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Drones baratos vs. portaaviones anticuados: los fallos tácticos de la 'guerra del futuro'
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Los drones no siempre solucionan todo

Drones baratos vs. portaaviones anticuados: los fallos tácticos de la 'guerra del futuro'

Irán usa sus drones baratos Shahed con un éxito devastador contra intereses de EEUU y sus aliados en Oriente Medio, pero la destrucción de su 'portadrones' demuestra la chapuza táctica y tecnológica del régimen de Teherán

Foto: Drones Qaem a bordo del nuevo 'portadrones' iraní 'Shahid Bahman Bagheri'. (Gobierno de Irán)
Drones Qaem a bordo del nuevo 'portadrones' iraní 'Shahid Bahman Bagheri'. (Gobierno de Irán)

El pasado 2 de marzo de 2026, las fuerzas del Comando Central de los Estados Unidos asestaron un golpe letal al Shahid Bagheri en las aguas del Golfo Pérsico. El buque, el primer portareonaves de la Armada de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), ha sido el último blanco abatido en la Operación Furia Épica, la campaña militar estadounidense iniciada el 28 de febrero para desmantelar los activos iraníes en la región. Tres días después de ese ataque, el ejército estadounidense publicó un vídeo donde se aprecian dos impactos directos. El US CETCOM (comando central) no aclaró si las imágenes corresponden a la ofensiva inicial o a un combate independiente. Además de ser la joya de la corona de la Armada iraní, el portaeronaves es también el símbolo de las ambiciones militares del gobierno de Teherán, que quiere establecerse como una de las referencias mundiales en la guerra de los drones. Pero mientras sus enjambres de kamikazes baratos Shahed son un éxito contra los intereses de EEUU y sus aliados en Oriente Medio, el Shahid Bagheri se ha convertido en un símbolo de la torpeza táctica de los ayatolás y el resto de sus chapuzas tecnológicas.

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La guerra asimétrica del futuro que alimentan los Shahed se basa en una premisa matemática aplastante: enjambres de aviones no tripulados letales y minúsculos que abruman defensas multimillonarias. Un misil interceptor de 300.000 dólares no puede hacer nada contra un enjambre de 100 drones que cuestan 3.000 dólares cada uno. Sin embargo, concentrar este enjambre en una plataforma flotante masiva y lenta neutraliza su ventaja táctica. Al igual que un nido de avispas del tamaño de una montaña expuesto en medio de una llanura despejada, el Shahid Bagheri reunía toda su capacidad ofensiva en un objetivo estático de 40.000 toneladas, demostrando que la innovación en armamento autónomo no sirve de nada si se ancla a la caduca y vulnerable filosofía de los portaaviones. Por lo menos sin un grupo naval que los defienda.

La chapuza iraní

Antes de convertirse en una máquina de guerra, este titán de acero era el Perarin, un barco mercante surcoreano diseñado para transportar contenedores. Entre 2022 y 2024, los ingenieros iraníes lo transformaron en la única plataforma de aviación naval del país, bautizándolo en honor a Shahid Bahman Bagheri, un comandante caído durante la guerra Irán-Irak. Le instalaron una pista de vuelo de 180 metros de largo coronada con una rampa de salto, una estructura curva que actúa como un trampolín físico; al empujar la aeronave hacia arriba en el último segundo de su carrera, utiliza la energía cinética acumulada para vencer la implacable atracción de la gravedad terrestre, permitiendo que drones pesados despeguen sin problema.

La metamorfosis del buque, avistada por primera vez en enero de 2023 en un astillero iraní y revelada al mundo el 6 de febrero de 2025, resultó en una monstruosidad de contrastes absurdos. Más allá de su torre de control, equipos de inteligencia y estación de repostaje de combustible, la propaganda iraní afirmó que las entrañas del navío albergaban un hospital completamente funcional y un campo de fútbol para la tripulación. Pero en términos estrictamente bélicos, el CENTCOM lo definió como una 'nave nodriza' capaz de desplegar drones y más de 30 lanchas rápidas de ataque directamente desde el interior de su casco hacia el océano.

