Iker Jiménez: "Culpar del coronavirus a Soros y a Bill Gates es de risa"
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Entrevista al presentador de televisión

Iker Jiménez: "Culpar del coronavirus a Soros y a Bill Gates es de risa"

El creador de 'Cuarto Milenio' bate récords en su vuelta a la televisión con un especial sobre el covid y se defiende de los ataques de enemigos y amigos: "Nunca he pertenecido al partido de la conspiración"

Foto: Iker Jiménez. (EFE)
Iker Jiménez. (EFE)

Dicen sus enemigos que a Iker Jiménez (1973) hay que combatirle con hechos.

Hecho: Iker Jiménez ha dado carrete en sus programas a teorías de la conspiración como las del crimen de Alcàsser. Hecho: ocho meses después de la llegada del coronavirus, seguimos sin saber qué ocurrirá mañana. Hecho: muchos periodistas pasaron de decir que solo era una gripe a que era el apocalipsis. Hecho: no hay tema que haya generado tantos cambios de criterio como el coronavirus. Hecho: los volantazos en las versiones oficiales han facilitado la proliferación de conspiraciones sobre la pandemia. Hecho: en medio del desconcierto general, Iker Jiménez crece. Tras varios meses atrincherado en YouTube, 'Cuarto Milenio' volvió el domingo en 'prime time' (Cuatro) con un especial sobre el origen del covid. Hizo su mejor dato de audiencia de los últimos 14 años.

El pasado febrero, 'Cuarto Milenio' alertó sobre la peligrosidad del covid. Iker Jiménez fue criticado duramente por "alarmista"

Iker Jiménez lleva muchos años trabajándose un nicho —el misterio, los enigmas y las teorías alternativas— que ha explotado ahora en mil direcciones. Cuando el mundo va a ciegas, el señor de las sombras crece. Pero no sin conflictos. Asaltar el 'mainstream' nunca sale gratis: agitadas por el confinamiento, las bases más radicales del presentador se han rebelado, pues consideran que no está siendo suficientemente conspiranoico en este asunto (recuerden: los seguidores de la Plandemia bien niegan la existencia del virus, bien dicen que existe, pero solo para que las farmacéuticas hagan caja, las pensiones se ajusten por la vía necrológica y se instaure un nuevo orden mundial más autoritario).

El pasado febrero, cuando España estaba aún a por uvas con el coronavirus, 'Cuarto Milenio' alertó sobre su peligrosidad... y Jiménez fue criticado duramente por "alarmista". El presentador tomó nota. Este domingo aprovechó su vuelta a la tele para enmendar la plana a sus tradicionales enemigos periodísticos por sus errores sobre el covid, en una chocante inversión de roles, con Jiménez convertido en el periodista serio y los periodistas 'antimagufos' en los propagadores de bulos. Hablamos de todo ello —por teléfono— con Iker Jiménez.

P. Permítame que empiece con una ordinariez, pero ha vuelto usted a la tele sacándose la… chorra.

R. Ja, ja, ja.

P. Se habrá quedado a gusto…

R. Ya.

P. ¿Se la tenía guardada a sus enemigos desde febrero? ¿Fue una catarsis?

R. Nunca llevo guion; aunque metemos un poco de edición a las redundancias, el programa se graba del tirón, es casi un falso directo. Nunca leo. ¿Qué pasó entonces el domingo? Que me dejé llevar, pero no tenía afán vengativo. Arrancamos mostrando artículos previos al confinamiento en los que me llamaban "alarmista" y "repartidor de miedo" (y nos quedamos cortos, porque había más calificativos, como "líder de la ultraderecha"), y los contrastamos con lo que dijeron después esos mismos medios: cuando estalló el coronavirus, saltaron al lado contrario. Mientras se emitía la pieza, yo me puse a hablar, y sí, me salieron muchas cosas de dentro.

P. Soltar un "os lo dije" siempre da mucho gustito…

No puedes caer bien a todo el mundo y no debes caer bien a todo el mundo, o estarás haciendo las cosas mal

R. En serio, ni me creo más que nadie ni tengo ninguna verdad, pero sí he sido bastante coherente en mi discurso sobre el covid. De ahí mi arenga: oiga, usted créanos o no, pero al menos nosotros no hemos cambiado de opinión veinte veces, ni hemos ido adaptando nuestro discurso a las circunstancias políticas. Era un alegato contra todo eso.

