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El caso insólito de Italia en Eurovisión: del rechazo total al festival a arrasar en él
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ENTREVISTA EXCLUSIVA

El caso insólito de Italia en Eurovisión: del rechazo total al festival a arrasar en él

EL CONFI TV charla con Nicola Caligiore, exjefe de la delegación italiana, para analizar la relación irregular del país alpino con el festival de la canción

Foto: Maneskin, ganadores de Eurovisión 2021. (EFE/Sander Koning)
Maneskin, ganadores de Eurovisión 2021. (EFE/Sander Koning)

A muchos les sorprenderá, pero 'Eurovisión' e 'Italia', la gran anfitriona en este 2022, fueron en su día términos antagónicos. Hubo una época, concretamente un largo periodo de 14 años, en la que la radiotelevisión pública del país alpino dio completamente la espalda al festival organizado por la Unión Europea de Radiodifusión (EBU-UER) y rechazó participar en él por el escaso interés que suscitaba entre los telespectadores, a pesar de tener un historial envidiable en el certamen y de ser la responsable del Festival de Sanremo, en el que está basado el propio evento europeo.

El estado mediterráneo ha ganado tres veces el concurso, la última en 2021 con Maneskin, banda que se sumó a los logros de Gigliola Cinquetti en 1964 y de Toto Cotugno en 1990. Sus candidaturas han estado entre en el codiciado top 10 hasta en 30 ocasiones y puede considerarse el miembro más exitoso del 'Big 5' desde que volvió a competir en 2011, año en el que consiguió un segundo puesto con Raphael Gualazzi. No obstante, el buen hacer italiano de esa noche tuvo un seguimiento mínimo.

"La vieja guardia de la RAI tenía una imagen distorsionada de Eurovisión"

Para entender la extraña relación entre la Radiotelevisione Italiana (RAI) y Eurovisión, EL CONFI TV ha charlado con Nicola Caligiore, probablemente el gran artífice de que Italia, paso a paso y "con mucha paciencia", mire con otros ojos el festival en el que por fin triunfaron la pasada edición con 'Zitti E Buoni'. Caligiore fue jefe de la delegación italiana entre 2010 y 2019, por lo que sabe bien lo que es emprender un proyecto desde cero, con pocos medios y muchas suspicacias por parte de los altos directivos de una cadena que llegó a no emitir el espectáculo en directo o a relegarlo a sus canales secundarios, como la RAI 2.

placeholder Mahmood, representante de Italia en 2019. (EFE/Abir Sultan)
Mahmood, representante de Italia en 2019. (EFE/Abir Sultan)

Asimismo, Nicola es buen conocedor de nuestro país y del Benidorm Fest, la preselección que ha vuelto a destacar la necesidad de elegir a un representante español de calidad para acudir a Eurovisión. El profesional señala los errores que, en su opinión, han llevado a España a obtener tan malos puestos y, lo que es peor, a tener una imagen bastante denostada de la competición musical. Además, opina sobre Chanel Terrero y los puntos fuertes de su candidatura, 'SloMo', ahora que todo parece indicar que la artista hará un buen papel en Turín.

PREGUNTA. Eurovisión está basado en el propio Festival de Sanremo. ¿Qué ocurrió para que poco a poco Italia perdiese interés en el festival?

RESPUESTA. Sí, Eurovisión fue creado siguiendo el modelo de Sanremo en los años 50. Italia ha sido una gran participante, con actuaciones bastante icónicas. A finales de los 90, pasó algo que no sé exactamente qué fue. Una combinación de factores, quizás. El festival tenía poca audiencia en Italia, estaba perdiendo modernidad e interés por parte del público. La RAI también se desinteresó de forma gradual. Salimos formalmente del concurso en 1997 y, los años posteriores, Eurovisión ya no se emitía en directo, sino a altas horas de noche. Empezó a olvidarse.

Como detalle, tengo 43 años y descubrí la existencia de Eurovisión cuando estaba de Erasmus en España. Me incorporé a la RAI en 2009 y empecé en Proyectos Internacionales en 2010. Digamos que me encapriché y, junto a mi director de esa época, luchamos mucho para que volviésemos. Al principio fue bastante complicado, la vieja guardia de la cadena, esos que habían vivido los últimos años de Italia en Eurovisión, tenía una imagen distorsionada del certamen. Tenía muy mala fama en el mundillo profesional. Siempre estaba el agobio de si ganábamos, por ser un festival caro que ahí nadie veía.