En las fotos publicitarias, su cubierta aparecía como un catálogo completo de la aviación autónoma iraní. Durante su inauguración, la televisión estatal mostró un arsenal que incluía drones pesados Ababil-3N, aeronaves de despegue vertical Homa y Mohajer-6, un hidroavión, y los nuevos drones supuestamente furtivos JAS-313. A este enjambre se sumaban anticuados helicópteros americanos Bell 206 (restos de la aviación del régimen anterior) y rusos Mi-171, protegidos por ocho misiles de crucero antibuque, ocho misiles multipropósito Kowsar-222 y baterías automáticas Gatling de 20 y 30 milímetros.

placeholder El Shahid Bagheri visto por satélite.
El Shahid Bagheri visto por satélite.

Durante sus primeras pruebas en el mar en noviembre de 2024, tras abandonar el complejo industrial naval de Irán, la cúpula militar vendió una ilusión de invulnerabilidad absoluta. El general Hossein Salami, entonces máximo jefe de la IRGC, afirmó públicamente que la nave "puede navegar de forma 'independiente' en el mar durante un año". El almirante Alireza Tangsiri, almirante de la Armada, anunció que "el buque, con una navegabilidad de hasta Fuerza 9 (océanos) y un radio de acción de 22.000 millas náuticas (41.000 km) (en alta mar), permite la presencia y las operaciones durante un año sin necesidad de repostar en aguas lejanas".

¿En el fondo del mar, matarile?

El almirante Tangsiri advirtió que el portaaviones "también puede desplegar y operar 'embarcaciones submarinas guiadas'". La supuesta capacidad de lanzar torpedos o drones submarinos robóticos y el anuncio de su supuesta autonomía llevó al congresista republicano Jeff Van Drew "que Irán estaba operando una nave nodriza de drones frente a la costa de Nueva Jersey", ignorando por completo la realidad geográfica documentada por su propio gobierno. En la vida real, el Shahid Bagheri jamás abandonó el Golfo Pérsico.

La realidad es que hoy el orgullo de la flota de los ayatolás ha pasado de ser chatarra flotante a chatarra en llamas, víctima de una táctica monumentalmente estúpida. Los altos mandos iraníes no se han pronunciado sobre el estado de su buque insignia, mientras que el Pentágono mantiene una calculada ambigüedad militar sobre si el coloso sigue a flote. La inhabilitación o el hundimiento definitivo del Shahid Bagheri no solo evapora una gran inversión económica por parte del régimen, sino que sepulta para siempre la fantasía de dominar la guerra del futuro empaquetando tus supuestas mejores armas del futuro en lentos ataúdes flotantes del pasado.

El pasado 2 de marzo de 2026, las fuerzas del Comando Central de los Estados Unidos asestaron un golpe letal al Shahid Bagheri en las aguas del Golfo Pérsico. El buque, el primer portareonaves de la Armada de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), ha sido el último blanco abatido en la Operación Furia Épica, la campaña militar estadounidense iniciada el 28 de febrero para desmantelar los activos iraníes en la región. Tres días después de ese ataque, el ejército estadounidense publicó un vídeo donde se aprecian dos impactos directos. El US CETCOM (comando central) no aclaró si las imágenes corresponden a la ofensiva inicial o a un combate independiente. Además de ser la joya de la corona de la Armada iraní, el portaeronaves es también el símbolo de las ambiciones militares del gobierno de Teherán, que quiere establecerse como una de las referencias mundiales en la guerra de los drones. Pero mientras sus enjambres de kamikazes baratos Shahed son un éxito contra los intereses de EEUU y sus aliados en Oriente Medio, el Shahid Bagheri se ha convertido en un símbolo de la torpeza táctica de los ayatolás y el resto de sus chapuzas tecnológicas.

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