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Irán alcanza un caza F-35 y demuestra que no son tan invisibles como los vende EEUU
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Nueva generación de sensores térmicos

Irán alcanza un caza F-35 y demuestra que no son tan invisibles como los vende EEUU

Un F-35A de EEUU realizó un aterrizaje de emergencia en Oriente Medio tras ser alcanzado por fuego antiaéreo durante una misión sobre Irán. Teherán está usando sensores térmicos capaces de detectar estos cazas

Foto: Un F-35A despegando el 2 de marzo para realizar una misión de ataque sobre Irán. (USAF)
Un F-35A despegando el 2 de marzo para realizar una misión de ataque sobre Irán. (USAF)

Ayer, un caza F-35A de la Fuerza Aérea estadounidense se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en una base sin especificar de Oriente Medio. El motivo no fue un fallo técnico, sino fuego antiaéreo enemigo durante una misión de combate sobre Irán. Según el portavoz del Mando Central de los Estados Unidos, el capitán de la Armada Tim Hawkins, "Somos conscientes de los informes de que un avión F-35 de EE. UU. realizó un aterrizaje de emergencia en una base aérea regional estadounidense tras volar en una misión de combate sobre Irán". Es la primera vez que las fuerzas iraníes alcanzan a una aeronave estadounidense desde el inicio de la guerra a finales de febrero. Además de ser un punto para la propaganda iraní, el incidente derriba el mito de la invisibilidad de los cazas de Lockheed Martin.

Tanto Estados Unidos como Israel operan en este conflicto estos aviones de quinta generación cuyo coste supera los 100 millones de dólares por unidad. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) publicó un vídeo del ataque a las 2:50 de la madrugada. Según el IRGC, el avión resultó "gravemente dañado". La realidad es que las defensas iraníes no usaron el radar tradicional para cazar a esta máquina. Utilizaron una simple red de sensores de infrarrojos pasivos, una solución que ya demostró su eficacia en Yemen en manos de los rebeldes hutíes. Aunque su recubrimiento absorbe el radar, el F-35 tiene una gran vulnerabilidad en su señal térmica.

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La caída de un mito

La ingeniería de sigilo de este caza es un prodigio diseñado para engañar a las ondas de los radares de alta frecuencia. Su geometría y materiales absorben y dispersan las señales electromagnéticas. En las pantallas enemigas, el avión reduce su firma hasta parecer un pequeño pájaro o una pelota de golf. Pero la física tiene unos límites. La tecnología furtiva del F-35 no puede borrar la inmensa cantidad de calor que genera su motor a reacción. Tampoco puede ocultar la fricción de su fuselaje cortando el aire. El radar no te ve, pero la termodinámica no perdona.

Aquí es donde los sistemas antiaéreos de Irán se han cobrado su primera víctima, aunque no lo derribasen. Los sistemas de Búsqueda y Seguimiento por Infrarrojos (IRST) son pasivos. No emiten ninguna señal electromagnética al cielo. Simplemente se sientan a observar las estelas de calor en el aire. Y como no hay ondas de radio rebotando contra el avión, los receptores de alerta del F-35 no se activan: el piloto vuela completamente ciego ante esta amenaza. En el combate a distancia visual, cazas convencionales con sistemas IRST como el Su-35 ruso o el J-16 chino podrían teóricamente destruir estos blancos multimillonarios aprovechando este punto ciego.

Los ingenieros de Lockheed Martin intentaron mitigar su rastro infrarrojo utilizando el propio combustible para enfriar el calor del motor. Pero como demuestra el fuselaje agujereado sobre Irán, este método es falible. La última generación de la tecnología IRST ha terminado con la supuesta invencibilidad del F-35 (y también del F-22 Raptor).

placeholder Imágenes del F-35 y el F-22 capturadas por sensores térmicos de última generación.
Imágenes del F-35 y el F-22 capturadas por sensores térmicos de última generación.

Las dudas del F-35

Más allá del IRST y las inflexibles leyes de la termodinámica, el F-35 no ha hecho más que traer problemas a los EE. UU., tanto físicos como digitales. El F-35 es esencialmente un ordenador volador, y su código es un cúmulo de desastres, con retrasos e inestabilidad continua. Los pilotos están volando misiones de combate con software obsoleto. La esperadísima actualización TR-3 (Technology Refresh 3), lanzada este 2026, resultó estar plagada de deficiencias. Según los informes técnicos, la actualización es "predominantemente inutilizable". El propio gobierno estadounidense reconoce el fracaso. Según un informe del Pentágono, el programa "sigue sin mostrar mejoras en el cumplimiento de los plazos de programación y rendimiento".

Esta dependencia extrema de la digitalización también introduce vulnerabilidades cibernéticas. En febrero de 2026, las alarmas saltaron en Europa ante la posibilidad de que intrusos comprometieran los sistemas de sigilo y los datos críticos de combate de la aeronave. Según un alto oficial militar europeo, el F-35 podría ser potencialmente "pirateado", utilizando las mismas técnicas que se aplican a la electrónica de consumo diaria. Una simple intrusión remota podría apagar los sistemas de defensa y convertir al sigiloso caza en un blanco volador.

La intercepción por las baterías antiaéreas iraníes ocurre justo cuando la guerra se acerca al final de su tercera semana, contradiciendo la narrativa triunfalista de Donald Trump. Estados Unidos ya ha perdido tres F-15, supuestamente derribados por error por las defensas antiaéreas kuwaitíes, cuyos seis tripulantes se eyectaron a salvo. Además, un KC-135 Stratotanker se estrelló en el oeste de Irak matando a seis personas. Según el ejército estadounidense, este accidente "no se debió a fuego hostil ni a fuego amigo". Mientras la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines y el buque USS Tripoli se dirigen a la región, el secretario de Defensa Pete Hegseth asegura que están "ganando decisivamente" y que las defensas iraníes están "arrasadas". Pero la realidad de este episodio cuenta una historia distinta sobre esta supremacía aérea. Según el experto en aviación Richard Aboulafia, "Todo es detectable. La idea de que tienes un dispositivo de camuflaje [en un F-35] es muy peligrosa".

Ayer, un caza F-35A de la Fuerza Aérea estadounidense se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en una base sin especificar de Oriente Medio. El motivo no fue un fallo técnico, sino fuego antiaéreo enemigo durante una misión de combate sobre Irán. Según el portavoz del Mando Central de los Estados Unidos, el capitán de la Armada Tim Hawkins, "Somos conscientes de los informes de que un avión F-35 de EE. UU. realizó un aterrizaje de emergencia en una base aérea regional estadounidense tras volar en una misión de combate sobre Irán". Es la primera vez que las fuerzas iraníes alcanzan a una aeronave estadounidense desde el inicio de la guerra a finales de febrero. Además de ser un punto para la propaganda iraní, el incidente derriba el mito de la invisibilidad de los cazas de Lockheed Martin.

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