El fenómeno televisivo del año

El dolor de Christofer y Estefanía: ¿es real la escena estrella de ‘La isla de las tentaciones’?

El momento cumbre de la versión italiana del reality fue otra enloquecida carrera por la playa de un hombre bramando el nombre de su amada. ¿Casualidad o giro de guion? Ambos

Foto: Los protagonistas de la tragicomedia televisiva del año (Mediaset)
Los protagonistas de la tragicomedia televisiva del año (Mediaset)

Todavía no ha acabado el mes de enero y ya tenemos la escena televisiva de 2020. Hombre (Christofer) corre desesperado por playa caribeña gritando el nombre de su amada (Estefanía) tras comprobar que le ha puesto los cuernos.

Bienvenidos a ‘La isla de las tentaciones’, reality de Telecinco/Cuatro en el que varias parejas intentan resistirse a la infidelidad con todo en contra: separados y obligados a convivir con un ejército de solteros/as hormonados y musculados. En una villa de ensueño de una isla perdida (República Dominicana) donde todo está preparado para acabar perdiendo los papeles.

Si ya no creemos en el dolor de Christofer, ¿en qué vamos a creer?

Reality de éxito en EEUU, Italia, Rumanía, Francia, Australia y Holanda, creado por la holandesa Endemol ('Gran Hermano'), y que ya se emitió al principio de siglo: recuerden el inenarrable 'Confianza ciega' (Antena 3, 2002). Es decir, estamos ante un formato internacional adaptado a las peculiaridades folclóricas de cada país, pero también con una serie de rituales y giros de guion de manual.

Un hombre en el armario

Tras ver un vídeo de su novia Estefanía dándose el lote con Rubén, Christofer salió corriendo por la playa pegando estremecedores alaridos -“ESTEFANIIIIIA”- mientras sus compañeros trataban de frenarle. Carrera enloquecida cuyo objeto imposible era detener… lo que ya se había producido. O cuando uno comprueba que su mujer tiene un hombre en el armario (¡Qué dolor! ¡Qué dolor!). Retransmitido en televisión para todo el país.Voyerismo de alto voltaje. Entre el drama, el sofoco y la comedia.

No se habla de otra cosa los últimos días en España. Uno de los silencios más tensos de los Goya (a punto de anunciarse el premio a la mejor actriz) fue interrumpido por un grito desde la grada: “Estefaníaaaaaaaa”. Clamor absoluto en todos los salones, programas de televisión y discotecas del país: “Estefaníaaaaaaaa”. Icono folclórico instantáneo.

Pues bien: en la versión italiana del formato, ‘Temptation island’, ya se vivió una escena (muy) parecida. Si en España tenemos a Estefanía y Christofer, en Italia tienen a Ciro y Federica. Tanto Christofer como Ciro han protagonizado sendas carreras desesperadas por la playa, chillando el nombre de sus amada ("VIENI FEDERICA") mientras varios hombres intentaban detenerles. Fue la escena estrella de la edición VIP de ‘Temptation Island’. La épica huida de Ciro -famoso por interpretar un papel en 'Gomorra'- esquivando concursantes y operarios cual quaterback desmelenado.

La versión italiana se emitió el pasado septiembre, pero se rodó antes que 'La isla de los famosos'. Ambos programas se emiten en cadenas de Mediaset.

Si Christofer echó a correr tras ver el vídeo de la infidelidad, Ciro simplemente no pudo con la presión -la paranoia de que su novia pudiera a estar con otro- y no paró hasta saltarse todas las barreras, llegar hasta ella y abrazarla. E Italia se vino abajo. Medio país se solidarizó con él y el otro medio (o quizá más) hizo memes sin parar. El delirio. Ciro fue expulsado por invadir la villa de su pareja.

¿Es casualidad que dos escenas tan parecidas -hombre roto trota por la playa en carrera hacia la nada- se hayan convertido en virales en Italia y España? Antes de tratar de responder a esta pregunta, es necesario analizar las enrevesadas dinámicas internas de 'La isla de las tentaciones' y su esquizofrénica relación con la realidad.

A flor de piel

Tras poner los cuernos a Chirstoper, Estefanía le dice a Rubén que "necesita saber lo que realmente siente" hacia ella. Teniendo en cuenta que estamos en un concurso, que acaba de engañar a su novio y que tiene una empanada emocional épica ("Me gusta Rubén, pero estoy enamorada de Christofer, o no. Tengo un cacao mental, tía... Estoy un poco desubicada, creo que se me ha ido un poco de las manos... Que fluya y pase lo que tenga que pasar. Cuesta abajo y sin frenos"), es entre entrañable y el colmo que Estefanía pida amor verdadero a su nuevo amante. ¿De verdad puedo uno exigir eso ahí dentro? ¿Estamos todos locos? ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Pedir que sus señorías digan la verdad en el Congreso de los Diputados?

