estreno de la quinta temporada en la sexta

Un Alberto Chicote más relajado, pero implacable, impone su ley en 'Pesadilla en la cocina'

  El cocinero reinventa su propio personaje en una doble entrega que combina los elementos clásicos con otros completamente nuevos en el menú de 'Pesadilla en la cocina'

Foto: Alberto Chicote presenta la quinta temporada de 'Pesadilla en la Cocina'
Alberto Chicote presenta la quinta temporada de 'Pesadilla en la Cocina'

La quinta temporada de 'Pesadilla en la cocina' reghresó este jueves, 22 de septiembre, con un doble programa de estreno, en el que Chicote dejó a un lado su faceta más exagerada para dar paso a un cocinero más pedagógico, aunque siempre implacable. El chef controla a la perfección su propio personaje televisivo y lo volvió a demostrar en esta doble entrega.

Era la primera vez para Chicote y para los espectadores. En #PesadillaNemesis el programa viajó hasta el mar dirigido por el timón de El Némesis, un barcazo que sirvió como set de excepción para estrenar esta nueva etapa en La Sexta, que enfrentará desde ahora el programa con dos pesos pesados de la competencia: 'Gran hermano 17' (Telecinco) y ‘Águila Roja’ (La 1).  

Como es habitual, Chicote no se guardó nada para sí mismo y no dejó que ninguna palabra le cortase la digestión. "Tu carta parece la de un bar de carretera", llegó a espetarle al propietario en su cara, que pretendía cubrir de lujo un yate que en algunos momentos parecía una lancha de playa en Benidorm.

Alberto Chicote (Foto: Concha Gonzalo)
Alberto Chicote (Foto: Concha Gonzalo)

Las camareras del barco, embutidas en lycra y sostenidas por unos tacones de aguja que limitaban bastante sus movimientos, fueron la mayor revelación del estreno. Ni cortas ni perezosas soltaban lindezas del tipo "No he probado la comida de la cocina, yo me traigo mi tupper". Cuando Chicote les cambió el uniforme, las camareras lo tuvieron claro: "Ahora nos podemos agachar".

Una camarera que se marea en su trabajo

Pero ahí no acabó la cosa. Una de ellas llegó a marearse delante de los clientes y fue incapaz de cantar la carta del propio restaurante en el que trabaja. Vomitando en la proa del barco su jefa no tardó en estallar delante de ella: "¿A quién se le ocurre contratar a una tripulación que se marea?".

Los clientes, desconcertados, se levantaron de la mesa sin haber probado un solo bocado y alucinaron cuando comprobaron que uno de los platos estrella ern unas lentejas tan espesas como el plomo. Todo el glamour que tiene el barco por fuera lo pierdía de inmediato por dentro. "Se te daría mejor repartir pipas en los trenes de cercanías", así de ancho se quedó el chef más conocido de la televisión.

Por más que miro no veo vacas nadando

El mejor momento, como siempre, coincidió con la reforma del local en el que se cambia tanto el aspecto como la carta. En esta ocasión, el barco de lujo se prestaba como ningún otro sitio para que el antes y el después no tuvieran nada que ver. Antes de que irrumpiera Chicote como un huracán, el Némesis era un barco caótico, sin ningún tipo de estilo. Al final, Chicote se despidió con una carta marítima que se alejó por completo de la carta inicial, compuesta por carne y alejada casi por completo de los elementos marinos. "Por más que miro no veo vacas nadando", le respondió Chicote cuando el propietario preguntó por su chuletón.

Chicote sonríe, pero siempre guarda un cuchillo debajo del brazo.
Chicote sonríe, pero siempre guarda un cuchillo debajo del brazo.

La esperada agresividad de Chicote no llegó hasta el final. Es justo ahí, después de la reforma y el lavado de cara de la carta, cuando el cocinero ofreció la mejor versión de sí mismo. "¿Qué quieres ser marinero o capitán?", una frase que resume a la perfección el espíritu del programa. La superación y las ganas de sacar lo mejor de todo, incluso cuando se trató, en palabras del propio Chicote, del equipo "más inexperto que he conocido nunca".

#PesadillaDonPollo

La segunda parte de 'Pesadilla en la cocina' dejó el glamour de alta mar para irse al restaurante Súper Don Pollo. Sobran las palabras para saber de qué tipo de restaurante se trataba. En Mataró, el programa regresó a su versión clásica de restaurantes de barrio en el que no hay nada que funcione bien. El caos, las peleas entre los miembros del equipo, las mil y una caras de chicote y sus gestos desesperados llevaron a la desesperación al cocinero. "Pensadlo muy bien porque yo no quiero más mamarrachadas", así despachó el cocinero delante de todo el equipo, que se quedó pasmado y sin saber qué decir. 

La faceta de coach de Chicote volvió a superarse con los manguerazos que apagan fuegos como los bomberos. Una metáfora culinaria y de superación que solo lograron superar cuando apagaron la llamarada en equipo. A partir de ahí todo empezó a fluir en Don Súper Pollo, un nombre de restaurante difícil de olvidar. 

Parece mentira que sean los propios restaurantes los que pidan ayuda y quieran verse en el brete de enfrentarse a Chicote, con todo lo que ello conlleva. Ese masoquismo, autoinflingido por chefs y propietarios, es la mejor arma del programa y el estreno de la quinta temporada lo ha vuelto a demostrar por partida doble. Nada como ver el sufrimiento ajeno para disfrutar de un programa como 'Pesadilla en la cocina'. Quizás, los espectadores del programa también compartan algo de ese masoquismo catódico. 

 

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