EEUU es incapaz de parar los drones iraníes y pide ayuda urgente a Ucrania para detenerlos
Estados Unidos no tiene experiencia ni cuenta con los medios para defenderse de los enjambres de drones que ha traído la 'guerra del futuro'. Una guerra que Ucrania lleva librando contra Rusia durante cuatro años
EEUU ha llegado a la guerra del futuro sin quererlo ni darse cuenta. A pesar de sus F-35, misiles, bombarderos invisibles y portaviones nucleares, Washington no está preparado para defenderse de la avalancha de drones Shahed que Irán está lanzando contra sus intereses en la región. No tiene ni la experiencia ni los medios para hacerlo porque todo su entrenamiento y sistemas de defensa están orientados para misiles, aviones y helicópteros de combate. Su Ejército todavía no se ha puesto al día y por eso han pedido ayuda a Ucrania, según el presidente Volodymyr Zelensky.
El anuncio de Zelensky dice que han recibido "una solicitud de Estados Unidos para apoyo específico en la protección contra los 'Shaheds' en la región de Oriente Medio. Di instrucciones para proporcionar los medios necesarios y asegurar la presencia de especialistas ucranianos que puedan garantizar la seguridad requerida". Es una noticia que no debería sorprenderle a nadie: Ucrania tiene más experiencia que nadie en luchar contra los miles de Shahed que les envían los rusos cada semana. De ahí el comentario sarcástico del periodista ucraniano Maksym Eristavi, que hace leña de Donald Trump y su hostilidad hacia Kiev y las peticiones de ayuda para blindar los cielos ucranianos: "De 'OTAN, asegura el cielo de Ucrania' a 'Ucrania, asegura los cielos de Oriente Medio' en cuatro años".
Este giro de guion cristalizará esta semana en Kiev, donde la BBC informa que delegaciones diplomáticas de los países del golfo Pérsico ya han aterrizado en la capital ucraniana para negociar cómo blindar sus cielos. Estados Unidos, cuya nueva administración bajo Donald Trump ha paralizado el envío directo de armamento y se limita a compartir inteligencia con Kiev, ha rogado a Ucrania que exporte su pericia técnica a Oriente Medio, apunta la BBC. A cambio, Kiev exige réditos diplomáticos y un trueque fundamental para su supervivencia: entregar su tecnología de intercepción sin comprometer su propia seguridad nacional.
Una humillación tecnológica
La raíz de esta humillación para el Pentágono son los Shahed, drones de ataque de muy bajo coste diseñados y fabricados en Irán. Básicament, el Shahed es un avión de aeromodelismo barato, propulsado por el motor de un ciclomotor, pero cargado de explosivos y guiado por coordenadas básicas para estrellarse contra su objetivo. Son primitivos y lentos, pero letales cuando se lanzan en enjambres de docenas que los hacen imposibles de interceptar con armas antiaéreas tradicionales.
El inmenso y carísimo arsenal que tiene Washington sirve de poco contra los Shahed. Los misiles antiaéreos pueden costar hasta casi cien veces más que los Shahed. Tratar de derribar un dron de plástico de unos pocos miles de euros con un misil que cuesta millones es una ruina financiera insostenible.
Como apunta el coronel retirado del Ejército estadounidense Samuel Hartwell, "los Javelins, 31 M1s, M113s, HIMARS, Bradleys, artillería (M777s), HumVees, munición de artillería" no valen para nada contra Irán. Hartwell incluyó también un vínculo a una página ucraniana con los drones anti-Shahed que pueden usar los norteamericanos. "¡Pero aquí hay una lista de ensueño de interceptores antidrones que Estados Unidos puede comprar baratos!", ironizó Hartwell en su publicación. Hartwell, un defensor de Ucrania contra las políticas pro-Putin de Trump, sabe que Kiev está curtido por años de asedio y tiene la solución a los problemas que ahora acechan a los EEUU y sus socios en Oriente Medio: sus propios interceptores de bajo coste. Ucrania cuenta con la capacidad de escalar la producción a 10.000 unidades mensuales sin problemas. Ante semejante baño de realidad, el pragmatismo se ha impuesto en la Casa Blanca. Trump no ha tenido más remedio que ir a Ucrania con el rabo entre las piernas, declarando que aceptará "cualquier ayuda de cualquier país".
We received a request from the United States for specific support in protection against "shaheds" in the Middle East region. I gave instructions to provide the necessary means and ensure the presence of Ukrainian specialists who can guarantee the required security. Ukraine helps…
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) March 5, 2026
Aritmética letal
Para Ucrania, esta urgencia de EEUU es ahora una gran palanca de negociación. El país se enfrenta a una escasez crítica de defensas antiaéreas sofisticadas; solo en los últimos días han usado alrededor de 800 misiles Patriot PAC-3 para interceptar los misiles balísticos rusos, una cifra astronómica que supera todo lo recibido durante la guerra. Zelensky ve aquí la oportunidad de realizar un intercambio logístico vital. "Nos gustaría trabajar discretamente con países, tanto los que podemos nombrar como los que no, para obtener para nosotros algunos de los misiles deficitarios para los sistemas Patriot y transferir el número adecuado de interceptores", apuntó el mandatario ucraniano, asegurando que esta ayuda no debilitará su frente interior y será una inversión directa en sus capacidades diplomáticas.
Pero enviar cajas de madera llenas de drones a Oriente Medio no sirve de nada sin el cerebro humano que los opera. Según Ihor Fedirko, jefe del Consejo de la Industria de Defensa ucraniana, "las armas son solo plástico y metal". No valen para nada sin enseñanza ni entrenamiento, apunta. Exportar la tecnología de intercepción ucraniana requiere enviar a los técnicos para enseñar la coreografía letal necesaria para cazar a los Shahed en el aire. Fedirko lanzó una advertencia directa a EEUU y sus aliados: "Podemos enviaros estos productos. Pero, ¿qué haréis con ellos? ¿Cómo aplicaréis el armamento? ¿Quién os enseñará?".
Ese es el verdadero cuello de botella de este acuerdo, según Fedirko: "En este momento, nuestros centros de entrenamiento en Ucrania están totalmente reservados por nuestras fuerzas armadas, así como por nuestros civiles". Ucrania está dispuesta a ejercer de guardaespaldas tecnológico del primer mundo y salvarle los muebles a EEUU en el Golfo, pero la realidad de la guerra impone sus propios límites. La pelota está ahora en el tejado de Washington, que debe decidir cómo encajar sus piezas en este nuevo tablero donde el país invadido se ha convertido en el único maestro capaz de enseñar al imperio a defenderse de enjambres baratos imposibles de parar.
EEUU ha llegado a la guerra del futuro sin quererlo ni darse cuenta. A pesar de sus F-35, misiles, bombarderos invisibles y portaviones nucleares, Washington no está preparado para defenderse de la avalancha de drones Shahed que Irán está lanzando contra sus intereses en la región. No tiene ni la experiencia ni los medios para hacerlo porque todo su entrenamiento y sistemas de defensa están orientados para misiles, aviones y helicópteros de combate. Su Ejército todavía no se ha puesto al día y por eso han pedido ayuda a Ucrania, según el presidente Volodymyr Zelensky.