Las dos grandes alarmas tecnológicas chinas que deberían preocupar mucho a EEUU y la UE
Más allá de sus avances en robótica, la IA, industria pesada y el automóvil, las claves para entender la magnitud del titán asiático están en su brutal nivel de producción eléctrica y la caída en picado de su importación de armas
Es oficial. Pekín ha terminado la reestructuración de su maquinaria productiva que altera la balanza frente a Estados Unidos y Europa. Los dos indicadores más claros que apuntan al dominio chino son dos: los índices de producción de la industria militar y la industria energética china. La capacidad de producir armas propias y el volumen de energía destinado a las fábricas son métricas exactas del potencial de una nación. Mientras las importaciones armamentísticas chinas caen en picado al prescindir de proveedores externos, su consumo de electricidad industrial sigue una trayectoria ascendente pronunciada frente al estancamiento que viven en Occidente y Europa desde hace décadas.
Según el último informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Pekín ha reducido drásticamente sus compras militares en el extranjero: una caída del 72% desde el 2021 mientras que la industria de defensa nacional se disparaba. En paralelo, los datos de la Agencia Internacional de la Energía muestran un incremento masivo en su red eléctrica para sostener sus fábricas. Esta divergencia revela una maquinaria de producción que ya no depende del exterior y el éxito de su transición hacia la autosuficiencia industrial, el gran objetivo chino, que marca un punto de inflexión y va rumbo de dejar muy atrás tanto a EEUU como a la UE.
Indicadores disparados
El desplome del 72% en las importaciones de armamento a China durante el último lustro, han hecho que Pekín quede fuera de los diez mayores receptores mundiales por primera vez desde el periodo 1991-1995. Históricamente, Rusia suministraba el 66 por ciento del equipo militar de Pekín, pero las fábricas chinas están reemplazando este hardware—desde cazas y motores de aviones a misiles hipersónicos y portaviones—por diseños nacionales que, en muchas categorías, superan a las armas occidentales en prestaciones tecnológicas.
Los países vecinos de Asia y Oceanía—junto con Rusia, los enemigos naturales de China—mantienen una alta dependencia del armamento extranjero para defenderse. Japón aumentó sus importaciones un 76 por ciento y Taiwán un 54 por ciento. Según el investigador senior del SIPRI Siemon Wezeman, "los temores sobre las intenciones de China y sus crecientes capacidades militares continúan influyendo en los esfuerzos de armamento en otras partes de Asia y Oceanía, que a menudo todavía dependen de armas importadas". Estados Unidos mantiene una cuota del 42 por ciento de las exportaciones mundiales. Según Pieter Wezeman—hermano de Simon y también investigador senior del SIPRI—el país norteamericano "afianzó aún más su dominio como proveedor de armas, incluso en un mundo cada vez más multipolar". Todo gracias al empuje chino en la zona.
El segundo pilar de esta radiografía tecnológica es la energía. Según la investigadora de la Universidad de Oxford, Hannah Ritchie, China ya supera a Estados Unidos en el uso de electricidad industrial por persona. Casi dos tercios del consumo eléctrico de China se destinan a la industria, mientras que Estados Unidos lo concentra en hogares y servicios comerciales. En términos per cápita, los estadounidenses consumen en casa más de cuatro veces la cantidad que usan los chinos. El volumen de producción y consumo masivo chino viene de una capacidad industrial diseñada y construida para la fabricación a gran escala.
En términos absolutos, China ya genera un 40 por ciento más de electricidad que Estados Unidos y la Unión Europea juntos. Elon Musk avisa que "la producción de electricidad es el mejor indicador de capacidad industrial" y que, obviamente, China está mucho más allá que occidente. Como Musk ha dicho una y otra vez, esto es algo que debería disparar las alarmas en EEUU y Europa.
Dominio energético
El crecimiento de la infraestructura de China también se apoya en una rápida expansión de sus fuentes renovables. La energía solar en el país asiático generó recientemente un tercio del equivalente a toda la producción estadounidense en un solo mes, una cifra que, según los datos, se duplica cada dos años. Ante este ritmo incesante de construcción, el propio Musk alertó a los dirigentes occidentales que "la energía solar en China superará a TODAS las fuentes de electricidad combinadas en los EE. UU. en 3 a 4 años. Una llamada de atención".
Este dominio energético culmina en megaproyectos de infraestructura física sin par en occidente, desde el mar de paneles solares en los desiertos de Mongolia —que genera la mitad de toda la potencia europea— a una nueva presa de 137.000 millones de dólares destinada a alterar el flujo fluvial en el sudeste asiático, cuyo coste equivale a un 20 por ciento del presupuesto anual del Pentágono. Esta abundante electricidad será el recurso fundamental para alimentar la inteligencia artificial. Según Musk, que en esto no se ha equivocado como con sus promesas sobre Tesla, "como dije hace unos años, la restricción de escala de la IA pasará de los chips a los transformadores de voltaje a la generación de electricidad."
"Eso es preocupante para el liderazgo estadounidense en IA a largo plazo", apunta Musk. A largo y a corto, Elon. El cambio ya está aquí y EEUU no tiene ni la infraestructura de distribución de corriente continua de ultra-alto voltaje —vital para la industria— ni la capacidad de fabricación eléctrica de los chinos, que dominan la producción de paneles solares, energía eólica y pronto también lo harán con la nuclear.
Es oficial. Pekín ha terminado la reestructuración de su maquinaria productiva que altera la balanza frente a Estados Unidos y Europa. Los dos indicadores más claros que apuntan al dominio chino son dos: los índices de producción de la industria militar y la industria energética china. La capacidad de producir armas propias y el volumen de energía destinado a las fábricas son métricas exactas del potencial de una nación. Mientras las importaciones armamentísticas chinas caen en picado al prescindir de proveedores externos, su consumo de electricidad industrial sigue una trayectoria ascendente pronunciada frente al estancamiento que viven en Occidente y Europa desde hace décadas.