Respecto al bajón de Christofer... Si no quería que su novia se enrollara con otro, ¿para qué se mete en un programa en el que su novia va a ser cortejada por la Selección Española de Gladiadores al completo? 'La isla de las tentaciones' no parece el mejor lugar para evitar una infidelidad. Es como ir a Wodstock a curarte la adicción a los tripis. O a la Ruta del Bakalao a hacer una cura de silencio. Es difícil que funcione, en efecto, pero ellos, erre que erre. "Jamás me besaría con otra mujer teniendo novia", dice un concursante antes de lanzarse a la piscina y untar de cremita a una soltera de oro.

Una concursante pregunta a otra: "¿Sois felices o estáis viviendo una mentira?".

"Si es de verdad, yo apoyo el amor al 100%", dice otra mientras medita darse el lote con el primer mancebo que pase... Uno no puede evitar pensar que sería más fácil encontrar el amor verdadero en Sodoma y Gomorra que allí dentro.

Mónica Naranjo, maestra de ceremonias del programa (Mediaset)
Mónica Naranjo, maestra de ceremonias del programa (Mediaset)

Las cartas sin marcar

Se da la circunstancia de que varios concursantes de ‘La isla de las tentaciones’ vienen bregados de otros realities de Telecinco, donde lo más importante siempre es el show must go on. Concursantes calculadores con ganas de hacer carrera en Mediaset. Ejemplo: dado el boom de los últimos días, se rumorea que Estefanía podría participar en el reality estrella de Mediaset: 'Supervivientes'. Aquí nadie da puntada sin hilo, en efecto, pero esto no significa que todo lo que pasa en 'La isla de las tentaciones' esté pactado, pues la manipulación emocional de los concursantes es básica para que el formato funcione. Cuanto más verosímiles sean los desgarros y los conflictos, más fácil es que el espectador se enganche. 'La isla de las tentaciones' no es solo un teatro, sino un teatro en llamas, un ascensor social subiendo a todo gas por un Nakatomi Plaza repleto de trampas y bombas sentimentales.

Los puristas de los realities han criticado que 'La isla de las tentaciones' no sea en directo, como si esto aumentara las posibilidades de manipulación, pero es que esa es precisamente la fortaleza del programa. Si los realities en directo llevan demasiado relleno, 'La isla' solo lleva chicha, va a todo gas y no da respiro. Un thriller sobre cuernos con sus sustos y sus clímax. Una montaña rusa emocional.

Eso sí, nadie puede acusar al programa de ocultar sus intenciones maquiavélicas, el truco está a la vista de (casi) todos, el espectador tiene mucha más información que los protagonistas, manipulados sin cuartel con una perversa dosificación informativa. Ejemplo: una concursante decide no engañar a su novio, resistirse a los solteros macizos con uñas y dientes. ¿Qué imágenes le ponen a su novio? Las únicas en las que su novia parece estar ligando con alguien. En resumen: aquí está todo el mundo de los nervios; las caras de desencaje cuando ven los vídeos de sus parejas son tan pavorosas que es lógico que España esté con el corazón en un puño y una carcajada loca al mismo tiempo.

Todo ello con gran maestra de ceremonias, una contenida Mónica Naranjo, en el rol de psicóloga sexual respetada cuyos pacientes tienen pavorosos altibajos emocionales.. a causa de los métodos de manipulación de la clínica caribeña que dirige con guante de seda.

Dos gotas de agua

Repetimos: ¿Es casualidad que dos escenas tan parecidas -hombre roto trota por la playa en carrera hacia la nada- se hayan convertido en virales en Italia y España? ¿Estamos ante un truco de guion? ¿O ante una reacción 100% humana? Si a usted le ocurriera algo así, con toda España viendo como su pareja le pone los cuernos, ¿no saldría corriendo por la playa como un demente? ¿Hace falta un guion estricto para conseguir una reacción similar? ¿Nos están tomando el pelo? Por favor, no juguemos con los sentimientos de Christofer que bastante tiene con lo suyo.

El dolor de Christofer es nuestro dolor. Si ya no creemos en el dolor de Christofer, ¿en qué vamos a creer? ¿Qué queremos? ¿Que este país se vaya al garete?

PD: La escena que mejor refleja el programa no es la de la carrera dramática en la playa, sino una mucho más insignificante, pero de gran contundencia costumbrista: la de la concursante que se pasa el día limándose las uñas en la piscina del resort caribeño. Limándose las uñas non stop mientras se pelea a muerte con una compañera y flirtea con un maromo al mismo tiempo. Un absoluto prodigio de coordinación, ocio y desbarre como metáfora de un programa cuya gran virtud es la siguiente: nadie te vacía mejor el cerebro que 'La isla de las tentaciones'. Vaciado absoluto. Felices viviendo una mentira. Gracias.

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