P. ¿Por qué le odian tantos periodistas?

R. Eso es un lujo, menos mal. Hay personas que es mejor no caerles bien. Cuando empecé en el periodismo, hace treinta años, comprendí dos cosas: que no puedes caer bien a todo el mundo y que no debes caer bien a todo el mundo, o estarás haciendo las cosas mal. No sé por qué pasa esto. Siempre he intentado hacer mi trabajo sin conexiones ideológicas, quizá eso moleste.

P. Tras el calentón del confinamiento, parte de sus seguidores le expulsaron del partido conspiracionista, ¿cómo hace uno para que le vuelvan a admitir?

Yo he perdido familiares y conocidos, que no me vengan con milongas

R. Es que nunca he pertenecido a ese partido. Es normal que la gente se centre en mi figura, pero yo lo que hago es llevar a mi programa opiniones diferentes, y a veces arriesgadas. Si yo hubiera tenido pruebas de que hay trampa con el coronavirus, que alguien está usando la enfermedad para fastidiarnos, lo contaría. Pero lo que me pasó fue exactamente lo contrario, que desde el primer minuto hablé con médicos que me alertaron de la gravedad del virus, cuando en España se sostenía aún lo contrario. Lo siento mucho por los que creen que hay una Plandemia. Yo no lo creo. No quiero pertenecer a ningún partido que no se ajuste a la verdad de lo que está pasando, yo he perdido familiares y conocidos, que no me vengan con milongas.

P. ¿Ha decepcionado a sus bases por no ser suficientemente puro? ¿No es usted ya lo que era?

R. ¿Se han sentido molestos los que pensaban que yo era el gran embajador de la conspiración? Pues es que no me conocían. Lo mío no es la conspiración, sino la investigación. Están propagando una serie de manipulaciones increíbles, dicen que el virus no está secuenciado, que no existe… Hay gente de buena fe a la que le llegan esas cosas y se las cree. Ni he estado en ese partido ni quiero que me readmitan.

P. Una de las críticas de los plandemistas es que usted actúa por interés: negar el covid sería demasiado radical para un programa de televisión de un canal mainstream. ¿Es usted tan calculador?

Están propagando una serie de manipulaciones increíbles, dicen que el virus no está secuenciado, que no existe

R. No, nosotros hemos hecho programas sobre Alcàsser, el 23-F, magnicidios presidenciales, grandes intoxicaciones alimentarias y farmacéuticas… Lo que deberían preguntarse los de la Plandemia es si se han equivocado de conspiración, porque lo que sí creo es que hay es un lavado de cerebro. Lo que está pasando estos días es una ingeniería social clarísima: guiar al pueblo como se pueda. ¡Eso es peor que una conspiración! Cuando hablan de Soros, de Bill Gates, de las corporaciones… Vamos a ver: eso son códigos facilones y comprables para que la gente se los crea. Explicar un tema mundial tan grave reduciéndolo a Soros es para descojonarse, pero mucha gente se lo cree, porque se van pasando cadenas en WhatsApp entre familiares y amigos.

Pero lo que yo le veo al covid no tiene nada que ver con eso. La 'maniobra' de ingeniería social es mucho más potente y misteriosa que la conspiración. Algún día la Historia contará lo que hemos vivido y por qué lo hicimos tan mal. Eso es mucho más enigmático que cualquier conspiración, que al final se construye como el cuento del lobo.

Ojo, hay un montón de conspiraciones reales, capítulos de la historia de España que nunca se aclararán, pero con el coronavirus la gente ha organizado sus propias conspiraciones, ha buscado sus propios culpables, ¡se han metido en unos líos tremendos! A ver: si yo descubro que el virus no existe, soy el primero en decirlo, pero sencillamente no es verdad.

P. ¿Puede concretar a qué se refiere con "ingeniería social"?

Hay gente que está haciendo mucho mal difundiendo teorías absolutamente delirantes en redes sociales

R. Los poderes fácticos, que son muchos, mediáticos, políticos, económicos, atraviesan una situación muy compleja. Lo digo sinceramente: no le deseo ningún mal al Gobierno, sea de izquierdas o de derechas. No me sale a cuenta. El político que está ahora mismo al frente… ¡vaya papelón! Pero con el covid tengo la siguiente sensación: hay un desconcierto y no se puede comunicar, hay un desconocimiento y no se puede comunicar.

Hemos sabido que Italia manejaba informes que se ocultaron a los presidentes regionales. Y ahora todos contentos al cole… sin tener aún conocimiento real de cómo se transmite este virus. Hay áreas acojonantemente oscuras. No se conocen un montón de cosas. Los gobiernos actúan porque no se puede volver a parar el sistema productivo, pero muchas veces se hace desde el desconocimiento del comportamiento del virus.

