China prohíbe reemplazar trabajadores con IA o robots para ahorrar costes
Dos tribunales chinos han dictaminado que el código legal del país no permite que las empresas puedan despedir a trabajadores para sustituirlos con inteligencia artificial exclusivamente para ahorrar costes
El Tribunal Popular Intermedio de Hangzhou ha dictaminado formalmente que las empresas chinas tienen prohibido despedir a su personal con el único propósito de automatizar sus funciones con inteligencia artificial. Según documentos judiciales revelados por NPR, Bloomberg y Xinhua, los magistrados fallaron a favor de Zhou la semana pasada. Este supervisor de control de calidad del sector tecnológico fue despedido unilateralmente cuando la compañía implementó software IA para hacer su trabajo.
Esta sentencia establece un muro de contención legal masivo contra la avaricia corporativa que utiliza la revolución algorítmica como excusa para masacrar las nóminas. El Partido Comunista Chino está ejecutando un delicado acto de equilibrio: por un lado, financia iniciativas estatales para que sus empresas integren tecnología autónoma rápidamente y dominen el mercado global; por otro, necesita desesperadamente proteger la estabilidad laboral frente a una economía doméstica estancada, un desempleo juvenil galopante y la enorme presión financiera derivada de la guerra de Irán.
El caso de Zhou
Zhou fue contratado en noviembre de 2022 para vigilar el comportamiento del software de la compañía. Su trabajo específico consistía en verificar la precisión de los grandes modelos de lenguaje. Estos sistemas son esencialmente gigantescos motores estadísticos que han devorado bibliotecas enteras de datos para predecir palabras y escupir respuestas convincentes. La tarea de Zhou era emparejar las consultas de los usuarios con estas respuestas y filtrar cualquier contenido ilegal o que violara la privacidad para asegurar que la máquina no produjera errores catastróficos ni rompiera la ley.
Por mantener a los algoritmos bajo control, la empresa pagaba a Zhou un salario mensual de 25.000 yuanes, lo que equivale a unos 300.000 yuanes o 43.900 dólares anuales. Cuando el código informático fue lo suficientemente avanzado como para absorber sus responsabilidades de forma automática, los ejecutivos no lo despidieron de inmediato. Intentaron degradarlo a un puesto de nivel inferior imponiéndole un brutal recorte salarial del 40%, hundiendo su sueldo hasta los 15.000 yuanes al mes.
Zhou rechazó el intento de degradación. Acto seguido, la empresa tecnológica rescindió su contrato oficialmente, ofreciéndole un paquete de indemnización de 311.695 yuanes y justificando la decisión en una supuesta reestructuración organizativa, menores necesidades de personal y la disrupción general de la tecnología en la industria. Zhou rechazó el dinero y acudió a un panel de arbitraje exigiendo una compensación mayor, donde obtuvo su primera victoria. Negándose a pagar, la empresa presentó una demanda en un tribunal de distrito en agosto de 2025, perdió el caso y apeló hasta llegar al Tribunal Popular Intermedio.
La corte de apelaciones de Hangzhou destrozó la defensa de la compañía, dictaminando que ofrecer un puesto alternativo con una bajada de sueldo tan extrema era completamente injustificado y declarando el despido ilegal. En su documento oficial, los jueces establecieron un límite estricto: "Los motivos de terminación citados por la empresa no entraban dentro de circunstancias negativas como la reducción del tamaño de la empresa o dificultades operativas, ni cumplían con la condición legal que hiciera 'imposible continuar el contrato de trabajo'".
Segundo precedente
Este blindaje judicial refuerza un precedente idéntico establecido el pasado mes de diciembre en Pekín, donde un empleado de cartografía de datos ganó un arbitraje tras ser reemplazado por un sistema automatizado. Aquel panel destrozó el argumento de la fuerza mayor tecnológica, dictaminando que "la decisión de la empresa tecnológica de cambiar a la IA fue una elección comercial en lugar de un evento incontrolable". Los árbitros del caso de Hangzhou apoyaron esta misma lógica, sentenciando que "al citar la sustitución por IA como motivo de despido, la firma había trasladado efectivamente los riesgos de la iteración tecnológica a sus empleados".
La justicia china ha dejado claro que las empresas no tienen permiso para reducir salarios o liquidar personal por cuenta propia solo porque han comprado un código informático más eficiente. Como resume Wang Xuyang, un abogado del bufete Zhejiang Xingjing ajeno al caso de Hangzhou: "la adopción de IA no justifica automáticamente que una empresa rescinda un contrato laboral para reducir costos". Xuyang subraya que la innovación tecnológica ya no es una carta blanca legal para evadir la protección del trabajador, advirtiendo que "[...] si bien las empresas pueden beneficiarse de las ganancias de eficiencia impulsadas por la IA, también deben asumir las responsabilidades sociales correspondientes".
El Tribunal Popular Intermedio de Hangzhou ha dictaminado formalmente que las empresas chinas tienen prohibido despedir a su personal con el único propósito de automatizar sus funciones con inteligencia artificial. Según documentos judiciales revelados por NPR, Bloomberg y Xinhua, los magistrados fallaron a favor de Zhou la semana pasada. Este supervisor de control de calidad del sector tecnológico fue despedido unilateralmente cuando la compañía implementó software IA para hacer su trabajo.