El ataque a Irán es la primera guerra IA, pero el sistema de EEUU falla un 40% de los objetivos
Palantir dice que es "la primera operación de combate a gran escala impulsada por IA", pero la precisión del sistema es muy inferior a la de los analistas humanos, exponiendo civiles a la muerte por las alucinaciones del sistema
A finales de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel iniciaron las operaciones militares coordinadas 'Epic Fury' y 'Roaring Lion' contra Irán. Es la mayor ofensiva de las fuerzas estadounidenses desde la invasión de Irak en 2003. Tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei en los primeros ataques, Irán respondió lanzando más de 500 misiles balísticos y 2.000 drones. El Comando Central de Estados Unidos contraatacó bombardeando más de 11.000 objetivos que, en su mayoría, fueron seleccionados gracias a la inteligencia artificial, según Michael Brown, que fue director de la Unidad de Innovación de Defensa del Departamento de Defensa de los Estados Unidos cuando se puso en marcha el proyecto para crear este sistema de análisis con IA.
Este despliegue representa un cambio histórico en la forma de hacer la guerra, delegando la selección de objetivos a las máquinas. El director de tecnología de Palantir ha definido el conflicto como "the first large-scale combat operation driven by AI". Sin embargo, como apunta Brown, la automatización del sistema de inteligencia artificial tiene una precisión del 60 por ciento, muy inferior al 84 por ciento que alcanzan los analistas humanos. Aunque esta tecnología permite mantener un ritmo de 1.000 objetivos diarios utilizando solo al 10 por ciento del personal necesario en el pasado, la alta tasa de error expone directamente a los civiles a los fallos de identificación del software (como sospechamos que ya ha pasado).
Qué es el proyecto Maven
El nombre de la tecnología central detrás de esta identificación de objetivos es Proyecto Maven. Formalmente denominado Equipo Interfuncional de Guerra Algorítmica, fue creado el 26 de abril de 2017 por el entonces subsecretario de Defensa Robert O. Work, impulsado por la preocupación ante los avances de China en inteligencia artificial militar. El teniente general de la Fuerza Aérea Jack Shanahan y el coronel Drew Cukor lo describieron como un proyecto pionero "para 'encender la llama' de la IA" en el Departamento de Defensa. El sistema funciona como un escáner médico que revisa radiografías buscando anomalías microscópicas de forma incansable: analiza millones de horas de vídeo de vigilancia que abrumarían a cualquier operador humano para detectar 38 clases distintas de objetos.
Oficialmente, sigue siendo un sistema de apoyo a la toma de decisiones y no un sistema 100% autónomo. En la práctica desconocemos si es así.
Inicialmente, el Pentágono se asoció con Google para crear los modelos de inteligencia artificial, pero la empresa tecnológica abandonó el proyecto en 2018 después de que sus empleados protestaran masivamente por participar en el negocio militar. Tras su salida, Palantir asumió el control del código bajo el peliculero nombre interno de 'Tron'. El proyecto terminó en el actual Sistema Inteligente Maven, que fusiona imágenes de satélite, vídeo de drones, datos de radar e inteligencia de señales en una única interfaz. La Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial lo convirtió en un programa de registro oficial en noviembre de 2023, y Palantir recibió un nuevo contrato de 480 millones de dólares en mayo de 2024.
Toda la operativa depende de la infraestructura espacial y cibernética. La Fuerza Espacial estadounidense utiliza sensores infrarrojos orbitales —satélites que actúan como termómetros térmicos ultrasensibles en el espacio— para detectar el calor de los misiles balísticos iraníes en milisegundos. Simultáneamente, las redes Starshield y Starlink de SpaceX proporcionan comunicaciones de órbita baja resistentes a interferencias para controlar los drones.
El Cibercomando de Estados Unidos y las fuerzas de defensa de Israel desactivaron las redes de sensores y telecomunicaciones militares de Irán en las primeras horas del conflicto, dejando a los líderes iraníes "desorientados y confusos", según funcionarios estadounidenses. Varios analistas han calificado esta integración tecnológica como la primera "guerra espacial comercial".
