El lado oscuro de la luna

Para todo aquel que valore un poco la trayectoria de David Bowie, no le será difícil esperar con curiosidad este trabajo de ciencia ficción que viene

Foto: El lado oscuro de la luna
El lado oscuro de la luna

Para todo aquel que valore un poco la trayectoria de David Bowie, no le será difícil esperar con curiosidad este trabajo de ciencia ficción que viene de su vástago Duncan Jones. El que cantara a la vida en Marte y a la odisea espacial, y el hombre que cayó a la tierra desde lejanos lugares parece haber dejado su impronta en un director que estrena este apreciable trabajo que viene precedido por una excelente acogida de crítica y público en Inglaterra y varios festivales; el último, el de Sitges.

 

Moon posee una apuesta argumental muy interesante para un estrenado cineasta que tiene muy en cuenta películas de los sesenta y setenta como Atmósfera Cero o Alien, pero en cuyo trabajo se nota sobre todo la presencia ineludible de dos cumbres de la ciencia ficción, Solaris y 2001, Una Odisea del Espacio. Eso sí, sabiendo dar convenientemente la vuelta a la tortilla: ni Gerty (en la, por cierto, estupenda voz de Kevin Spacey) es Hal 9000, aunque lo parezca; ni ciertas visiones terminan teniendo el resultado que en ese Solaris en el que la realidad queda rota por determinados fenómenos.

 

A pesar de cierta falta de complejidad, Moon es una apuesta más que fascinante por una ciencia ficción minimalista que quiere acercarse al intimismo y artesanía de un cine que aún estaba lejos de este tremendo empacho digital en el que vivimos. Todo a través de una historia en la que poco a poco queda al descubierto "el lado oscuro de la luna": cómo los intereses empresariales terrestres juegan malas pasadas por sus muy poco éticas prácticas.

 

Sam Rockwell cobra todo el protagonismo y aguanta el tirón a pesar de su falta acusada de carisma. Pero quizá por eso se convierte en el actor perfecto para dar vida a un personaje con una gran misión en solitario, pero en el fondo un ser manipulable en manos de una empresa poderosa.

 

Acompañado de una valiosa música de Clint Mansell, que refuerza las intenciones poeticas de la cinta, Moon se convierte en un ejercicio introspectivo lleno de sencillez que augura a Duncan Jones un futuro prometedor en el campo de la ciencia ficción menos lúdica y más metafísica. Y astronómica, por supuesto.

 

LO MEJOR: Una atmósfera muy conseguida y una gran vuelta a la ciencia-ficción más introspectiva.

 

LO PEOR: Le falta complejidad.

 

 

Criterio de valoración:
Obra maestra.
Muy buena.
Buena.
Interesante.
Regular.
Mala.

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