Iker Jiménez comparte una experiencia que le heló la sangre en las carreteras de Albacete
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Iker Jiménez comparte una experiencia que le heló la sangre en las carreteras de Albacete

El comunicador explicó en su 'Archivo personal', una de las secciones del programa, una vivencia personal que le marcó profundamente

Foto: Iker Jiménez en 'Cuarto Milenio'.
Iker Jiménez en 'Cuarto Milenio'.

El presentador de 'Cuarto Milenio' está muy acostumbrado a escuchar historias sobre fenómenos paranormales pero menos a vivirlos en primera persona y este domingo en la sección Archivo personal del programa, Iker Jiménez ha querido compartir una historia de esas sorprendentes que no puedes luego quitarte de la cabeza. El comunicacidor contó la sobrecogedora experiencia que vivió una madrugada mientras conducía por una carretera por la provincia de Albacete con una acompañante.

"Era una noche de primavera de 2014, a finales del mes de abril. Una larga carretera en la provincia de Albacete y soy yo quien llevaba mi propio vehículo. No hablamos de testigos lejanos... Serían más o menos las tres de la madrugada. El viaje era absolutamente normal, cotidiano e ba con una persona de mi máxima confianza en ese instante. Una mujer que como la inmensa mayoría tiene una sensibilidad especial", relató jimenez, contándolo con pelos y señales.

"Lo que pasó me ha hecho pensar mucho porque no olvidaré el rostro de aquella persona. Nos dirigíamos a un lugar concreto, a unos kilómetros y no sabía yo muy bien a qué punto estábamos de la carretera y de pronto, en la soledad más absoluta, recuerdo que no pasaban vehículos a pesar de que la vía tenía relativa importancia. Y también recuerdo que iba ensimismado escuchando una emisión radiofónica de madrugada", continuó.

Iker Jiménez cuenta una experiencia con el accidente de Chinchilla.
Iker Jiménez cuenta una experiencia con el accidente de Chinchilla.

"Era la más absoluta nada"

"En el lado derecho del coche algo estaba ocurriendo, aunque yo no podía percibirlo. Según supe después por el testimonio totalmente asustado de esta persona que me acompañaba en ese viaje como copiloto, vio en una planicie inmensa, en una de esas planicies que en Castilla, se extienden hasta el infinito... Le llama la atención a esta persona que empieza a distinguir a un grupo de personas, un grupo de individuos, caminantes... Lo hacían en diferentes posiciones, con diferentes perspectivas, diferentes trayectorias y pudo distinguir que eran de diferentes edades y estaturas. Parecían un grupo de personas que habían quedado pero la sensación era de estar perdidos, ese deambular cuando se ha sufrido un shock, que hemos visto en imágenes de accidentes o atentados", siguió contando el periodista.

"Esta persona que viaja conmigo lo está observando pero no me dice nada. En un momento dado yo si me fijo en que esta compañera pone las manos en el cristal como para cerciorarse de que eso estaba ocurriendo. Era un lugar inhóspito, la más absoluta nada. Sigue observando y no logra ver exactamente las caras pero sí que la observan. Yo lo que vi fue la cara de esta persona totalmente paralizada, rígida y diciéndome lo que acababa de ver. Yo me doy cuenta de que esa persona que viaja conmigo tiene esa alma tocada por lo extraño porque es un rostro inconfundible. No es sensación de miedo sino de absoluta extrañeza", señaló.

Iker Jiménez cuenta una experiencia que vivió en primera persona.
Iker Jiménez cuenta una experiencia que vivió en primera persona.

"Descubro el accidente de Chinchilla"

"Detengo el vehículo y me fijo es que estamos a la vera de la vía del tren, y noto un escalofrío y me doy cuenta de que en el lugar de los hechos, que en este punto concreto, había ocurrido algo que como siempre se puede verificar", confesó, mientras verificaba lo ocurrido a través de los medios, y mostraba un titular que hablaba del 'Tango infernal'.

Iker cuenta que el 3 de junio de 2003, se produjo el accidente ferroviario de Chinchilla en el que chocaron dos trenes, uno de pasajeros y otro de mercancías, provocando la muerte de 20 personas. Hubo uno de esos errores humanos tremendos. "A alguien se le olvidó dar una luz. El Talgo se convirtió en un horno que superó los 180 grados. La persona que iba conmigo desconocía lo que había ocurrido", narró Jiménez, añadiendo que aquello se convirtió en un infierno.

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