Las operaciones de guerra electrónica y digital atacaron toda la infraestructura digital iraní. Israel y Estados Unidos se metieron en aplicaciones móviles iraníes, secuestraron canales de transmisión estatales y atacaron infraestructuras de datos, a lo que Irán respondió atacando los centros de datos de Amazon Web Services en los Emiratos Árabes Unidos. Para gestionar de forma segura toda esta información clasificada, el sistema utiliza tecnología de Anthropic, que proporciona el modelo certificado para este uso. Esta misma red interconectada fue la que se utilizó en enero para capturar al dictador venezolano Nicolás Maduro.
Pero no todo ha salido perfecto. EEUU ha sufrido varias derrotas contra un Estado teóricamente muy inferior. El conflicto también ha puesto en evidencia una asimetría económica insostenible en el combate moderno. Hace un año, durante la Guerra de los 12 Días con Irán, Estados Unidos gastó entre 1.800 y 2.100 millones de dólares en 150 interceptores THAAD, enfrentándose además a una escasez de suministro con solo 12 recambios programados para ese año y 37 para el actual. Irán aprovechó esta disparidad lanzando vehículos de superficie no tripulados contra el transporte marítimo comercial en el golfo de Omán y usando drones Shahed-136 que cuestan solo 20.000 dólares la unidad. En contraste, un solo interceptor del sistema israelí Cúpula de Hierro supera los 100.000 dólares por disparo. Los números no salen.
Clones americanos de drones iraníes
Para solucionar esta desventaja en los costes, el ejército estadounidense ha comenzado a producir su propio armamento barato. El giro es tan irónico como bochornoso. Mientras que hace sólo un par de décadas eran los iraníes los que copiaban los drones norteamericanos capturados en Irak o Irán, ahora es el Pentágono quien ha aplicado ingeniería inversa al dron iraní Shahed-136, una máquina que es poco más de un avión de radiocontrol. Su clon se llama LUCAS, un sistema de ataque no tripulado de bajo coste que se fabrica por unos 35.000 dólares, una fracción de lo que cuesta un misil de crucero Tomahawk —que ahora mismo está en 3,7 millones por unidad— pero bastante más de lo que cuesta un Shahed. El Departamento de Defensa ha prometido que está acelerando el Programa de Dominio de Drones para desplegar 300.000 aeronaves de ataque por tan solo 2.000 dólares la unidad. A pesar de esta amenaza de saturación aérea, el presupuesto destinado a tecnología antidrones para el año fiscal 2026 es de solo 4.700 millones de dólares.
La respuesta defensiva emergente contra estas armas baratas es la energía dirigida. A finales de 2025, el ejército israelí puso en marcha su Rayo de Hierro, el primer sistema láser operativo del mundo, que entró en combate en marzo de 2026 contra cohetes de Hezbolá. Este tipo de arma funciona proyectando un haz de luz invisible e intenso que calienta el metal de la amenaza hasta derretirlo en pleno vuelo. El Rayo de Hierro dispara por un coste de 2,50 dólares, mientras que el sistema estadounidense Locust X3 de AeroVironment destruye drones por menos de 5 dólares el tiro. Sin embargo, la principal debilidad del sistema israelí es que solo puede disparar a un objetivo a la vez, lo que lo hace ineficaz por sí solo para detener ataques simultáneos de cientos de drones.
A finales de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel iniciaron las operaciones militares coordinadas 'Epic Fury' y 'Roaring Lion' contra Irán. Es la mayor ofensiva de las fuerzas estadounidenses desde la invasión de Irak en 2003. Tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei en los primeros ataques, Irán respondió lanzando más de 500 misiles balísticos y 2.000 drones. El Comando Central de Estados Unidos contraatacó bombardeando más de 11.000 objetivos que, en su mayoría, fueron seleccionados gracias a la inteligencia artificial, según Michael Brown, que fue director de la Unidad de Innovación de Defensa del Departamento de Defensa de los Estados Unidos cuando se puso en marcha el proyecto para crear este sistema de análisis con IA.