DESCONCIERTO MEDIÁTICO Y CLASISMO

¿Por qué no hubo manifestaciones por Carlota? El feminismo del #MeToo y 'GH'

A pesar de coincidir con pleno movimiento #MeToo, el caso de Carlota ha pasado desapercibido para los círculos feministas y no ha generado reacciones en la opinión pública

Foto: Carlota en el confesionario de 'GH'
Carlota en el confesionario de 'GH'

Solo una semana después de que Carlota sufriese, presuntamente, abusos sexuales en la casa de 'Gran Hermano', miles de personas se manifestaban en Los Ángeles en condena por las acusaciones de abuso del productor Harvey Weinstein. El movimiento MeToo acaba de nacer y ya mostraba toda su fuerza. Su eco se oyó por todo el mundo pero en ningún 'hashtag' ni pancarta estaba el nombre de la concursante del programa de Telecinco.

Han pasado dos años desde entonces y se han sucedido las manifestaciones de apoyo en cada caso mediático por violencia machista: la Manada (la primera y las que vinieron después), Diana Quer, Laura Luelmo… Mientras, Carlota se teñía el pelo para pasar desapercibida y salía con cascos de su casa para no escuchar los insultos ni comentarios que le dedicaban por la calle. Hasta sus propios compañeros la nominaron para echarla de la casa y la audiencia la acabó de premiar con la expulsión. Pero ¿por qué un caso que tenía todas las papeletas para ser mediático no generó prácticamente ninguna reacción social ni ha movilizado al movimiento feminista en un manto de apoyo a la víctima?

[Así ocurrió el supuesto abuso sexual de Carlota Prado en 'GH': cronología del caso]

El silencio de ella y el desconcierto mediático

Desde que el caso saltó de la pantalla a los titulares, la confusión y las versiones contradictorias lo han acompañado. En primer lugar, 'Gran Hermano' no dio ninguna explicación sobre lo ocurrido cuando en un escueto comunicado por Twitter informaron de que habían decidido expulsar a José María y que habían creído oportuno que Carlota también abandonase la casa. Pero no solo eso, como supimos este viernes, la dirección del programa le pidió a la víctima que no contase nada "por el bien de ambos".

"Si ha pasado desapercibido es precisamente porque ha ocurrido en un medio de comunicación", explica la profesora de la Universidad Abierta de Cataluña y periodista Ana Bernal-Triviño. "Es un programa líder y se han hecho estrategias para intentar que ese caso no alcanzase mayor conocimiento e ir restándole importancia".

Es más, cuando Carlota es posteriormente expulsada tras ser nominada, en la gala del domingo, el presentador la interrumpe y no la deja contar el motivo de su expulsión y de su ausencia durante unos días —desconocido entonces por el público—. Desde ese momento y durante dos años, no dio ninguna entrevista ni comunicado, hasta hace unas semanas que concedió una entrevista a este diario y por primera vez se supo su versión de lo ocurrido. "Con la violencia sexual no es como con los asesinatos; la víctima está viva y tiene voluntad y hay que respetarla. Sin conocer cuál es, se hace más complicado actuar…", reflexiona Andrea Momoitio, periodista del magazine feminista 'Píkara'.

"En el caso de la Manada seguramente su entorno se encargó de transmitirlo y ella misma se pronunció también. Muchas veces recurrimos a las manifestaciones o movilizaciones, pero igual eso puede culpabilizar más a la víctima", añade. La periodista apunta también a que el caso de la Manada fue la excepción: "No hay que olvidar que tenía un apoyo institucional del ayuntamiento de Pamplona y del movimiento feminista de Navarra y País Vasco, que tiene un tejido muy fuerte, pero lo habitual no es que salgamos a la calle".

Es un programa líder y se han hecho estrategias para intentar que ese caso no alcanzase mayor conocimiento

Para añadir más confusión, a los pocos días del presunto abuso sexual (es presunto porque el caso está todavía pendiente de juicio), algunos medios como 'El País' publicaban que la Guardia Civil había visto el vídeo y que no apreciaba abusos sexuales, información que fue luego desmentida por el programa, que aseguró que las autoridades no habían tenido acceso a la grabación.

Esta falsa información fue clave para generar más ruido alrededor de un caso del que por aquel entonces no se sabía prácticamente nada, y propició, entre otras cosas, una campaña de apoyo… pero al supuesto agresor.

