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Descubren qué provocó el tsunami de más de 100 metros originado en el norte de Europa
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Un estudio de Nature

Descubren qué provocó el tsunami de más de 100 metros originado en el norte de Europa

Un asteroide de 160 metros golpeó el mar del Norte hace entre 43 y 46 millones de años, generando un tsunami devastador y resolviendo dos décadas de controversia científica sobre el cráter Silverpit

Foto: Ilustración de un meteorito impactando en el océano a hipervelocidad . (Inteligencia artificial/Gemini)
Ilustración de un meteorito impactando en el océano a hipervelocidad . (Inteligencia artificial/Gemini)

El debate sobre el origen del cráter Silverpit ha sido uno de los más controvertidos de las últimas décadas para los geólogos. Un estudio reciente publicado en Nature Communications parece haber zanjado el debate definitivamente: el Silverpit es un cráter provocado por el impacto de un meteorito. Sus autores aseguran ahora que el violento choque con el agua provocó un tsunami de 100 metros de altura.

El impacto que formó el Silverpit —situado a unos 700 metros bajo el lecho marino del sur del mar del Norte, aproximadamente 130 kilómetros frente a las costas de Yorkshire— sucedió entre 43 y 46 millones de años atrás. El cráter mide 3,2 kilómetros de diámetro y presenta la morfología característica de un impacto complejo, aseguran los investigadores en su estudio. Tiene una elevación central, foso anular, zona de daños extensa de unos 20 kilómetros, y numerosos cráteres secundarios de hasta 150 metros de diámetro en el fondo marino.

La prueba definitiva de que el causante ha sido un meteorito está en el hallazgo de minerales con láminas planares de deformación —las llamadas Planar Deformation Features o PDF— en granos de cuarzo y feldespato potásico extraídos de uno de los pozos cercanos al cráter. "Tuvimos una suerte excepcional al encontrarlos, fue un auténtico esfuerzo de buscar una aguja en un pajar", admite Uisdean Nicholson, investigador de la Universidad Heriot-Watt de Edimburgo y autor principal del estudio.

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"Estos minerales prueban la hipótesis del cráter de impacto más allá de toda duda, porque tienen una estructura que solo puede crearse bajo presiones de choque extremas", asegura. Esas presiones (estimadas entre 10 y 13 gigapascales) son imposibles de replicar por cualquier proceso geológico terrestre que no sea un impacto a gran velocidad.

Cómo fue el impacto

Los investigadores realizaron simulaciones del impacto y la que mejor casa con la morfología del cráter es la que hicieron con un asteroide rocoso de unos 160 metros de diámetro y 3.300 kg/m³ de densidad, impactando a 15 km/s con un ángulo bajo procedente del oeste-noroeste. El proyectil cayó sobre una zona del mar de apenas 100 metros de profundidad. "En cuestión de minutos, creó una cortina de roca y agua de 1,5 kilómetros de altura que luego se derrumbó sobre el mar, generando un tsunami de más de 100 metros de altura", explica ahora Nicholson. El dato del tsunami no figura en el estudio original de Nature, que fue publicado en septiembre de 2025.

En tan solo 12 segundos, el impacto excavó un cráter de 1 km de profundidad y 3 km de ancho. A los 30 segundos comenzó el colapso del cráter debido al ascenso del sustrato rocoso, un proceso conocido como fluidización acústica que hace que la roca se comporte temporalmente como un fluido. En los minutos siguientes, el agua inundó violentamente la cavidad evacuada, erosionando los bordes e imprimiendo cicatrices visibles aún hoy en día.

El impacto también vaporizó parte del lecho marino. La caliza cretácica que cubría el fondo —compuesta casi en su totalidad por carbonato cálcico, el mismo material que forma las cáscaras de huevo— no soportó las temperaturas extremas del choque y se desintegró, liberando enormes cantidades de CO₂. El resultado fue una especie de ebullición violenta del suelo marino. Entre 0,9 y 2,2 km³ de roca simplemente desaparecieron en forma de gas, dejando el centro del cráter con esa textura porosa y aplanada que los geólogos pueden ver hoy claramente en los datos sísmicos.

El análisis de los patrones de fallas reveló además que el impacto fue oblicuo, procedente del oeste-noroeste, lo que habría amplificado tanto la violencia del tsunami como la liberación de CO₂ respecto a un impacto vertical.

Hay cientos de cráteres

El hallazgo sitúa a Silverpit en la misma categoría que cráteres tan célebres como el Chicxulub en México —vinculado a la extinción de los dinosaurios— o el cráter Nadir, frente a las costas de África occidental, identificado recientemente como otro sitio de impacto.

Los investigadores creen que con solo unos 200 cráteres confirmados en tierra y apenas 33 identificados bajo el océano —aunque el 70% de la superficie terrestre está cubierta de agua—, el registro de impactos en la Tierra está todavía muy lejos de estar completo.

"Silverpit es un cráter de impacto de hipervelocidad raro y excepcionalmente bien conservado", dice Nicholson. "Podemos utilizar estos hallazgos para comprender cómo los impactos de asteroides han moldeado nuestro planeta a lo largo de la historia, y también para predecir qué podría ocurrir si en el futuro se produjera una colisión similar".

El debate sobre el origen del cráter Silverpit ha sido uno de los más controvertidos de las últimas décadas para los geólogos. Un estudio reciente publicado en Nature Communications parece haber zanjado el debate definitivamente: el Silverpit es un cráter provocado por el impacto de un meteorito. Sus autores aseguran ahora que el violento choque con el agua provocó un tsunami de 100 metros de altura.

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