P. Lo curioso es que, antes de que la RAI se retirara, Jalisse, vuestros representantes de 1997, acabaron en gran cuarto lugar...

R. El caso de Jalisse es curioso. Han tenido muchos problemas con las discográficas italianas, nunca se supo bien qué pasó con ellos. Tras ganar Sanremo, 'Fiumi Di Parole' tuvo mucho éxito, pero el dúo cayó en el olvido, nadie quería trabajar con ellos. No sé qué pasó, yo no estaba en la RAI en ese momento.

Sobre la vuelta de Italia a Eurovisión en 2011: "Teníamos miedo de ganar"

P. ¿Qué panorama te encontraste cuando entraste en la delegación?

R. Los primeros años fueron muy 'artesanales', éramos una delegación pequeña. Se podía contar a los miembros con una mano y te sobraban dedos. Nos ganamos la participación haciendo fuerza, sin el apoyo de toda la empresa. Había pocos recursos, íbamos con lo mínimo. Tampoco había poca memoria histórica del festival, partíamos de cero. En Italia, el público medio no se acordaba de Eurovisión como marca. Si hacíamos promoción, la gente no mostraba interés. Tuvimos que construir audiencia año a año, con mucha paciencia.

Es lo que dije en el encuentro sobre el Benidorm Fest que organizó RTVE. Hoy en día la oferta mediática es pantagruélica, hay todo tipo de medios y redes sociales, por lo que, para volver a crear una cita icónica y de tradición, hace falta tiempo y panciencia. En televisión, se tiene la mala costumbre de que, cuando un espectáculo no da resultados inmediatos a nivel de audiencia, se elimina. Eso no puede ser así. Entiendo que, si un programa falla, las cadenas no inviertan, pero para que tenga éxito es necesario un tiempo de sedimentación.

P. Cuando Italia por fin volvió a Eurovisión en 2011, Raphael Gualazzi logró un segundo puesto. ¿Cómo se vivió desde dentro conseguir un resultado tan bueno, pero sin apenas apoyo de los espectadores?

R. Tuvimos mucho miedo porque estuvimos a punto de ganar. Ese año, Eurovisión ni siquiera se emitía en RAI 1, sino en RAI 2, y tuvimos como un 6% de 'share'. En comparación con Sanremo, que nos hacía un 50% de audiencia... Los directivos no entendían por qué teníamos que invertir tanto dinero en una audiencia minoritaria. Más que entusiasmo, hubo miedo.

La experiencia con Raphael Gualazzi fue maravillosa. Como jefe de delegación, lo viví como algo increíble, pero era complicado trabajar con tanta hostilidad en la empresa. En los periódicos italianos, ese segundo puesto apenas ocupó un pequeño apartado, no tuvo ningún tipo de repercusión mediática. La sensación era de correr con el viento en contra, pero no nos rendimos.

placeholder Raphael Gualazzi, representante de Italia en Eurovisión 2011. (EFE/Joerg Carstensen)
Raphael Gualazzi, representante de Italia en Eurovisión 2011. (EFE/Joerg Carstensen)

P. ¿En algún momento os planteasteis retiraros de nuevo?

R. La verdad es que no. Hice una ecuación muy sencilla en mi cabeza. Si Eurovisión funcionaba en casi todos los países de Europa, no había razón por la que en Italia no pudiese hacerlo. Era solamente cuestión de cómo venderlo, de cómo contarlo, de a qué tipo de artistas involucrábamos. Sobre todo, de tener paciencia y ser constante. Era un proyecto a largo plazo y no podíamos desanimarnos a la primera.

P. Para quien no lo sepa, ¿en qué consiste exactamente el papel de jefe de delegación? ¿En qué medida se involucra en la agenda del abanderado?

R. El trabajo del jefe de delegación depende mucho del país y de cómo está organizada su radiotelevisión pública. El jefe de delegación es el punto más alto de la pirámide 'eurovisiva', por él o ella pasan todas las informaciones. También depende del representante que se elige. Por ejemplo, hay delegaciones que eligen al artista internamente y otras, como el caso de la italiana o este año la española, se apoyan en otro espectáculo o concurso. Esto último ayuda a la promoción del artista.