Eso es mucho más enigmático y problemático que cualquier conspiración, porque al final todo eso de Soros, Bill Gates, el 5G y que los americanos derribaron ellos mismos las Torres Gemelas, puede ser muy divertido, pero es desplazar el problema a otro sitio, ahí no te metes en follones. Porque el verdadero lío es qué están haciendo con nosotros, qué se nos está comunicando, qué va a pasar después, por qué están fallando las mascarillas, qué controles hay en los aeropuertos, por qué dicen que no se contagia por aerosoles cuando algunos expertos, a los que no hacen caso, sostienen que el virus se queda mucho tiempo en el aire… Esos son los grandes misterios, pero claro, son menos entretenidos que los otros.

P. ¿Pero eso es misterio y ocultación o desconocimiento y negligencia? ¿Hay manipulación social o autoridades a rebufo de un virus del que se sabe poco?

R. Yo creo que sobre todo desconocimiento, aunque hay quien dice que no puede haber tal grado de desconocimiento. Vamos a ver: tú no puedes abrir de pronto el ocio nocturno sin saber aún las consecuencias. Pero insisto: es fruto del desconocimiento, y de que no es fácil llevar las riendas sociales en una situación así. ¿No quieres alarmar de más? De acuerdo, ¿pero no estarás escamoteando información al no tratar de alarmar?

P. Volviendo a Soros: Alfonso Ussía dijo el otro día que el verdadero presidente de España no es Sánchez, sino Soros. ¿Por qué hay esta obsesión con Soros? ¿Qué nos ha hecho Soros exactamente? ¿Es la sorosfobia un disparate para entretenernos o hay algo más?

El covid no le viene bien a nadie; absolutamente a nadie

R. A mí los negacionistas me dicen que me he vendido a Soros. Yo no conozco a ningún vendido que siga contando lo mismo antes y después de venderse a Soros. Si yo hubiera cambiado mi discurso, entendería que dijeran que Soros me ha comprado. Igual les molesta que no me alinee con ciertas opiniones. Hay gente que está haciendo mucho mal propagando teorías absolutamente delirantes en redes sociales.

Hay cosas que no entendemos, de acuerdo, pero eso no significa que el coronavirus le venga bien a alguien. El covid no le viene bien a nadie; absolutamente a nadie. Soros, Bill Gates, el 5G, las grandes corporaciones, los reptilianos, el Club Bilderberg… Se trata de un bálsamo en el que puedes meter de todo. Es el efecto Nostradamus: da igual lo que digas, que Nostradamus ya lo dijo antes. ¡Claro! Es que Nostradamus era tan críptico que dentro de su cabeza cabe todo.

Iker Jiménez, en 'Cuarto milenio'. (Cuatro)

P. Desde que empezó el encierro hay un 'boom' de las teorías alternativas, mucha agitación y mucha pasada de rosca. ¿Es por culpa de los bandazos en las versiones oficiales? ¿La crisis de los expertos genera grietas por las que se cuelan relatos extraños? ¿O estamos perdiendo todos la cabeza por haber pasado tanto tiempo encerrados, buceando en internet, sin poder socializar nuestro malestar?

R. Yo creo que hay mucha gente que no tiene mal fondo. Si todos los medios de comunicación sostienen durante un mes y medio que el coronavirus es solo una gripe, pues la gente se cree que es solo una gripe; pero si de golpe empiezas a decir que es una pandemia mundial, pues la gente piensa: ¡Aquí hay gato encerrado!

Hay otra cosa clave: este virus es tan cabrón que es perfecto para pensar que hay gato encerrado. Muchos no tienen síntomas y muchos lo superan sin darse cuenta, de ahí que la gente deduzca: "¡No podemos parar el país por una gripe! ¡Es una situación ideal para que los poderosos nos lleven atados y con bozal!" Claro. Pero es que el covid tiene dos caras, y como caigas del lado más grave del virus, prepárate a pasarlo muy mal, porque aún no hay vacuna.

Lo que está pasando estos días es una ingeniería social clarísima: guiar al pueblo como se pueda. ¡Eso es peor que una conspiración!

Es decir, que la mezcla entre la complejidad del virus y la situación sociopolítica han hecho que proliferen estas teorías. Mucha gente se ha aprovechado de las zonas oscuras, pero eso no quiere decir que no haya zonas oscuras. Ahora que en Wuhan están tan tranquilos es fácil pensar que los chinos se hayan inventado todo esto. El problema del covid es que es muy enrevesado, deja muchas zonas oscuras.

