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Trump se carga la NASA: 84 misiones claves en la picota y miles a la calle
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Justo después de Artemis II

Trump se carga la NASA: 84 misiones claves en la picota y miles a la calle

La propuesta presupuestaria de la Casa Blanca amenaza con recortar el programa científico de la NASA en un 47%, lo que podría suponer la cancelación de 84 misiones, entre ellas el Observatorio de Mundos Habitables y New Horizons

Foto: Trump en el edificio de ensamblaje de la NASA en el Kennedy Space Center, Florida. (EFE EPA ERIK S. LESSER)
Trump en el edificio de ensamblaje de la NASA en el Kennedy Space Center, Florida. (EFE EPA ERIK S. LESSER)

En el barullo de la excitación pública por la misión Artemis, la Casa Blanca anunció su propuesta de presupuesto para la NASA. Un documento que es una destrucción radical de lo que ha definido la agencia desde su origen: la búsqueda de la exploración espacial y la investigación del cosmos siempre más allá de la última frontera. Trump quiere eliminar un 47% de su programa científico, cortando de raíz misiones de vital importancia para el conocimiento y el futuro de la humanidad, y despedir a miles de empleados.

La nueva hoja de ruta reposiciona a la institución hacia la exploración humana y la futura explotación comercial de los recursos espaciales. El documento gubernamental asegura que busca garantizar "el regreso seguro y puntual de los estadounidenses a la Luna", pero al mismo tiempo la estrategia desmantela la red de transporte pesado del propio programa lunar al proponer la cancelación de la estación orbital Gateway y la retirada gradual del cohete SLS junto a las cápsulas Orion, tal y como apunta Space.com. Esta reestructuración elimina también la oficina dedicada a los programas educativos, bajo la premisa de que los lanzamientos servirán por sí solos como estímulo suficiente para las nuevas generaciones.

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Recortes radicales

El boceto financiero del ejecutivo plantea un desplome del capital total de 24.800 a 18.800 millones de dólares para el próximo ejercicio. Este repliegue afecta especialmente a las misiones de investigación planetaria y cósmica, que pierden la mitad de su soporte, mientras que el área específica de astrofísica soporta una caída del 65%. La reducción de personal expulsaría a un 32% de los trabajadores, pasando de una plantilla de 17.391 profesionales a tan solo 11.853. La organización The Planetary Society analizó estas cifras concluyendo que "este sería el mayor recorte interanual en la historia de la NASA, y la financiación de 2026 sería la más baja de la agencia desde 1961 si se ajusta a la inflación", una coyuntura que describieron como "un evento de extinción masiva para los esfuerzos científicos de la NASA".

La orden de la Office of Management and Budget (OMB) no ofrece una lista detallada de los proyectos clausurados por ahora. La carta oficial simplemente estipula que la medida "cancela más de 40 misiones", pero al contrastar el documento actual con los registros presupuestarios previos, The Planetary Society descubrió que el gobierno simplemente ha omitido las misiones que la propia administración ya intentó suprimir en su fallida solicitud del año anterior, elevando el recuento real a 84 sondas y telescopios afectados. La asfixia ya ha comenzado al margen del poder legislativo, ya que una directiva interna emitida desde la sede de la agencia exige a sus bases congelar de inmediato el gasto destinado a los proyectos climáticos y espaciales sentenciados, según los memorandos obtenidos por E&E News by POLITICO.

placeholder La New Horizons.
La New Horizons.

El diseño del Observatorio de Mundos Habitables pierde un 97% de sus recursos, reteniendo apenas cinco millones de dólares anuales hasta 2031, una cantidad siete veces inferior a la que la agencia gasta en vuelos y hoteles para sus empleados. Este telescopio es fundamental para buscar vida alienígena en exoplanetas mediante un coronógrafo, un instrumento que actúa como un parasol de precisión: al tapar la luz deslumbrante de una estrella lejana, permite ver el tenue reflejo de los planetas que la orbitan, del mismo modo que cubrimos el sol con la mano para observar un pájaro en el cielo sin deslumbrarnos.

