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Las chapuzas de la NASA: “Artemis II, tapad las ventanas con camisetas”
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Ridículo en el espacio

Las chapuzas de la NASA: “Artemis II, tapad las ventanas con camisetas”

La nave lunar Orión ha costado 24.000 millones de dólares y tardado dos décadas en desarrollarse, pero ha tenido varios episodios chapuceros tan cómicos como embarazosos

Foto: Imagen de la Orion con las persianas cerradas. (NASA)
Imagen de la Orion con las persianas cerradas. (NASA)

Cualquiera pensaría que, tras 24.000 millones de dólares gastados y dos décadas de desarrollo, la nave espacial Orión sería impecable. Por desgracia, así no es como funcionan las cosas en el programa espacial. Los diseños de estas máquinas son tan complejos y tantas cosas pueden salir mal que siempre va a haber un punto de ruptura en alguna parte.

A veces con consecuencias cómicas pero potencialmente peligrosas (como la avería del retrete de la Artemis II o sus fallos informáticos de Microsoft Outlook), y otras con desenlaces trágicos, como las pérdidas de las tripulaciones del transbordador espacial Challenger y el Columbia. Aun así, no esperaba un 'usad una camiseta o algo así para bloquear la luz del sol en lugar de las persianas integradas en las ventanas de la nave espacial que nos ha costado 24 millardos de dólares desarrollar' en mi cartón de bingo de la NASA de 2026.

Foto: investigacion-fisica-cuantica-particulas-vacio

Eso es exactamente lo que ocurrió el cuarto día del actual viaje a la Luna, que ya se encuentra de camino de vuelta. Estaba escuchando los momentos más destacados de esa jornada cuando escuché este intercambio entre el Centro de Control de Misión y la tripulación de la Artemis II:

Houston: "Tenemos una pequeña petición para vosotros. Eh, con esta orientación que estamos usando para la exposición térmica, nos está dando el sol en las persianas de las ventanas y nos preocupa un poco que se calienten demasiado. Nos gustaría pediros que por favor retiréis las persianas de las ventanas. Entendemos que eso hará que haya una luminosidad terrible para vosotros y queremos animaros a usar una camiseta eh en la cabina o algo similar si es necesario para bloquear esa luz solar. Pero las persianas nos ayudarán con la limitación de temperatura en las ventanas".

Quizás en el espacio nadie pueda oírte gritar, pero creo que puede escuchar desde la Tierra cómo cuatro de astronauta se acordaron de la madre del diseñador del Orión antes de responder.

Orión: "De acuerdo. Eh, así que tenemos nuestra camiseta improvisada —eh— en la ventana uno. ¿Está bien que esa se quede puesta entonces basándonos en lo que habéis dicho? Y quitaremos la persiana de la ventana dos. Las otras ya están quitadas".

Si os preguntáis por qué en el nombre de Lyndon B. Johnson la tripulación de la Artemis II se vio obligada a utilizar una camiseta para bloquear el sol a 386.242 kilómetros de la Tierra, no sois los únicos. Estos cuatro astronautas están jugándose la vida en el espacio exterior, no en un autobús Madrid-Ciudad Real en pleno agosto. ¿Por qué no podían utilizar las persianas de la nave, que costaron varios millones de dólares desarrollar junto con las ventanas de la Orión? Después de todo, ¿no se supone que esas ventanas deben soportar el calor de 2.760 °C de la reentrada? ¿Cómo pueden resultar dañadas por una persiana?

La explicación

Repasemos lo que sabemos: el 4 de abril, la Orión se giró hacia una posición de exposición térmica. En las operaciones de naves espaciales, esta orientación específica expone de forma intencionada partes de la nave a una radiación solar directa y prolongada, a menudo para desgasificar materiales o gestionar la acumulación de hielo. En este caso, esa luz solar brillaba directamente sobre las ventanas e impactaba en las persianas interiores de estas, que supuestamente están diseñadas para ayudar a los astronautas a dormir y evitar que la intensa luz solar del espacio inunde la cabina de la nave. Dado que las persianas opacas absorben energía solar, también absorben calor, por lo que el Centro de Control de Misión se preocupó de que se estuvieran calentando demasiado.

placeholder Técnicos sostienen una de las ventanas de Orión en el interior de la nave industrial de operaciones y comprobación Neil Armstrong, en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida. (NASA)
Técnicos sostienen una de las ventanas de Orión en el interior de la nave industrial de operaciones y comprobación Neil Armstrong, en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida. (NASA)

Pero el problema no era la temperatura de las persianas, sino las propias ventanas. La Orión tiene cuatro ventanas en su cono, además de ventanas en las escotillas lateral y de acoplamiento. Cada ventana del cono utiliza una estructura híbrida de tres paneles. La parte exterior es un panel térmico de sílice fundida, que puede soportar el calor extremo de la reentrada.

Esa parte no se vería afectada por el aumento de la temperatura interior. Pero las capas interiores están hechas de material acrílico. La transición de los paneles tradicionales totalmente de cristal a un interior acrílico "redujo el peso del subsistema de ventanas en más de 90 kilogramos", según la revista US Glass. Pero el acrílico no tiene la misma resistencia al calor que el cristal. Eso significaba que, si las persianas se mantenían en su sitio, podrían atrapar el calor contra la ventana y empujarla más cerca de su límite de temperatura. Debido a que el panel acrílico es la principal barrera estructural que mantiene la presión atmosférica de la cabina contra el vacío del espacio, permitir que el calor atrapado empuje el acrílico hacia su punto de reblandecimiento de 100 °C supone un grave peligro. El reblandecimiento del acrílico comprometería su capacidad de carga, arriesgándose a un evento catastrófico de despresurización, algo que la NASA quiere evitar a toda costa.

placeholder Las ventanas de la Orion sin las cortinas en una ilustración 3D. (Lockheed Martin)
Las ventanas de la Orion sin las cortinas en una ilustración 3D. (Lockheed Martin)

Así que el Centro de Control de Misión pidió a la tripulación que retirara las persianas, a pesar de que eso hizo que la cabina fuera mucho más luminosa, y los astronautas utilizaron una camiseta para bloquear el sol porque probablemente permitía circular más aire y reducía la acumulación de calor.

Todo eso tiene sentido.

Lo que no tiene sentido es que, tras años de costoso desarrollo y pruebas, la NASA y Lockheed Martin no pensaran en algo que obviamente iba a suceder. Esa operación de "exposición térmica" no fue una decisión repentina e imprevista, sino parte de las operaciones habituales de la nave espacial. Y si incluyeron persianas, supongo que su intención era que se utilizaran cuando el sol estuviera dando en las ventanas. Esa lógica no parece requerir a un ingeniero aeroespacial para deducirla. He preguntado a la NASA y a Lockheed Martin sobre por qué está ocurriendo esto y cómo planeaban solucionarlo para la Artemis III, pero aún no he recibido respuesta por su parte (actualizaré la información cuando me contesten).

Solo espero que la respuesta no sea poner un punto de control de "sistema de camiseta enganchadas con imperdible listo" en sus listas de comprobación de vuelo. Si ese es el caso, puedo hablar con mi abuela y preguntarle si puede enviar a la NASA algunas de sus cortinas de ganchillo.

Cualquiera pensaría que, tras 24.000 millones de dólares gastados y dos décadas de desarrollo, la nave espacial Orión sería impecable. Por desgracia, así no es como funcionan las cosas en el programa espacial. Los diseños de estas máquinas son tan complejos y tantas cosas pueden salir mal que siempre va a haber un punto de ruptura en alguna parte.

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