Patricia Aguilar y Keunam, la estrategia de 'Tu cara no me suena' para retener audiencia
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VAN A SONARNOS SUS CARAS

Patricia Aguilar y Keunam, la estrategia de 'Tu cara no me suena' para retener audiencia

Los dos concursantes parecen destacar sobre el resto, se les da la oportunidad de crecer, evolucionar en el programa y conectar con la audiencia

Foto: Patricia Aguilar, Keunam y Mª Dolores Ballester en 'Tu cara no me suena todavía'. (José Irún)
Patricia Aguilar, Keunam y Mª Dolores Ballester en 'Tu cara no me suena todavía'. (José Irún)

El viernes nunca ha sido en los últimos años el mejor día para que las cadenas de televisión apuesten por grandes formatos. Esto cambió absolutamente con la llegada de 'Tu cara me suena'. Todo parecía indicar que el reinado de 'Sálvame deluxe' perduraría pero la tendencia fue cambiando hasta que el programa de La fábrica de la tele se ha visto obligado a cambiar a la noche de los sábados junto a una pequeña reformulación del formato. Una vez finalizada la quinta edición de 'Tu cara me suena', la apuesta por el formato por parte de Atresmedia en su versión con anónimos era muy clara.

[Leer aquí: Raúl Ogalla gana la tercera gala de 'Tu cara no me suena' gracias a Manuel Carrasco]

En su sustitución, Mediaset decidió echar el resto e ir a por todas al estrenar 'La Voz Kids' en la noche de los viernes frente a 'Tu cara no me suena todavía'. La batalla por el prime time de los viernes estaba servida. En la primera noche, 'Tu cara no me suena todavía' (25,9%) venció a 'La Voz Kids' (24,1%) en términos de audiencia. Con la segunda entrega, el talent de Boomerang TV (22,3%) adelantó al de Gestmusic (21,5%). En la tercera entrega, y última emitida hasta la fecha, 'La Voz Kids' volvió a ganarle la partida a 'Tu cara no me suena todavía' tanto en datos de coincidencia (20,9% y 2.951.000 frente al 20,5% y 2.900.000 espectadores) como en cómputos generales de espectadores (2.940.000 frente a 2.756.000). Por esa razón, vamos a analizar los puntos fuertes y las carencias del programa de Atresmedia para que se tengan en cuenta en futuras ediciones.

Una gran apuesta por el jurado

Si hay un elemento importante e imprescindible en el programa, es el jurado. Cada miembro del jurado, las valoraciones de sus actuaciones y las ocurrencias de estos son el alma de este formato. Por esa razón, el único miembro al frente de todas las ediciones y de su versión con niños tenía que estar presente. Àngel Llàcer es camaleónico y se adapta a todos los entornos además de saber hablar con propiedad sobre cada actuación. Por otro lado, Chenoa se ha convertido en todo un descubrimiento desde que comenzara su andadura como juez en la quinta edición de 'Tu cara me suena'. Sus apuntes técnicos y la química con el resto de miembros del jurado se han ganado al público y a la crítica.

Para esta ocasión, Gestmusic consiguió que Mónica Naranjo regresase al formato que le vio nacer, televisivamente hablando. La catalana aporta naturalidad, diversión, sinceridad y un conocimiento profundo sobre la materia que es inigualable. Miki Nadal fue el último en incorporarse y parece el punto más débil de este cuarteto de Ases. Aún es pronto para valorarlo pero a pesar de tener un perfil similar a priori al de Carlos Latre, el zaragozano no parece terminar de encajar en el programa. Muchos han intentado quedarse y solamente han llegado a estar una temporada en el programa porque no llegaban a encajar con sus compañeros, sus valoraciones no terminaban de aportar demasiado o no tenían suficiente carisma para ganarse al público en ese puesto. Marta Sánchez y Shaila Durcal son los ejemplos más claros de ello ya que fueron muy criticadas en las redes sociales por sus intervenciones. Aún quedan varias entregas para que el zaragozano demuestre que sí puede formar parte del jurado porque si no, lamentablemente seguirá el mismo camino que las anteriormente citadas.

