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El dosier John Cobra: por qué la España de Chanel cree haber ganado Eurovisión
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El gran volantazo nacional

El dosier John Cobra: por qué la España de Chanel cree haber ganado Eurovisión

Tras años de desastres y menosprecios, España quiere organizar el festival en 2023 por las buenas o por las malas. Cómo el país pasó de parodiar y sabotear Eurovisión a la furia del converso

Foto: La cantante Chanel. (EFE/Kiko Huesca)
La cantante Chanel. (EFE/Kiko Huesca)

Españoles: Chanel ha enterrado a John Cobra, pero el asalto a Eurovisión está aún a medias. Lo crean o no: España no ha ganado Eurovisión. Sí, es un golpe terrible admitirlo, pero alguien tenía que decirlo antes de que la euforia nos devore.

Tras décadas de fracasar y tomarlo a broma, España ha asaltado el festival con la furia del converso. Ahora queremos albergar Eurovisión 2023 pese al tercer puesto de Chanel. ¿El motivo? Los problemas bélicos del ganador del certamen, Ucrania, al que le correspondería organizarlo.

"Eurovisión es una gran plataforma, que en nuestro país se ha despreciado, como si nos avergonzáramos de nosotros mismos"

¿Ha pasado España de echarle una mano a Ucrania (el voto popular le dio la máxima puntuación) a echarle una mano… al cuello?

En la tele española afirman que "sin guerra en Ucrania, España hubiera ganado Eurovisión".

María Eizaguirre, directora de Comunicación de TVE, anunció tras el chanelazo: “La corporación se ofrece para apoyar a la organización en Ucrania y, en caso de que lo necesitaran, estaríamos dispuestos a albergar la próxima edición”. ¿Es posible? España está empujando con todo para que así sea...

Tongo tongo tongo

Los medios calculan que Chanel habría quedado segunda si no hubiera habido 'tongo'. ¿A qué llama 'tongo' la prensa española? A que Eurovisión anuló (y recalculó) los votos de los jurados de seis países (Azerbaiyán, Georgia, Montenegro, Polonia, Rumanía y San Marino) por repartirse los votos entre ellos para alcanzar la final. Fans españoles reclamaron a TVE que impugnara el resultado y se admitiera el voto original de los países vetados que, según ellos, favorecería a Chanel, pero Eurovisión no está por la labor. En resumen: algunos españoles han pasado de mirar por encima del hombro a Eurovisión a pedir que nos sumen votos corruptos. Cualquier cosa para albergar un festival que hasta hace poco era visto como veneno para la taquilla.

¿Puede España organizar Eurovisión 2023? El encaje de bolillos es complicado y los antecedentes no ayudan: aunque Ucrania renunciara, quedar segundos (no digamos ya terceros) no te da derecho automático a organizarlo al año siguiente. Cuatro de las cinco veces que el triunfador renunció, Reino Unido acabó albergando el certamen (por el músculo de la BBC).

Que España haya quedado tercera no ha aplacado a nuestras autoridades locales, que insisten en ofrecerse para organizar el certamen. Tampoco podemos culparles: tras muchos años de resultados catastróficos, España se ha tomado el chanelazo como una victoria. No como una victoria moral, como una victoria a secas. La puesta en escena del regreso de Chanel a España, con masas enfervorecidas en la Plaza Mayor, ha sido la escenografía eufórica de una victoria. “Para nosotros se ha convertido en toda una ganadora. De hecho, el regreso de Chanel a España ha sido por todo lo alto: con fiesta en el avión”, según la web de RTVE. También es verdad que tras veinte años de desastres tocaba ya celebrar algo.

Chanel para todos

Eva Mora, jefa de la delegación española en Eurovisión, hizo unas declaraciones curiosas antes del certamen. Entrevistada por un medio eurovisivo internacional de referencia, Mora afirmó: “España está lista para organizar el concurso el año que viene”. En efecto, el 'hype' Chanel se hinchó al máximo los días previos al concurso, en una estrategia quizá temeraria, pero que acabó resultando exitosa. Pero la seguridad de Mora sobre la candidatura España 2023 iba más allá de las posibilidades de Chanel. “Organizamos los mejores Juegos Olímpicos de la historia y organizaríamos un gran festival Eurovisión 2023. España tiene todas las infraestructuras turísticas y estamos seguros de que las instituciones se implicarían. Ya tenemos un plan para albergar Eurovisión 2023”.