En Italia, lo que sucede es que siempre hemos tenido artistas muy reconocidos en el panorama musical nacional, con discográficas poderosas detrás, nunca llevábamos a cantantes que no tuvieran ya un equipo muy bien desarrollado detrás. Nuestro rol en la promoción era bastante marginal. De eso se encargaba su equipo, su mánager, su responsable de prensa... La RAI los ayudaba en el sentido de invitarlos a programas, de hablar de ellos, pero era algo complementario.

"El gran error es fijarse en la música que gusta fuera. TVE ha caído en eso varias veces"

P. En España, hemos encadenado años y años de malos resultados. Podría decirse que la imagen del festival en nuestro país está deteriorada, aunque el Benidorm Fest podría cambiarla. ¿Qué les dirías a esas personas que dicen que Eurovisión es para cuatro gatos?

R. Como en todo, los números hablan por sí mismos. Es una tontería decir que Eurovisión no lo ve nadie. Si analizas los datos de audiencia en televisión y en redes sociales, te das cuenta de que hay muy pocos espectáculos en Europa que tengan esos resultados. Entiendo lo que ha pasado en España y las dificultades que ha tenido TVE a lo largo de estos años. Tengo claro por qué algunas cosas no han ido como la cadena hubiese querido. Con el Benidorm Fest, me gustaría pensar que se ha 'roto el hechizo'. Espero que sea el principio de una aventura eurovisiva y, en general, musical. La cadena se ha puesto las pilas para ofrecer un servicio público de música.

P. Ya celebrada esa primera edición del Benidorm Fest, ¿qué puntos clave crees que debe tener una buena preselección para que luego la canción elegida triunfe en Eurovisión?

R. Claramente, el error más grande es fijarse en qué puede funcionar bien en Eurovisión. Lo cometen muchos 'broadcasters' y TVE ha caído en eso varias veces, por lo visto. Un país tiene que centrarse en buscar unas canciones y unos artistas que funcionen en su mercado discográfico. Si triunfa en tu país, hay muchas posibilidades de que triunfe en Eurovisión.

Siempre se lo digo a mis colegas de la BBC. Si una canción no funciona en Reino Unido, ¿pretendes que funcione en Noruega o en Chipre? Ni tu gente está apoyando el tema. El mercado discográfico actual, por desgracia o no, es mucho más homogéneo y global que hace 20 años. Que una canción sea 'rock', pop, balada o etnofolk da igual. Si es creíble y el artista es real, tiene un proyecto sólido antes y después de Eurovisión, hay muchas probabilidades de que funcione.

placeholder Il Volo, representantes de Italia en Eurovisión 2015. (EFE/Julian Stratenschulte)
Il Volo, representantes de Italia en Eurovisión 2015. (EFE/Julian Stratenschulte)

P. Aquí, en el Benidorm Fest, hubo alguna que otra polémica, sobre todo por las votaciones...

R. Esas cosas pueden pasar, pero me pareció fatal la violencia mediática y las acusaciones de tongo. Desde TVE se cometieron algunos errores de ingenuidad por ser el primer año. Te lo digo sinceramente, me da mucha pena que el enorme trabajo que hicieron con el Benidorm Fest luego se haya reducido a que se hable del jurado. También hay que ver qué han hecho por la música española. Hay que remarcarlo, es fácil sacar polémica, y los programas piloto siempre tienen que mejorar.

P. Ahora que Italia es anfitriona, ¿cómo se vive en las calles ese ambiente eurovisivo?

R. Se está viviendo de forma intensa, hay un gran proyecto. Yo ya no trabajo en la RAI, pero estoy bastante en contacto con mis antiguos compañeros. Ahora están en la última fase de los preparativos, el último tramo de la maratón, y todo va bien. Turín es una ciudad adecuada para hacer este festival. Cuando estaba en la delegación, hicimos varios análisis y Turín siempre salía como una de las ciudades con más probabilidades de organizar Eurovisión en caso de que ganara Italia. Tiene auditorios muy modernos. Tengo mucha ilusión por ver un Eurovisión italiano. Además, los conductores van a ser fantásticos: Laura Pausini, Mika, Alessandro Cattelan... La RAI se lo está tomando muy en serio.