El apoyo a José María

Que los dos fuesen personajes televisivos no ayudó. Mientras Carlota era silenciada, el círculo de José María a través de su club de fans daba una sola versión de los hechos. La noticia de la Guardia Civil fue el detonante de una campaña en redes con el 'hashtag' #YoApoyoaJoséMaría en la que se atacaba directamente a Carlota y animaban a boicotear el programa por la expulsión forzosa de José María, no por lo que ocurrió en el dormitorio. Decenas de tuits de seguidores de 'GH' la acusaban de mentir, querer fama, sacar dinero e incluso cuestionaban su comportamiento dentro de la casa después de, supuestamente, sufrir abusos sexuales. Hasta se creó una plataforma de apoyo al supuesto agresor que sigue activa a día de hoy.

Como señala Momoitio, estas reacciones son habituales: "Los agresores también generan su fenómeno fan. Pasó con el caso Alcàsser y con los asesinos de Marta del Castillo, que recibían cartas de admiradoras a la cárcel… De alguna forma se sigue mitificando, y manteniendo esa idea de que seguramente no lo hiciera con mala voluntad".

Además, Carlota fue cuestionada desde el primer momento, pero más cuando decidió volver a la casa (en esta entrevista explica el porqué). "Cuanto más se expone la víctima, más se la cuestiona. Es también el precio de la mujer por ocupar el espacio público: la mujer solo puede aparecer en lo público como objeto visual/erótico o como mujer desexualizada pero buena (la madre, la sabia, la santa)", explica el sociólogo que trata temas de género Lionel S. Delgado. "Pero en el caso de Carlota parece que esa presencia rompe esa lógica: está sexualizada y aparece como víctima. Eso es inaceptable para una lógica misógina a la que esa posición le chirría: si está sexualizada no es inocente, si es víctima no puede ser erótica. Hubiese pasado lo mismo con la chica de la manada, si hubiese aparecido con un nombre y con una vida, se la hubiese empezado a cuestionar".

La burbuja feminista y el modelo de mujer

Incluir a todos los tipos de mujer dentro de las reivindicaciones y esferas feministas es todavía una tarea pendiente. Sigue pasando con las mujeres racializadas y de entornos vulnerables, como reconoce a menudo parte del colectivo. "En este caso quizás haya algo parecido a lo que se discute con los casos de violencia de género y el prejuicio de clase de la mujer 'choni' o la mujer hipernormativa ligada al mundillo de 'Mujeres, hombres y viceversa'. A veces pareciera que hay un 'te lo buscas' en los casos de mujeres hipernormativas de los entornos hegemónicos de GH, MHyV, Sálvame, etc.", explica Delgado.

Pareciera que hay un 'te lo buscas' en los casos de mujeres hipernormativas de los entornos hegemónicos de GH, MHyV...

Es innegable también la burbuja que se generan en estos espacios, que a menudo no coinciden con el que ve estos contenidos televisivos, quedando fuera del radar feminista: "Puede ser que no se haya visto demasiado pero a veces nos cuesta solidarizarnos con ciertos entornos, es una lectura de clase seguramente. No podemos vivir en nuestra burbuja. Estar al tanto de lo que pasa en la cultura popular es fundamental para entender el mundo en el que vivimos", apunta la periodista Irantzu Varela. "Lo comentamos mucho entre nosotras: en el mundo virtual estamos todas conectadas y hay una sororidad en la que nos apoyamos, pero eso no existe muchas veces fuera de las redes sociales", añade también Bernal-Triviño.

Ocurrió en el entorno de la pareja

    Por último, es clave también las circunstancias en las que se produjo la supuesta agresión. Carlota y José María eran pareja en la casa y como sabían todos los espectadores, ya habían mantenido relaciones sexuales. Además, Carlota había bebido esa noche. Esto nunca justifica lo que presuntamente pasó, pero contradice la imagen de violación que todavía impera en gran parte de la sociedad. "Los medios saltan muchísimo más con los casos de violación perpetrados por el hombre desconocido, en los entornos de fiesta, mientras que la típica violación (y digo típica porque la grandísima mayoría de violaciones se dan en entornos donde la víctima conoce al agresor) de un novio a la novia, se invisibiliza, ¡cuando es el caso que más se debería temer!", denuncia Delgado.

    Es un caso que tiene todos los elementos de la cultura de la violación: que no es para tanto, que qué hacía ahí, que si había bebido…

    "Es un caso que tiene todos los elementos de la cultura de la violación: que no es para tanto, que qué hacía ahí, que si había bebido…", añade Varela. "Es paradigmático de hasta qué punto no tenemos claro lo que es una violación. Hay gente, incluso el protagonista, que todavía considera que no ha habido agresión. Ni siquiera era el primer caso, en 'GH' Brasil ocurrió lo mismo hace unos años y no pasó nada. La ola del 'Me Too' responde a lo que tenemos todos en el imaginario colectivo que es una violación, pero no es lo que ocurre la mayoría de las veces, sino precisamente lo que ocurrió en la casa".

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