Lo dijo Mora cinco días antes del festival. ¡A por ellos, oé!

Las palabras de Mora sobre Barcelona 92 como excusa para albergar Eurovisión 2023 dicen mucho sobre la psique nacional: 30 años después de las Olimpiadas de Barcelona y de la Expo de Sevilla, España sigue atrapada en el 92. Tras las desdichadas candidaturas olímpicas de Madrid, hemos puesto ahora los huevos en la cesta eurovisiva.

El desenfreno fue general antes del festival. Al menos siete ciudades españolas se ofrecieron a organizar Eurovisión 2023 antes de la actuación de Chanel. Valencia, Madrid, Zaragoza, Benidorm, Torremolinos, Barcelona y Gran Canaria.

“Quiero que gane Chanel y que nos traiga Eurovisión a la capital. A Madrid le están pasando cosas muy buenas y lo que nos falta es traer este certamen. Merecemos ser la sede. Madrid es una ciudad que ha acogido a Chanel y a todas las Chaneles del mundo”, dijo Begoña Villacís, vicealcaldesa de la capital.

Jaume Collboni, primer teniente alcalde de Barcelona, apeló a la innegable "relación de Chanel con Barcelona y Cataluña” (la cantante creció en Olesa de Montserrat) para organizar el festival. "El Palau Sant Jordi lo podría acoger perfectamente. Barcelona es sede de grandes festivales musicales".

Chanel es más madrileña que el chotis. Chanel es más catalana que La Moreneta. Chanel tiene un primo en Pitis. Chanel, Chanel, Chanel...

Tú antes no molabas

RTVE se ha volcado este año en Eurovisión: organización de un festival previo para seleccionar el candidato (el polémico pero mediático Benidorm Fest), retransmisión de las semifinales de Eurovisión en La 1 en vez de en La 2 y pelotazo en audiencia del chanelazo. Pero no siempre hubo tanta excitación con el certamen.

"España siempre ha sido un país lleno de prejuicios hacia sus artistas"

Dada la tendencia de España a quedar en las últimas posiciones, y dada la desidia que parecía mostrar RTVE en montar una candidatura ganadora, surgió una leyenda entre los eurofans: RTVE no quería ganar Eurovisión para no tener que organizarlo al año siguiente. Eurovisión como marrón.

Representantes españoles en Eurovisión han hablado abiertamente de mano negra y de autosabotajes de RTVE. Anabel Conde, que quedó segunda en 1995 con ‘Vuelve conmigo’, contó lo siguiente a ‘El País’ en 2018: “Salí en un periódico de Irlanda como posible ganadora y RTVE empezó a ponerse nerviosa”. “Estaban muy preocupados por si ganábamos… Yo noté esa tensión. Es más, la canción ganadora fue acusada después de plagio. Si RTVE hubiese querido, podía haber… intentado impugnar el resultado. Pero se quedaron con lo que ellos querían: un buen puesto, pero sin la responsabilidad de organizar el festival al año siguiente”.

En 1979, Israel ganó Eurovisión por segunda vez consecutiva y renunció a organizarlo de nuevo en 1980. España había quedado segunda con ‘Su canción’ de Betty Missiego… que perdió tras votar el jurado español a Israel.

Tras la espantada israelí, Torremolinos se ofreció a organizar Eurovisión. El Patronato de Turismo de la Costa del Sol prometió una inversión de 80 millones de pesetas, pero finalmente sería Holanda quién organizaría el festival en 1980. ¿No apretó España lo suficiente con su candidatura?

Según el crítico musical Diego Manrique, conocedor de los entresijos musicales de RTVE, lo correcto no sería hablar de sabotaje, sino de chapuza: “Los mayores desastres reflejaban las habilidades de los disqueros para engatusar a unos directivos de RTVE con mínimos conocimientos de música pop y nebulosas ideas de lo que podría ser una canción festivalera con posibilidades de éxito”.

