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Un asteroide ha estallado y ha provocado una lluvia de meteoritos que alcanzará a la Tierra
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Según un nuevo estudio

Un asteroide ha estallado y ha provocado una lluvia de meteoritos que alcanzará a la Tierra

Un reciente estudio ha identificado 282 meteoros con origen en un asteroide oculto destruido por el calor solar, gracias a las cámaras automatizadas que rastrean estos bólidos cada noche

Foto: Esta imagen compuesta muestra las Gemínidas de 2019 y un bólido que dejó caer un meteorito, captados por una cámara en la isla de La Palma, España. (Global Meteor Network)
Esta imagen compuesta muestra las Gemínidas de 2019 y un bólido que dejó caer un meteorito, captados por una cámara en la isla de La Palma, España. (Global Meteor Network)

En todo el planeta, cada noche, miles de observadores estelares automatizados esperan para fotografiar estrellas fugaces. Yo soy uno de los científicos que estudian estos meteoros.

La mayoría de las películas y alertas que vemos en los medios se centran en grandes asteroides que podrían destruir la Tierra. Tu teléfono te notifica cada pocos meses que un objeto del tamaño de nueve lavadoras va a pasar rozando. Sin embargo, el pequeño polvo y los escombros que entran en nuestra atmósfera a diario cuentan una historia igualmente interesante.

Mis colegas de ciencias planetarias y yo utilizamos observaciones de cámaras que escanean el cielo nocturno para comprender mejor el polvo, los asteroides del tamaño de un coche y los restos de cometas en nuestro sistema solar.

Foto: ucrania-guerra-rusia-dron-inteligencia-artificial

En un estudio publicado en marzo de 2026, examiné millones de observaciones de meteoros recogidas por redes de cámaras de cielo completo en Canadá, Japón, California y Europa, y encontré un pequeño grupo formado recientemente. Los 282 meteoros asociados a este grupo narran la historia de un asteroide que se acercó demasiado al Sol.

Formación de los meteoros

Cuando un fragmento de roca espacial del tamaño de un grano de arena choca con nuestra atmósfera, se calienta casi de inmediato, vaporizando su capa superficial y convirtiéndola en un gas eléctricamente cargado. Todo el fragmento empieza a brillar: a esto lo llamamos meteoro. Si el objeto es mayor, como una roca, y más luminoso, se denomina bólido o bola de fuego. En promedio, estos objetos penetran en nuestra atmósfera a más de 24 kilómetros por segundo. Para los objetos pequeños del tamaño de polvo o arena, todo el proceso dura apenas una fracción de segundo antes de que desaparezcan por completo.

placeholder El asteroide cercano a la Tierra Bennu (de unos 500 metros de ancho) expulsó partículas de su superficie, que fueron observadas por la nave espacial OSIRIS-REx de la NASA. (NASA/Goddard/Universidad de Arizona/Lockheed Martin)
El asteroide cercano a la Tierra Bennu (de unos 500 metros de ancho) expulsó partículas de su superficie, que fueron observadas por la nave espacial OSIRIS-REx de la NASA. (NASA/Goddard/Universidad de Arizona/Lockheed Martin)

La mayoría de estos fragmentos del tamaño de un grano de arena en el sistema solar provienen de cometas: objetos fríos y helados procedentes de los confines del sistema solar. Cuando los cometas pasan cerca del Sol, sus componentes helados se convierten en gas, liberando toneladas de polvo. Por eso los cometas se denominan a menudo bolas de nieve sucias y aparecen borrosos en las imágenes telescópicas.

Los asteroides, en cambio, son restos del sistema solar primitivo que se formaron más cerca del Sol. Son secos y rocosos, y no poseen los hielos que dan a los cometas sus características colas.

¿Qué significa ser activo?

Los astrónomos califican un asteroide o cometa como activo cuando desprende polvo, gas o fragmentos de mayor tamaño. Esta actividad está provocada por alguna fuerza externa sobre el objeto en el espacio, como el calor del Sol, un pequeño impacto, o cuando los asteroides giran demasiado rápido y se fragmentan.

Comprender e identificar la actividad ayuda a los científicos a entender mejor cómo evolucionan estos objetos con el paso del tiempo.

En los cometas, la sublimación de los hielos —cuando el hielo sólido se convierte directamente en gas, sin pasar por la fase líquida— es la causa principal. Sin embargo, en los asteroides, el motivo de la actividad puede variar enormemente.