"No sé si un no hispanohablante hubiera entendido el nivel de sofisticación de 'Ay Mamá"

P. Este año, la UER ha decidido ser más restrictiva enseñando contenidos, ensayos, o incluso repartiendo acreditaciones para medios especializados...

R. Era una cosa que venía hablando desde hace tiempo. Hacer un centro de prensa para mucha gente implica una serie de costes que no necesariamente eran costes bien invertidos, considerando que Eurovisión, para una televisión pública, es un evento muy grande y económicamente muy intenso. Estoy bastante de acuerdo en que se concentren todos los recursos para el espectáculo en sí mismo y para la producción. Quizá por eso han limitado un poco la presencialidad, por simplificar. También influye el tema del covid-19. Si hubiera un brote en una delegación, sería desastroso.

P. ¿Cómo ves a Mahmood y a Blanco este año? ¿Hay posibilidades de repetir victoria?

R. Me encantan desde Sanremo. Tienen una química muy particular y, aunque sea una balada, es una balada que tiene una composición peculiar y unos elementos de modernidad muy interesantes. Quien se fije en la estructura musical de la canción se va a dar cuenta de que es innovadora. Quizá 'Soldi' entraba en la cabeza de forma más inmediata, pero estoy seguro de que a 'Brividi' le irá bien. Es difícil que ganemos otra vez, es algo casi estadístico, pero en el top 10 estará seguro. Blanco tiene un éxito y unos números increíbles en Italia, sobre todo entre el público joven.

placeholder Mahmood y Blanco, ganadores del Festival de Sanremo 2022. (EFE/Ettore Ferrari)
Mahmood y Blanco, ganadores del Festival de Sanremo 2022. (EFE/Ettore Ferrari)

P. ¿Qué te parece Chanel y su canción 'SloMo'?

R. Mis favoritas desde el principio eran ella y Rigoberta Bandini, cada una a su manera, son historias completamente distintas. No puede decirse que 'SloMo' sea la canción más innovadora, no es una obra maestra y es como muchas canciones que se oyen hoy en día, pero Chanel es brutal sobre el escenario. Tiene mucha energía, se lo cree, se perciben sus ganas de ganar. Me pareció feo el odio que se volcó contra ella en redes los días posteriores al Benidorm Fest.

Por otro lado, Rigoberta es increíble. Yo ya era fan, había escuchado algunas canciones que habían tenido mucho éxito durante la pandemia. Eso sí, tengo que decir que me preguntaba si el mensaje de 'Ay Mamá' era fácil de entender para quien no fuese hispanohablante. Si no entiendes el nivel de sofisticación de la canción, de la letra, puede parecer una tontería. El riesgo de parecerse a Rodolfo Chikilicuatre era alto.

P. Chanel va muy bien en apuestas. ¿Les hacías mucho caso cuando eras jefe de delegación?

R. Sí y no. Las apuestas son aleatorias, muchos países invierten en ellas para crear una narración de éxito sobre sí mismos. Hubo mucha polémica con Malta un año, pues los pronósticos la daban como ganadora o segunda, y luego nada. Como jefe de delegación, me acuerdo de Eurovisión 2017, cuando íbamos con Francesco Gabbani. Estuvimos primeros en las apuestas hasta el día de antes de la final. Nos preparamos psicológicamente para ganar y quedamos sextos. Yo les daría bastante poca importancia, sobre todo al principio. Cuando adquieren algo más de sentido es cuando se producen los primeros ensayos.

A muchos les sorprenderá, pero 'Eurovisión' e 'Italia', la gran anfitriona en este 2022, fueron en su día términos antagónicos. Hubo una época, concretamente un largo periodo de 14 años, en la que la radiotelevisión pública del país alpino dio completamente la espalda al festival organizado por la Unión Europea de Radiodifusión (EBU-UER) y rechazó participar en él por el escaso interés que suscitaba entre los telespectadores, a pesar de tener un historial envidiable en el certamen y de ser la responsable del Festival de Sanremo, en el que está basado el propio evento europeo.

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