El nuevo cañón láser de EEUU no falla: destruye los drones con 100% de aciertos
Locust cabe en un contenedor y un marinero puede aprender a usarlo en menos de una hora. En las pruebas a bordo del portaaviones USS George H.W. Bush ha demostrado que es infalible
La Marina de EEUU se actualiza y ya tiene a punto su arma láser de alta energía para defenderse de los ataques de los drones. En octubre de 2025, el sistema de armas láser Locust, desarrollado por la empresa estadounidense AeroVironment, se probó a bordo del portaaviones de propulsión nuclear USS George H.W. Bush y logró destruir el 100% de los drones aéreos lanzados contra él. No falló ni una sola vez.
Este resultado no hay que darlo por sentado. Rastrear y destruir amenazas aéreas con un láser —o con cualquier otra arma— en el mar es extraordinariamente difícil. El movimiento constante del buque, la humedad, la sal y la vibración son enemigos tan peligrosos para la electrónica como los propios drones. Que Locust superara todas esas condiciones con un pleno de acierto lo convierte en un avance para la energía dirigida naval.
"Locust ofrece protección eficaz en todos los dominios contra las amenazas emergentes de drones a la velocidad de la luz, en cualquier plataforma, en cualquier dominio y para cualquier misión", explica John Garrity, vicepresidente de Sistemas de Energía Dirigida de AeroVironment. "Subir Locust a un barco e iniciar operaciones rápidamente facilita el uso ampliado de láseres de alta energía en toda la flota sin necesidad de costosas y lentas modificaciones en los barcos. Esto cambia las reglas del juego para la Marina y para nuestra seguridad nacional".
Cómo funciona
Locust es un sistema de láser de alta energía (P-HEL, por sus siglas en inglés) que combina haces espectrales —tecnología conocida como Spectrally Beam Combined o SBC— con una potencia de salida superior a los 35 kilovatios. A diferencia de los sistemas anteriores, que requerían instalaciones permanentes a bordo y potencias de varios megavatios, este sistema llega en lo que parece un contenedor de carga estándar y puede colocarse sobre cubierta con una carretilla elevadora.
Desde que se conecta a la red eléctrica del buque o a su batería interna, el sistema está operativo en 15 minutos. Un marinero con menos de una hora de entrenamiento especializado puede manejar tanto los sistemas de detección, seguimiento y disparo del sistema. El arma pesa 1.542 kilogramos y, una vez finalizada la misión, puede retirarse de cubierta con la misma rapidez con la que se instaló, devolviendo el barco a sus operaciones de vuelo habituales.
A World First — Combat-Proven Laser Defense, Powered by Rafael.
— Rafael Advanced Defense Systems (@RAFAELdefense) May 28, 2025
For the first time in history, high-power laser systems have been used to intercept aerial threats in combat.
This unprecedented breakthrough took place during the Swords of Iron War — with Rafael’s advanced… pic.twitter.com/02krOAriSj
Además de ver su capacidad para abatir drones, las pruebas sirvieron para evaluar también la resistencia de la electrónica a la niebla salina, la humedad y la vibración; la eficacia de los sistemas de estabilización para compensar el movimiento del buque; y la precisión del arma para minimizar daños colaterales o interferencias con aeronaves propias.
Defensa antidrones de bajo coste
El coste por disparo es una de las razones por las que este tipo de arma está ganando terreno frente a los misiles convencionales. Según AeroVironment, Locust puede destruir drones por menos de 5 dólares el tiro, una cifra irrisoria si tenemos en cuenta que un misil interceptor puede rondar el millón de dólares o más. Además, mientras los misiles tienen un número limitado de unidades a bordo, el láser tiene una munición casi ilimitada siempre que tenga acceso a la fuente de alimentación del buque.