Por ejemplo, la misión OSIRIS-REx de la NASA, lanzada para estudiar un asteroide llamado Bennu, detectó actividad en su superficie, siendo el estrés térmico y los pequeños impactos las principales explicaciones.

Otras fuentes de actividad asteroidal incluyen la fragmentación cuando un asteroide gira demasiado rápido, las fuerzas de marea que desintegran asteroides durante encuentros cercanos con un planeta o la liberación de gas.

Los investigadores buscan actividad principalmente mediante telescopios. Los astrónomos pueden detectar una "cola" o borrosidad alrededor del objeto. Esta cola es una señal inequívoca de que hay gas y polvo en torno al cuerpo. Pero existe otra forma de buscar actividad: las lluvias de meteoros.

Descubrir asteroides ocultos mediante lluvias de meteoros

El asteroide activo más famoso es el 3200 Faetón. Es el cuerpo progenitor de la lluvia de meteoros Gemínidas, que se produce cada año a mediados de diciembre. Durante sus anteriores acercamientos al Sol, Faetón liberó grandes cantidades de polvo y fragmentos de mayor tamaño. Estas partículas de Faetón se han dispersado a lo largo de toda su órbita con el tiempo, dando lugar a la corriente meteórica de las Gemínidas.

Cada lluvia de meteoros que observamos se produce cuando la Tierra atraviesa uno de estos flujos de escombros. Así, si los astrónomos pueden detectar lluvias de meteoros, también pueden localizar objetos activos en el espacio.

Al principio, los escombros expulsados por un asteroide o cometa viajan muy juntos. Imaginad una sola gota de colorante alimentario vertida en una corriente de agua en movimiento: al principio, el colorante permanece en una nube densa y concentrada. Pero a medida que fluye, las corrientes vortiginosas del agua lo arrastran, provocando que se disperse y diluya.

En el espacio, las atracciones gravitacionales de los planetas cercanos actúan como esas corrientes. Tiran de los fragmentos meteóricos individuales de maneras ligeramente distintas, haciendo que la corriente antes compacta se disperse gradualmente hasta diluirse por completo en el polvo de fondo de nuestro sistema solar.

Este diagrama muestra el radiante —el punto del cielo nocturno desde el que parecen originarse los meteoros de la lluvia recién descubierta—. Patrick Shober - NASA JSC.

El descubrimiento de un cometa rocoso

En un estudio publicado en marzo de 2026 en The Astrophysical Journal, utilicé millones de observaciones de meteoros para buscar actividad reciente y desconocida en asteroides próximos a la Tierra. Encontré un grupo inequívoco de 282 meteoros que destacaba claramente.

Lo que hace tan apasionante este descubrimiento es que estamos siendo testigos, en esencia, de cómo un asteroide oculto se destruye al ser cocido por el Sol. Esta corriente meteórica recién confirmada sigue una órbita extrema que se sumerge casi cinco veces más cerca del Sol que la Tierra.

A partir de cómo se fragmentan estos meteoros al entrar en nuestra atmósfera, podemos determinar que son moderadamente frágiles, pero más resistentes que el material procedente de cometas. Este hallazgo nos indica que el intenso calor solar está literalmente agrietando la superficie del asteroide, expulsando gases atrapados y provocando su desmoronamiento. Esta es probablemente una fuente importante de la actividad pasada de Faetón y la principal razón de la diversidad de los meteoritos en la Tierra.

La búsqueda del origen

¿Por qué importa encontrar un asteroide oculto y en desintegración? Las observaciones de meteoros actúan como una sonda extraordinariamente sensible que nos permite estudiar objetos completamente invisibles para los telescopios tradicionales.

Más allá de resolver misterios astronómicos, el análisis de estos escombros nos ayuda a comprender la evolución física de asteroides y cometas en nuestro sistema solar. Y lo que es más importante, revela poblaciones ocultas de asteroides próximos a la Tierra, una información vital para la defensa planetaria.

El asteroide progenitor de la nueva lluvia de meteoros sigue siendo esquivo. Sin embargo, la misión NEO Surveyor de la NASA, prevista para 2027, ofrece una solución prometedora. Este telescopio espacial, dedicado a la defensa planetaria y al descubrimiento de asteroides oscuros y peligrosos que se aproximan al Sol, será la herramienta ideal para buscar el origen de esta lluvia.

En todo el planeta, cada noche, miles de observadores estelares automatizados esperan para fotografiar estrellas fugaces. Yo soy uno de los científicos que estudian estos meteoros.

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