Los años de plomo

Tras arrancar como festival con lo más granado de la canción ligera (recuerden las actuaciones de Raphael y Julio Iglesias), y tras asombrosas irrupciones pop como la de ABBA, Eurovisión entró en barrena cultural en los años ochenta y (gran parte de los) noventa. Era el certamen donde se escuchaba música viejuna que ya no se oía en la calle. Un anacronismo cultural. La España de la Movida le dio la espalda. RTVE tanteó en vano a Alaska y Los Pegamoides y a Gabinete Caligari para participar en el certamen. RTVE acabó exiliando al festival a la segunda cadena entre 1984 y 1992.

Foto: Foto: Reuters/Yara Nardi.

Convertido en espectáculo 'kitsch', Eurovisión remontó cuando la comunidad LGTBI lo hizo suyo asumiendo todos sus defectos, excesos y disparates. A la recuperación 'underground' se le sumó la gasolina excomunista, con la ampliación a los países del Este, deseosos de exhibirse ante Europa, igual que el tardofranquismo en su época. Entre unos y otros, Eurovisión volvió por sus fueros como evento televisivo europeo de éxito en el siglo XXI, pero el interés español siguió repleto de altibajos: aunque la audiencia de Rosa de España fue sideral, al calor del éxito del primer 'OT', los triunfitos monopolizaron el certamen con más ruido que nueces, y con los directivos de RTVE a uvas mientras las productoras televisivas privadas se lo llevaban crudo. Mucha telerrealidad y poco lerele.

¿Por qué España ha enloquecido ahora con Eurovisión? Porque el festival lleva de moda unos años. Para ser justos, el volantazo no ha sido un asunto exclusivamente español, pues Italia también reaccionó tarde, aunque lleva varios años enviando artillería pesada a Eurovisión. España ha sido (junto a Reino Unido) el último gran país en sumarse a la resurrección del festival. Tarde y tras años liderando las chuflas.

En efecto, aunque España no fue el único en enviar un candidato de coña a Eurovisión, lo hizo a lo grande: elegido por aclamación popular, Rodolfo Chikilicuatre protagonizó el momento álgido de nuestra relación paródica con el festival. Dato escalofriante: el chanelazo fue visto por muchísima gente en España, más de un 50% de share, pero no ha sido capaz de superar el share del Chikilicuatre. Eso sí, podía haber sido peor...

La gamberrada corrosiva final llegó en 2010, cuando Forocoches intentó aupar al rapero patibulario John Cobra, que se tocó los genitales e insultó al público ("¡Comedme la polla, maricones!) en la gala de candidatos, en una de las escenas más grotescas de la televisión en España.

En resumen: Ni RTVE acababa de elegir bien candidato ni el nuevo populismo digital demoscópico (de la cursilería de 'OT' al macarreo de Forocoches) estaba dispuesto a ponerlo fácil. Íbamos cuesta abajo y sin frenos. España se apalancó en el fondo de la clasificación, hasta que llegó Chanel y mandó a parar. Y no por casualidad Previamente, RTVE había elevado el listón con una heterogénea preselección (el Benidorm Fest) en la que Chanel (que parecía la candidata secreta favorita de RTVE) tumbó con polémica a uno de los hits del año: 'Ay, mamá' de Rigoberta Bandini.

La fuerte controversia del Benidorm Fest reflejó que España había vuelto a tomarse a pecho el festival. Desde los ochenta, los grandes artistas españoles habían evitado Eurovisión, quizá por miedo a acabar achicharrados, quizá porque tenían más de perder que de ganar. Pero las cosas parecen haber cambiado: la mera preselección eurovisiva es ahora un cañón promocional.

La entrevista

“El poco interés de nuestra TVE en su selección de representaciones eurovisivas y sus malos resultados son un buen termómetro del menoscabo de nuestra música popular”, cuentan Javier Adrados y Patricia Godes en el libro ‘Yo tampoco gané Eurovisión’, intrahistoria del festival desde el punto de vista de los artistas españoles. Hablamos con Adrados, defensor del festival a las duras y a las maduras y autor de la biografía de referencia sobre Mecano.

Foto: Chanel, representante de España en Eurovisión 2022. (EFE/Kiko Huesca)

PREGUNTA. ¿Ha mirado España con prejuicios/por encima del hombro a Eurovisión en el siglo XXI?