También estamos ante la primera pandemia mundial con redes sociales funcionando a tope. Recibes un mensaje en WhatsApp con declaraciones y no te vas a molestar en comprobar si son verdaderas o falsas. Es un proceso darwiniano: en WhatsApp sobreviven las mejores historietas.

Pero exculpo a la mayoría de la gente, porque se han hecho las cosas tan mal que es fácil que la gente se crea según qué cosas. Te recuerdo que en febrero vimos a varios popes del periodismo español burlándose del coronavirus, haciendo cancioncitas, descojonados vivos, riéndose de las mascarillas. Y luego nos extraña que la gente no se crea las versiones oficiales.

P. En su vuelta a la televisión, un coronel sugirió que el covid pudo escaparse de un laboratorio, pero otros invitados dijeron lo contrario. ¿Cuál es su opinión?

R. Yo creo que el virus es de origen animal, y que parte del murciélago de herradura, pero quizá pudo saltar por accidente de un laboratorio al mercado de Wuhan. Pero no adrede, por una cadena de errores.

***

Los epidemiólogos y zoólogos más reputados insisten en que no hay evidencias de que el SARS-CoV-2 se originara en un laboratorio de Wuhan. "No creemos que sea plausible ningún escenario en el que el virus haya saltado de un laboratorio", escribieron un grupo de expertos en la revista Nature. La teoría surgió en febrero en China, cuando dos investigadores publicaron un 'preprint' que sugería que este coronavirus había surgido de un laboratorio de Wuhan. Días más tarde, la publicación desapareció de Internet y uno de sus autores reconoció que "estaba basada en artículos publicados en los medios y no estaba apoyada en pruebas directas”. Pero era tarde: la conjetura se aceleró y llegó a la mismísima Casa Blanca. En mayo, Donald Trump atacó a Pekín y aseguró tener "pruebas" de que el coronavirus había salido de un laboratorio de Wuhan. Sin embargo, sus propios servicios de inteligencia insistieron en que no había ni un solo indicio que apuntara a esta hipótesis y Trump dejó de airearla en público.

Foto: Enrique Villarino.

P. Los grandes comunicadores del misterio suelen jugar con la ambigüedad. Usted parece tener un talento natural para moverse en el filo de las historias más dudosas y escabrosas sin acabar de despeñarse. ¿Eso se entrena? ¿Tira usted la piedra y esconde la mano?

El coronavirus es tan cabrón que siempre parece que hay gato encerrado

R. Todo es natural para bien o para mal. No creo que haya muchos programas en la tele española en los que el presentador no lea. ¿Cómo voy a medir si voy sin guion? Es decir, tengo una idea general de lo que voy a decir, pero hablo sobre la marcha, como cuando empecé en la radio. Con el covid había vidas en juego y decidí dejarme de ambigüedades. Yo podía haber dicho que todo era pura psicosis. Pero el 11 de febrero, un mes antes del estado de alarma, advertimos que la gente tendría que confinarse en sus casas. Imagínate la que me hubiera caído si hubiera sido solo una gripe.

P. ¿Nos quedamos cortos en febrero y ahora nos estamos pasando de alarmistas?

R. Yo creo que no estamos exagerando. Yo quiero ir al programa de televisión y que aquello no parezca Chernóbil. Quiero que los padres dejen a los niños en los coles sin miedo. La gente está harta y cansada, quieren ir a bares y restaurantes como si no pasara nada, pero ahí se producen muchos contagios. Yo quiero que todo vuelva a la normalidad, pero... No sabemos hacia dónde va el covid ni cómo se comporta. Es un virus muy delicado. Si se paraliza el país, nos jode la vida, pero si la situación médica vuelve a complicarse… no sé cuál puede ser la solución.

Iker Jiménez, director y presentador de 'Cuarto milenio'. (Mediaset)

P. ¿Fernando Simón es un genio de la comunicación, falla más que una escopeta de feria o ambos?

R. No sé… Es que… Es muy delicado, porque luego a ver qué pones. Vamos a ver cómo digo esto… A Simón le deseo toda la suerte del mundo. Es muy difícil estar en su lugar, pero menospreciaron el poder del virus, quizá por no alarmar. Yo no sé quién podía haberlo hecho mejor, pero hay algo que no me encaja. ¿Por qué los medios estaban convencidos de que no era nada cuando no sabían de lo que hablaban? Es un gran misterio.

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