El presupuesto también merma a la mitad el desarrollo del Nancy Grace Roman Space Telescope y resta un tercio de la inversión investigadora al James Webb, rebaja un cuarto la del Hubble y fulmina por completo el observatorio de rayos X Chandra, responsable de más de 10.000 estudios académicos.

La investigación sobre la superficie de Marte quedaría paralizada. El soporte para el vehículo Perseverance bajaría a la mitad y la propuesta aniquila la arquitectura robótica del Mars Sample Return, la misión encargada de viajar al cráter Jezero para recoger y traer a la Tierra los tubos con rocas que el robot actual ya ha sellado. Esta clausura ya confirmada sucede escasos meses después de que la propia NASA evaluara los análisis geológicos del robot asegurando que es "lo más cerca que hemos estado jamás de descubrir vida en Marte". La red orbital marciana también se apagaría, dejando sin fondos a los satélites MAVEN y Mars Odyssey que cartografían el suelo y miden el escape de los gases atmosféricos al vacío.

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El Perserverance.

Romper acuerdos

El retroceso presupuestario obligaría a Estados Unidos a romper sus acuerdos internacionales y a suspender la exploración de Venus. La agencia se retiraría del proyecto europeo Rosalind Franklin, un vehículo marciano que dependía del lanzador americano, sus propulsores de descenso y un laboratorio miniaturizado capaz de rastrear compuestos orgánicos a dos metros de profundidad.

También dejarían de aportar los generadores de radioisótopos, unas cápsulas que aprovechan el calor natural del material radiactivo al decaer y lo convierten en electricidad constante, algo vital cuando las máquinas operan lejos de la luz solar. En Venus, el recorte suprimiría VERITAS, un satélite que usaría señales de radar para trazar mapas tridimensionales a través de su densa cobertura nubosa, y DAVINCI, una cápsula esférica diseñada para caer en paracaídas e identificar los elementos químicos del aire venusiano por primera vez en cinco décadas.

placeholder La OSIRIS-APEX. (NASA)
La OSIRIS-APEX. (NASA)

Sondas veteranas que siguen ampliando la frontera del conocimiento serían desconectadas. New Horizons, el artefacto que mostró las montañas de agua congelada y los glaciares de Plutón en 2015 para luego fotografiar mundos primarios como Arrokoth, dejaría de operar pese a tener reservas para funcionar hasta la década de 2030. Juno, en la órbita de Júpiter, detendría sus observaciones de los casquetes polares de Europa y los rastros orgánicos de Ganímedes. La nave OSIRIS-APEX se quedaría a mitad de camino de Apophis, un bloque de roca de proporciones similares a un rascacielos que en 2029 rozará la Tierra cruzando la zona donde operan nuestros satélites de telecomunicaciones. La misión iba a medir la deformación estructural de este cuerpo masivo bajo la influencia de nuestra gravedad, aportando datos sobre un objeto que, en caso de impacto, liberaría una cantidad de energía comparable a un millar de los explosivos atómicos de mayor rendimiento del arsenal estadounidense.

La supervisión de nuestro propio planeta también acusa el impacto al proponerse la supresión de casi veinte proyectos dedicados a la interacción entre el Sol y el campo magnético terrestre, poniendo en peligro la supervivencia de nuestra civilización. La continuidad de Landsat, una red de satélites que fotografía la superficie de la Tierra de forma ininterrumpida desde 1972, se sometería a una reestructuración profunda que amenaza con romper este archivo de datos histórico. Por último, la administración cancelaría las partidas económicas que permiten a los ingenieros evaluar nuevas misiones científicas y desmantelaría las líneas de ensamblaje que fabrican las baterías nucleares para la exploración profunda, comprometiendo la capacidad del país para viajar a los planetas exteriores durante décadas.

En resumen: un desastre en ciernes para el presente y futuro de la civilización.

En el barullo de la excitación pública por la misión Artemis, la Casa Blanca anunció su propuesta de presupuesto para la NASA. Un documento que es una destrucción radical de lo que ha definido la agencia desde su origen: la búsqueda de la exploración espacial y la investigación del cosmos siempre más allá de la última frontera. Trump quiere eliminar un 47% de su programa científico, cortando de raíz misiones de vital importancia para el conocimiento y el futuro de la humanidad, y despedir a miles de empleados.

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