Los soldados rusos se rinden ante los nuevos robots de guerra ucranianos
Ucrania está incrementando el número de robots militares terrestres en el frente. Esta máquinas logran persuadir a las tropas rusas para que se rindan, reduciendo el riesgo de emboscadas y falsas rendiciones
El nuevo robot de combate autónomo ucraniano D-21-11.
Las tropas rusas están entregando sus armas a máquinas ucranianas en distintos puntos del frente, como las regiones de Járkov y Limán. Tras varios episodios en 2024 de soldados rusos rindiéndose ante drones aéreos equipados con altavoces, los nuevos robots terrestres ucranianos han comenzado a capturar prisioneros. Todavía no son Terminators, pero seguro que impone más una ametralladora robótica ‘viviente’ mirándote de frente que un pequeño dron aéreo sólo armado con un ‘speaker’ del Temu. Los robots terrestres de Kiev permiten guiar a los soldados enemigos por rutas seguras y asegurar su desarme antes del contacto humano, lo que reduce drásticamente el riesgo de emboscadas o de falsas rendiciones.
El campo de batalla en Ucrania—escaparate de la guerra del futuro que ahora EEUU está intentando gestionar en Irán—está dominado por los drones de uno y otro lado, pero la integración de nuevas unidades de robots terrestres marca un nuevo cambio operativo fundamental. Las máquinas ya no se limitan a la vigilancia o el ataque, sino que asumen las tareas más peligrosas posibles para minimizar las bajas humanas.
Imágenes capturadas en el área de Limán en enero de 2026, mostraban a tres soldados rusos salían de un edificio para entregarse a un robot terrestre armado ucraniano. Estos sistemas son plataformas controladas a distancia. Según Deborah Fairlamb, cofundadora de Green Flag Ventures, "los UGV ya se están utilizando ofensivamente con ametralladoras montadas, en reabastecimiento logístico y en evacuación de bajas", consolidando su papel en el combate directo.
Además del combate, el 47 por ciento de las misiones de los vehículos terrestres consiste en entregar suministros o evacuar soldados, según datos de la fuerza terrestre ucraniana. Un informe de ASPI Strategist detalla cómo estos robots rescataron a tres soldados heridos que llevaban más de un mes atrapados cerca del frente: "En el campo de batalla, los vehículos blindados están casi ausentes [...] evacuar a un soldado herido del campo de batalla utilizando cualquier tipo de vehículo blindado, médico o de otro tipo, es prácticamente imposible".
Imágenes de tres soldados rusos rindiéndose a un robot terrestre ucraniano armado, capturado del vídeo de las cámaras del robot por fuerzas de Kiev.
Pero la operación de estas máquinas terrestres se enfrenta a varios obstáculos logísticos. Las unidades evitan desplegarlas durante el día porque su movimiento las hace muy vulnerables a los drones de visión en primera persona (FPV), que constituyen su principal amenaza. Según Eugene, un comandante de una compañía de vehículos no tripulados en la 92ª Brigada de Asalto, "en nuestras últimas 60 misiones, perdimos dos UGV, uno por error del operador y otro por un dron FPV". Para mantener el control frente a las interferencias electrónicas, las tropas experimentan con múltiples canales paralelos, como redes en malla wi-fi, enlaces Starlink y redes terrestres LTE.
Drones con altavoces
Fue en agosto de 2024 cuando se publicó el primer vídeo de un ruso abandonado por su unidad rindiéndose ante un dron ucraniano que le ordenó soltar el arma. Este año, en febrero, la 158ª Brigada Mecanizada informó que otro dron persuadió a cinco rusos. El ministro de Transformación Digital de Ucrania, Mykhailo Fedorov, afirma que durante este periodo más de cien soldados se rindieron así durante el invierno. "Grabamos en vídeo cómo los soldados rusos se rinden a los drones ucranianos. Los operadores de UAV los escoltan a nuestras posiciones", cuenta Fedorov. "Cada uno de esos prisioneros es una oportunidad para traer a nuestros defensores a casa".
Uno de los últimos ejemplos de rendición a drones es este vídeo publicado el 11 de marzo por el periodista ucraniano Andriy Tsaplienko, con varios soldados rusos entregándose a un dron después de que operadores de reconocimiento aéreo de la brigada Hart de la Guardia Fronteriza Estatal detectasen al grupo de asalto cruzando la frontera hacia Járkov. Tras un ataque inicial que desorganizó al grupo, los operadores enviaron un cuadricóptero DJI Matrice con un altavoz para ofrecer la rendición a los supervivientes. El aparato emitió instrucciones, cuatro soldados levantaron las manos y caminaron detrás de la máquina hasta ser detenidos por las fuerzas ucranianas. Esta práctica se ha vuelto cada vez más común.
Según Ucrania, el desarrollo de esta infraestructura robótica lleva años gestándose. Lyuba Shipovich, directora ejecutiva de la organización benéfica Dignitas Ukraine, señala que a finales de 2023 algunas unidades ya usaban robots en secreto total para evitar la detección rusa. Según Shipovich, la idea de que los robots pueden reemplazar completamente a la infantería es a la vez verdadera y falsa. Hoy no pueden, pero ése esel objetivo: "Debemos sacar a la gente de las trincheras y de la línea del frente. Los robots pueden hacer el trabajo sucio y peligroso".
Las tropas rusas están entregando sus armas a máquinas ucranianas en distintos puntos del frente, como las regiones de Járkov y Limán. Tras varios episodios en 2024 de soldados rusos rindiéndose ante drones aéreos equipados con altavoces, los nuevos robots terrestres ucranianos han comenzado a capturar prisioneros. Todavía no son Terminators, pero seguro que impone más una ametralladora robótica ‘viviente’ mirándote de frente que un pequeño dron aéreo sólo armado con un ‘speaker’ del Temu. Los robots terrestres de Kiev permiten guiar a los soldados enemigos por rutas seguras y asegurar su desarme antes del contacto humano, lo que reduce drásticamente el riesgo de emboscadas o de falsas rendiciones.