considerar el sacrificio o la presión que hay detrás", afirma la Psicóloga y Psicoterapeuta Neus García Guerra. La conclusión no puede ser más clara: formatos como 'GH' nos presentan una realidad falseada en la que el éxito, el reconocimiento y la fama tienen un papel fundamental.

'MasterChef' y la competitividad

Por otro lado, en los últimos años los programas de cocina han inundado la pequeña pantalla, poniendo en valor la profesión de cocinero. La receta mágica de este tipo de programas es conseguir que el público se identifique con los protagonistas y con sus historias personales, y al mismo tiempo que generan en el espectador unas expectativas de alternativa de vida o de modelos de relacionarse con los demás, que le dan un plus de atractivo.

Imagen del programa 'MasterChef'. (RTVE)
Imagen del programa 'MasterChef'. (RTVE)

No faltan la competitividad y la autoexigencia. "Masterchef tiene una combinación perfecta. Todos tenemos una cocina en casa, muestra historias y relaciones personales. Al igual que ocurre con 'Operación Triunfo', este concurso persigue el éxito individual, es pura competición, es decir, para alcanzar los objetivos hay que destacar sobre los demás. Y eso engancha”, afirma la psicóloga Bárbara Zapico.

Los jóvenes de 'OT 2018'. (RTVE)
Los jóvenes de 'OT 2018'. (RTVE)

Imagen distorsionada

Cada vez más, remarcan los expertos, las aspiraciones de los jóvenes se centran en ganar mucho dinero y trabajar poco, objetivos que transmiten los reality y talent shows. Precisamente por ello, los adolescentes convierten en idílica la imagen distorsionada que les llega de este tipo de programas. Lo malo es cuando intentan imitar esa realidad sin lograrlo.

Imagen de 'La Voz' de Antena 3. (Atresmedia)
Imagen de 'La Voz' de Antena 3. (Atresmedia)

"Los jóvenes son sensibles al fracaso. No es tanto labor de la televisión como de los padres y educadores, el alimentar la curiosidad y capacidad para cumplir sus sueños. Este tipo de programas pueden ser beneficiosos para la sociedad, siempre y cuando muestren la constancia, el sacrificio, el trabajo y el esfuerzo que supone estar ahí, cosa que no suele ocurrir", explica David Núñez Palomo, Director Clínico de la Clínica de Psicoterapia Complutense.

Programas TV

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios