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El engaño de la ‘influencer’ Trumpista más famosa de la que nunca has oído hablar
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El fin de la realidad

El engaño de la ‘influencer’ Trumpista más famosa de la que nunca has oído hablar

Con un millón de seguidores en Instagram, Jessica Foster es una creación IA para que fans de Trump paguen por contenido erótico. Es la confirmación de que no estamos preparados para la destrucción que traerá esta tecnología

Foto: Foto falsa de Jessica Foster en el despacho oval posando con Donald Trump. (Instagram/@jessicaa.foster)
Foto falsa de Jessica Foster en el despacho oval posando con Donald Trump. (Instagram/@jessicaa.foster)

¿Sabes quién es Jessica Foster? Yo tampoco lo sabía hasta la semana pasada, lo cual es sorprendente porque 1) ha acumulado un millón de seguidores en Instagram tras abrir su cuenta en diciembre de 2025, 2) es una soldado del ejército estadounidense de estética aria perfecta, más americana que la tarta de manzana, y 3) es la fan número uno de Donald Trump. Con esa combinación, uno habría imaginado que sería una estrella en la cadena conservadora Fox News o el 'podcast' de Joe Rogan. Pero no, no se la encuentra por ninguna parte en esas plataformas. Ni en ningún medio de comunicación estadounidense, ya que estamos.

Jessica Foster es el material televisivo MAGA más perfecto que cualquiera pueda imaginarse. Y aunque tiene fotos suyas en el Despacho Oval posando con el presidente y personalidades de todo pelaje, no puede salir en la televisión (todavía) porque es un espejismo generado por ordenador, diseñado por un operador anónimo para canalizar a hombres MAGA —el movimiento 'Make America Great Again' que apoya a Trump— hacia una página de OnlyFans donde "ella" vende fotos fetichistas de sus pies.

Foto: nature-investigacion-estudio-ryugu-vida-tierra-espacio

Un timo a gran escala

Me topé con Foster leyendo los medios deportivos españoles, donde apareció por primera vez cuando su cuenta publicó imágenes falsas de ella asistiendo a una recepción del Inter de Miami junto a Donald Trump y Lionel Messi. Antes de esas, ya había publicado otra en el Despacho Oval con el jugador de fútbol más popular de la historia. Mientras que las cadenas y los medios de comunicación estadounidenses tradicionales ignoraron por completo el perfil, esas fotos desencadenaron una pequeña oleada de artículos en prensa futbolera de España y Latinoamérica que luego se extendió a la televisión, a otras publicaciones en internet y a periódicos nacionales con gran número de lectores como el 20 Minutos.

placeholder Jessica Foster con Trump y Cristiano Ronaldo en el despacho oval. (Instagram/jessicaa.foster)
Jessica Foster con Trump y Cristiano Ronaldo en el despacho oval. (Instagram/jessicaa.foster)

El perfil de Instagram @jessicaa.foster se activó el 14 de diciembre de 2025. En solo tres meses, los algoritmos de la plataforma canalizaron visualizaciones que culminaron en un millón de seguidores (y sigue subiendo), con fotos que acumulan alrededor de un millón de me gusta cada una.

El titiritero invisible detrás de la pantalla construyó toda una historia insertando digitalmente a este avatar en su vida cotidiana —posando en supuestas literas del ejército retozando con mujeres soldado, descalza en la oficina o detrás de un F-22 Raptor— y con personalidades famosas del mundo real. Su página de Instagram está repleta de fotos de alta resolución completamente falsificadas en las que posa con Trump y políticos como Putin y Zelenski, o habla en la Conferencia de la Junta de Paz, el organismo internacional de Donald Trump creado para mediar en el conflicto de Gaza. Incluso invadió Groenlandia, porque, por supuesto, Jessica lo conquistaría todo solo con su sonrisa Profidén sin disparar un tiro.

placeholder Jessica Foster y amigas sintéticas posando junto a un caza F-22 Raptor. (Instagram/jessicaa.foster)
Jessica Foster y amigas sintéticas posando junto a un caza F-22 Raptor. (Instagram/jessicaa.foster)

Pero todo esto no es más que un cebo para llevar a la gente a su página de OnlyFans. Allí, su biografía dice sin ironía: "No soy un robot". La cuenta ingresa dinero principalmente vendiendo contenido fetichista: fotografías de los pies de Jessica y alguna sin sujetador, al tiempo que recauda propinas directas de los suscriptores que pueden superar los 100 dólares con facilidad.

Haciendo la vista gorda

Toda esta estafa opera en violación directa de los términos de servicio de OnlyFans. Las reglas de la plataforma exigen que cada cuenta debe ser de un ser humano verificado. Todo contenido generado por IA, dice la compañía, debe parecerse realmente a esa persona real específica y estar explícitamente etiquetado como #IA.

Según he podido averiguar por fuentes que piden mantenerse en el anonimato, OnlyFans está haciendo la vista gorda y el perfil de Foster sigue online, activo y sin problemas. Se supone que la compañía tiene filtros de comprobación de identidad pero, por lo menos en este caso, no han funcionado correctamente. Otros operadores anónimos hicieron las maletas con sus 'influencers' falsas y se fueron a sitios de la competencia más permisivos, como Fanvue, pero no el que maneja a este ser sintético.

placeholder Una captura de pantalla de la página de Jessica Foster en OnlyFans.
Una captura de pantalla de la página de Jessica Foster en OnlyFans.

Por su parte, en Instagram, las políticas de Meta exigen que cualquier anuncio político de pago revele de forma destacada el uso de IA. No es el caso de Foster, que es justo lo contrario: un reclamo para cobrar. Para las publicaciones no pagadas como las de este modelo IA, Meta tiene a verificadores de datos externos que pueden elegir difuminar, etiquetar o retirar el contenido si consideran que es información engañosa. Parece que su sistema tampoco está funcionando en esta ocasión. Meta no ha respondido a nuestras preguntas, pero su inacción contra el fraude en la publicidad por su interés económico y la falta de control de las imágenes fabricadas con IA es sobradamente conocida. El desdén de la compañía hacia estas cuestiones llega al punto de que, como informa Reuters, ha creado métodos para evitar cualquier intento de control gubernamental de contenidos fraudulentos.

Mientras Meta y OnlyFans hacían la vista gorda, el operador de Foster engañaba con éxito a cientos de miles de usuarios, que dejaban comentarios genuinos de apoyo y afecto en sus fotos o se suscribían a su página. Todo eso a pesar de que veteranos militares y comentaristas en foros conservadores como Free Republic detectaron los fallos que delataban la mentira. La prueba irrefutable utilizada para desenmascararla fue el identificador en su uniforme. En algunas fotos mostraba su nombre de pila "JESSICA" en lugar del apellido "FOSTER", como es reglamentario en el Ejército norteamericano.

placeholder Una de las publicaciones de Jessica donde queda más patente el engaño: en su identificador debería decir Foster y no Jessica. (Instagram/jessicaa.foster)
Una de las publicaciones de Jessica donde queda más patente el engaño: en su identificador debería decir Foster y no Jessica. (Instagram/jessicaa.foster)

Críticas a izquierda y derecha

Pero no hacía falta ese detalle. Más allá de que muchas de las imágenes tienen ese bárniz inequívoco de irrealidad de la anterior generación de herramientas de IA, no hay que ser Sherlock Holmes para percatarse de que Foster es un nuevo timo producto de la inteligencia artificial generativa. Hay que ser muy crédulo para creerse que un soldado del Ejército de EEUU tenga acceso a las más altas instancias del país, pero hay que ser rematadamente estúpido para comprar la idea absurda de que Foster está en todos los fregados, incluyendo la detención de Nicolás Maduro. Y además haciéndose un 'selfie' con él y su hermana gemela.

Foster no deja indiferente a nadie. "Actúa como asesora militar del gobierno de Trump en Instagram, pero opera como modelo fetiche de pies en OnlyFans", afirma la periodista Kat Tenbarge en el canal YouTube de izquierdas Courier. "[Ella] está impulsando una especie de propaganda no solo en apoyo de Trump, no solo en apoyo de las fuerzas armadas de los EEUU, sino que también está objetivizando a las mujeres en el Ejército". Tenbarge cree que la cuenta de Foster "suaviza, glamuriza y sexualiza esta visión del Ejército estadounidense". Al otro lado del espectro político, el comentarista conservador Ara Rubyan parece estar de acuerdo con Tenbarge. "Era cada [ideal perfecto del movimiento] MAGA representados en forma humana, y para su público, la parte 'humana' era completamente opcional [...] La Soldado del Señor era, al final, solo una forma inteligente de vender contenido fetiche de pies".

El fin ya está aquí

Los dos tienen razón pero no distinguen el bosque de los árboles. El punto más importante sobre Jessica Foster es que deja patente que las últimas elecciones nacionales en EEUU —las presidenciales de 2024— pueden ser ya catalogadas de forma histórica como el fin de los ciclos de noticias de campaña anclados en la realidad, si es que alguna vez existió tal cosa.

El ejército de un millón de seguidores de Foster marca el punto de inflexión, la demostración definitiva de que hemos llegado a una era predicha y muy peligrosa. Las últimas inteligencias artificiales generativas de fotos y vídeos han hecho añicos por fin lo que consideramos "verdad" visual con una realidad sintética perfecta e indistinguible de la vida real.

De hecho, no hacía falta ni eso: aunque Jessica tiene imperfecciones visibles que fueron captadas por algunos y que todo su historial en Instagram es absurdamente exagerado y patentemente falso, a su ejército de fans no les importa. Como apunta Rubyan: "Lo más peligroso de Jessica Foster no es que sea falsa; es lo mucho que un millón de personas necesitaban que fuera real". Es cierto. Ya no estamos en la era de la posverdad. Ésta es la era del "quiero creer", y cualquier cosa que satisfaga las creencias y deseos existentes de los humanos obtendrá automáticamente el sello de aprobación de nuestros cerebros. Incluso después de enterarnos de que no es real.

La campaña que se avecina para elegir congresistas y senadores estará plagada de falsos 'influencers' Jessica Fosters y muchas otras falsedades que, aunque haya medios que los expongan como mentiras, dominarán las redes sociales y los titulares, haciendo que se ganen y pierdan millones de votos de uno y otro lado. Pasará lo mismo en todo el planeta. Como decía el gran hombre del periodismo Edward R. Murrow en tiempos tan oscuros e inciertos como los que vivimos, donde la verdad pierde contra la mentira todos los días, "buenas noches, y buena suerte".

¿Sabes quién es Jessica Foster? Yo tampoco lo sabía hasta la semana pasada, lo cual es sorprendente porque 1) ha acumulado un millón de seguidores en Instagram tras abrir su cuenta en diciembre de 2025, 2) es una soldado del ejército estadounidense de estética aria perfecta, más americana que la tarta de manzana, y 3) es la fan número uno de Donald Trump. Con esa combinación, uno habría imaginado que sería una estrella en la cadena conservadora Fox News o el 'podcast' de Joe Rogan. Pero no, no se la encuentra por ninguna parte en esas plataformas. Ni en ningún medio de comunicación estadounidense, ya que estamos.

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