La defensa frente a los drones baratos y los ataques masivos coordinados se ha convertido en una de las prioridades estratégicas más urgentes tras los conflictos recientes en Ucrania y Oriente Medio. A finales de 2025, el ejército israelí puso en marcha su sistema Iron Beam —Rayo de Hierro—, considerado el primer sistema láser operativo del mundo, que entró en combate en marzo de 2026 contra cohetes de Hezbolá. Su coste por disparo es de apenas 2,50 dólares. Sin embargo, su principal debilidad es que solo puede apuntar a un objetivo a la vez, lo que lo hace insuficiente por sí solo para detener ataques simultáneos de cientos de drones.
Locust, por su parte, puede rastrear múltiples amenazas simultáneamente y cambiar entre objetivos con rapidez, aunque tampoco hace disparos múltiples. Además, tiene una arquitectura abierta que permite integrarlo con otros sistemas de la familia AV, incluyendo el sistema de radiofrecuencia Titan C-UAS y el misil cinético Freedom Eagle (FE-1). No es un arma fija que exige rediseñar un barco, sino una herramienta táctica que se puede instalar donde la necesitas.
De la ciencia ficción a la realidad
Locust es la punta de lanza de una transformación que está redibujando la defensa naval en todo el mundo. La apuesta de la Marina de EEUU con esta tecnología es clara. El almirante Daryl Caudle, jefe de Operaciones Navales, ha declarado públicamente que la energía dirigida es la solución ideal para amenazas en línea de visión, reservando los misiles convencionales para la ofensiva. El objetivo final es tener un láser en cada buque de la flota.
El plan ya está en marcha. El presupuesto del Ejército para el año fiscal 2027 sacó a la luz el Joint Laser Weapon System (JLWS), un programa conjunto Ejército-Marina que arrancará con una configuración en contenedor de 150 kW y escala hasta 300-500 kW para neutralizar misiles de crucero antibuque. El gasto previsto entre 2028 y 2031 para el JLWS asciende a 337,8 millones de dólares. En paralelo, el Ejército está a punto de adjudicar su primer contrato de producción en serie: unos 679 millones de dólares para equipar 44 vehículos blindados Stryker con láseres Raytheon de 50 kW, algunos de cuyos prototipos ya se probaron en combate real en Oriente Medio.
El resto de potencias también se está moviendo para instalar cañones láser en su armada El Reino Unido planea desplegar su sistema DragonFire en los destructores Tipo 45 para 2027, con un coste de apenas 10 libras por disparo y capacidad demostrada para derribar drones que viajan a 650 kilómetros por hora. Japón ya ha realizado pruebas en el mar con un láser de 100 kilovatios en el buque JS Asuka, y quiere incorporar inteligencia artificial para priorizar blancos de forma autónoma ante ataques de enjambre. Alemania acumula más de 100 pruebas de campo en la fragata Sachsen a 12 euros el tiro, mientras Francia e Israel avanzan con sus propios sistemas —SYDERAL y la versión naval del Iron Beam, respectivamente— con el objetivo de tenerlos operativos antes de 2030.
El gran rival de EEUU, China, está probando su sistema LY-1 no en destructores militares, sino en buques de carga civiles tipo Ro-Ro, un movimiento que los analistas vinculan a posibles operaciones anfibias. Corea del Sur, sin embargo, ya les lleva ventaja a todos en tierra firme. Seúl se convirtió en 2024 en la primera nación en desplegar operativamente armas láser con su Proyecto StarWars, a un coste operativo de solo 1,45 dólares por disparo. Rusia, por su parte, sigue operando su sistema terrestre Peresvet y en noviembre de 2025 equipó su buque espía Yantar con capacidades de deslumbramiento láser para cegar sensores enemigos.
La Marina de EEUU se actualiza y ya tiene a punto su arma láser de alta energía para defenderse de los ataques de los drones. En octubre de 2025, el sistema de armas láser Locust, desarrollado por la empresa estadounidense AeroVironment, se probó a bordo del portaaviones de propulsión nuclear USS George H.W. Bush y logró destruir el 100% de los drones aéreos lanzados contra él. No falló ni una sola vez.