Una dinámica alejada de la esencia de 'TCMS'

Una cosa es 'Lluvia de estrellas' y otra cosa es 'Tu cara no me suena todavía'. Cada formato se basa en la misma idea pero se desarrolla de una manera totalmente diferente porque ha habido una evolución natural del mismo. Cuando se anunció que 'Tu cara me suena' estrenaría una versión para anónimos, todo parecía indicar que sería un éxito. A pesar de los buenos datos, no es oro todo lo que reluce ya que la dinámica tiene algunas carencias.

Hay que tener dos cosas importantes para que la versión con anónimos beba directamente de la de famosos que no se está cumpliendo. La primera es la evolución de los concursantes. Al espectador le interesa ver cómo una persona es capaz de imitar diferentes cantantes y notar esa evolución desde la primera gala hasta la última. Por poner un ejemplo cercano en el tiempo: David Guapo. El humorista comenzó en el programa de una manera desastrosa. En las últimas galas nadie diría que podría ser la misma persona ya que el esfuerzo y el aprendizaje estaban presentes tras 5 meses en el programa. Esto no lo tenemos en 'Tu cara no me suena todavía'.

La segunda es la polivalencia. Lo hagan bien o lo hagan mal en una gala, se la juegan todo a una carta. Eso hace que se encasillen puesto que simplemente se demuestra que el anónimo sabe imitar a un artista pero no a varios a la vez como sí ocurre en 'Tu cara me suena'. Lo mágico es que se demuestre sobre el escenario que son capaces de imitar a muchos rostros. A estas dos cosas hay que sumarle los lazos de unión tanto entre ellos como con el jurado. Cada famoso consigue ganarse un rol en el programa. Que si David Guapo tontea con Chenoa, que si Ángel se declara fan de Blas Cantó, que si a Lolita le pierden las buenas voces como Ruth Lorenzo... Eso tampoco se consigue gracias a un solo programa.

A todo esto hay que verle la parte positiva de esta dinámica: el riesgo del casting. Al ser personas anónimas, es difícil dar con gente que reúna todas las cualidades necesarias para estar en el programa y que, lo más importante, conecte con la audiencia. Los rostros populares ya tienen ganado de antes esto, los anónimos no. Si fueran los anónimos los que aguantaran durante tres meses en el programa, te podrías encontrar a gente que realmente no vale para estar ahí. Pero este planteamiento es el alma de un reality o de un talent show al fin y al cabo. El hecho de poder ir eliminando a los menos queridos para llegar a la final con los mejores. ¿Y si el programa apostara por eliminar únicamente a uno al día y que entrara sangre fresca hasta que se llegara a la recta final? El público acompañaría a sus favoritos y se implicaría más. De esta manera vemos muchas actuaciones que no llegan a significar demasiado para la audiencia. Da igual si te pierdes o no una emisión, a la siguiente semana entra un nuevo grupo de anónimos.

Patricia Aguilar y Keunam, el alma del programa

Si tenemos en cuenta todo lo dicho anteriormente, hay dos rostros que parecen destacar sobre el resto: Patricia Aguilar y Keunam. Estos dos perfiles cumplen a rajatabla todo lo que un concursante de 'Tu cara no me suena todavía' debería tener y que encajarían perfectamente con el espíritu de 'Tu cara me suena'. Al posicionarse en cada gala entre los 4 primeros puestos y no vencer en el voto del público, se le da la oportunidad de crecer y evolucionar en el programa. Mientras que Patricia ha imitado a gente tan dispar como Mónica Naranjo, Pasión Vega o Ariana Grande; Keunam no se ha quedado atrás con su James Blunt y Rosana. Tanto uno como otro demuestran sus grandes registros de imitación.

Por otro lado, Patricia y Keunam ya tienen una conexión tanto con el jurado como con el público desde sus casas. Keunam se ha ganado el corazón de Mónica Naranjo con cosas como sus imitaciones como La Pepa. Patricia tiene mucho desparpajo y se presta a cualquier petición del jurado o incluso ella misma las propone. Ambos tienen un poder de seducción que ya les gustaría tener a muchos otros. Por todas estas razones, es muy probable que el programa y el jurado les recompense con la continuidad y que incluso se lleguen a ganar la simpatía del público en la final de esta primera edición para alzarse con el triunfo. Pero esto ocurriá solamente si la dinámica del formato les da pie a ello. Sería una verdadera pena que cualquiera de los dos se perdiera en el concurso por culpa de una dinámica con algunas lagunas.

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