RESPUESTA. Totalmente. ¿Por qué? España siempre ha sido un país lleno de prejuicios hacia sus artistas. La historia nos habla de grandes conocidos en el mundo entero, pero que aquí no son del todo aceptados como tal, véase Penélope Cruz, Mecano, etc. Eurovisión es una gran plataforma, que en nuestro país se ha despreciado y mucho, como si nos avergonzáramos de nosotros mismos y no hubiéramos sabido superarlo.

P. ¿Es casualidad que el año en el que RTVE parece haberse tomado más en serio el festival se haya obtenido el mejor resultado del siglo?

"El pueblo realmente quiere Eurovisión"

R. No es casualidad, sino causalidad. El éxito de Chanel es sin duda la causa y el resultado de un trabajo muy bien hecho por parte (primero) de TVE y segundo de la propia Chanel. Por fin hemos enviado una artista que se cree como tal, y con cero complejos. Ella para nada ha disimulado su potencial y ni se ha rebajado ante nadie. La ilusión despertada en Benidorm Fest ha sido una gran muestra de que el pueblo realmente quiere Eurovisión. Los artistas no pueden negar la promoción que les da el salir ahí.

P. ¿Por qué los artistas consagrados españoles han evitado durante décadas el festival? ¿Podría cambiar esto ahora que Eurovisión ha vuelto a ponerse de moda?

R. No lo sé la verdad. También es cierto que es ir a un concurso y muchos artistas no quieren ir a concursar, cosa que entiendo, aunque Eurovisión puede ser una gran ventana a Europa, y nos puede venir muy bien para darnos a conocer en un montón de países. Los 12 puntos a Chanel de países como Inglaterra o Suecia son muy significativos. Son los dos países jefes del pop y la modernidad, y este reconocimiento da que pensar. Pensar en que desde aquí también podemos exportar grandes canciones y artistas que son un boom en todo el mundo.

Foto: Chanel ha quedado tercera en el certamen de Eurovisión. (EFE)

No sé si Eurovisión se habrá puesto de moda o no, sinceramente creo que los eurofans lo tienen tan claro que no se van a dejar afectar por la sensación espumosa del boom. Para representar a España en este certamen, has de tenerlo muy claro, es lo que nos ha pasado con Chanel, alguien que se lo ha tomado muy en serio, mejor preparada que el resto de Europa... Ojalá TVE siempre se lo tome así de en serio.

Europa quiere pollo

El libro de Adrados y Godes, publicado en 2021, incluye una entrevista a uno de los grandes expertos eurovisivos, Mauro Canut, que trabajó en la delegación española cuando el certamen estaba de capa caída. Canut explicó el tipo de espectáculo lúdico/catódico que es Eurovisión: “No es un festival de música, es un programa de televisión. El cantante tiene que ser brutal, la canción tiene que ser brutal…Pero, al final, tenemos que pensar que hay señores en cualquier parte de Europa con una bandeja comiendo pollo y están ahí, viéndolo. Y no tienen ni idea de quién es Amaia y se la refanfinfla. Personalmente, el 90 por ciento de las canciones no me dicen nada, pero… ¡Hombre! Hay joyas… Y, sobre todo, es muy divertido. Una competición de músicos y música es una cosa muy divertida”.

"Eurovisión no es un festival de música, es un programa de televisión"

Canut destacó la importancia crucial de la puesta en escena, en palabras proféticas que explicarían el chanelazo. A la pregunta, “¿en qué crees que falla España para quedar tan mal siempre?”, Canut contestó: "Sin duda, en la puesta en escena. Nunca acierta. Igual con Edurne… La puesta en escena es primordial. Quieras que no, hasta Salvador Sobral supo hacerlo bien: hizo muy bien lo de dar pena. En España siempre llegamos tarde”.

Pues bien: parece que España ha llegado por fin a su hora a Eurovisión.

Se han acabado las bromas y los traumas. El síndrome John Cobra ha sido superado. Media España está a tortas por organizar un festival… que ni siquiera nos toca organizar. Del jiji-jajá al por Eurovisión MATO. Del derrotismo al nunca 'secondary'. La terrible furia del converso.

Españoles: Chanel ha enterrado a John Cobra, pero el asalto a Eurovisión está aún a medias. Lo crean o no: España no ha ganado Eurovisión. Sí, es un golpe terrible admitirlo, pero alguien tenía que decirlo antes de que la euforia nos devore.

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