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Así es el temible misil que EEUU ha usado contra Irán por primera vez en la historia
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Lanzado desde baterías Himars

Así es el temible misil que EEUU ha usado contra Irán por primera vez en la historia

El Ejército estadounidense ha utilizado por primera vez su nuevo misil contra Irán. Lanzado desde baterías Himars, estas armas tienen mayor alcance y son más precisas que los misiles ATACMs usados por la 'artillería para tontos' ucraniana

Foto: Una imagen del nuevo misil PrSM lanzado desde una batería Himars, usado en combate real por primera vez contra Irán. (Lockheed Martin)
Una imagen del nuevo misil PrSM lanzado desde una batería Himars, usado en combate real por primera vez contra Irán. (Lockheed Martin)

El Ejército de Estados Unidos ha desplegado en combate por primera vez sus nuevos misiles balísticos de alta precisión PrSM (Precision Strike Missile), atacando posiciones estratégicas iraníes en el marco de la bautizada como 'Operación Furia Épica'. Según un vídeo del Mando Central de los Estados Unidos (CETCOM), esta ofensiva coordinada con fuerzas israelíes busca desmantelar la red de defensa aérea y los lanzadores de misiles de Teherán. Las imágenes de las primeras 24 horas de la operación muestran un lanzador móvil sobre ruedas M142, el famoso camión Himars, disparando uno de estos nuevos proyectiles.

Este debut bélico marca un salto evolutivo drástico en la doctrina de ataque profundo del Pentágono. El PrSM ha llegado para jubilar definitivamente al venerable sistema ATACMS, el mismo que durante el primer año de invasión rusa permitió a las tropas ucranianas recuperar 8.500 kilómetros cuadrados de territorio destruyendo centros de mando con una eficacia asombrosa. El cambio fundamental reside en la letalidad geométrica de la nueva arma: el misil vuela mucho más lejos y ocupa la mitad de espacio. Además, los misiles balísticos como el PrSM caen sobre su objetivo a velocidades extremas en su fase terminal, lo que los convierte en la herramienta perfecta para perforar los búnkeres fortificados subterráneos tan habituales en Irán.

Foto: ciencia-investigacion-espacio-ovnis-proyecto-galileo

La confirmación visual de este estreno la adelantó el analista de defensa Colby Badhwar, quien identificó la silueta inconfundible del PrSM en el montaje fotográfico del Ejército gracias a la configuración única de sus aletas de cola, muy distintas a las del ATACMS. La cadencia del ataque sugiere que el Pentágono está exprimiendo esta nueva capacidad para neutralizar objetivos sensibles al tiempo, aquellos que los satélites detectan y desaparecen en cuestión de minutos.

La matemática de la destrucción

Fabricado por Lockheed Martin, la familia de misiles PrSM es producto de la eliminación de las limitaciones del antiguo tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, del cual Washington se retiró en 2019 para poder fabricar armas de mayor alcance. El misil funciona de manera similar a cómo una nave espacial corrige su órbita: utiliza un ordenador integrado, una unidad de GPS, pequeños giroscopios y alas de control para ajustar su trayectoria en tiempo real y acertar con un margen de error casi nulo. La variante básica actual, denominada Incremento 1, ya ha demostrado que puede fulminar objetivos terrestres inmóviles a más de 500 kilómetros de distancia.

A diferencia de los gigantescos misiles ATACMS, que obligaban a cargar un solo proyectil por contenedor, el diseño del PrSM permite introducir dos misiles en cada vaina de lanzamiento estandarizada. Esta optimización del espacio duplica efectivamente la potencia de fuego de cualquier batería sin necesidad de fabricar lanzadores más grandes. El Ejército y LM ya están desarrollando nuevas versiones, como el Incremento 4, que usará sistemas de propulsión avanzados —probablemente motores estatorreactores que "respiran" el aire a velocidades supersónicas— para golpear blancos a más de 1.000 kilómetros.

La hoja de ruta tecnológica incluye también la creación de una versión antibuque (Incremento 2), que utilizará un buscador multimodo capaz de cazar portaaviones en movimiento, sorteando zonas donde el enemigo bloquea las señales de radar. Paralelamente, se trabaja en el Incremento 3, diseñado como un arma anti-fortificaciones cuyo interior podrá albergar una constelación de municiones inteligentes, como drones kamikaze o bombas planeadoras en miniatura, que se dispersarán sobre el objetivo instantes antes del impacto principal.

"Artillería para tontos"

Toda esta devastación tecnológica no serviría de nada sin el sistema Himars, un camión blindado que revolucionó la guerra moderna por su extrema sencillez de uso. Al contrario que la artillería clásica, donde los soldados debían realizar cálculos matemáticos manuales sobre la temperatura, el viento y la densidad del aire para acertar en la diana, el operador del HIMARS confía en un cerebro electrónico que recibe las coordenadas encriptadas desde un centro de mando. El teniente coronel del Cuerpo de Marines de EEUU, Jon O'Gorman, me lo resumió hace tres años de manera brutal al analizar el éxito del sistema en Ucrania: "El Himars es artillería para tontos".

placeholder Imagen publicada por el Ejército de EEUU del lanzamiento del PrSM contra Irán. (CETCOM)
Imagen publicada por el Ejército de EEUU del lanzamiento del PrSM contra Irán. (CETCOM)

Esta interfaz simplificada, que lleva perfeccionándose desde 1996 en laboratorios militares y bases como White Sands, permite a los soldados centrarse puramente en disparar y salir corriendo a otra posición. Según O'Gorman, cuando un artillero se sienta frente al ordenador del camión, su funcionamiento es tan obvio que "se explica solo". Por eso las tropas ucranianas tardaron muy pocas semanas en comprender el sistema, ya que "sólo tienen que designar el objetivo, pulsar un botón y los cohetes se lanzan". El vehículo, tras disparar su carga, acelera y abandona la posición antes de que los radares enemigos puedan rastrear la trayectoria balística.

La convergencia de una munición letal, miniaturizada y de largo alcance como el PrSM, disparada desde una plataforma móvil tan absurdamente fácil de usar, redefine el equilibrio de poder. Estados Unidos ya no necesita arriesgar escuadrones de cazabombarderos o acercar portaaviones a las costas enemigas para demoler la infraestructura militar de un país; le basta con un camión en el desierto, un canal de datos encriptado y un soldado pulsando un botón (hasta que los hagan totalmente autónomos). El fin de la era del ATACMS confirma que el futuro de la guerra acaba de volverse mucho más rápido, mucho más lejano y aterradoramente inevitable.

El Ejército de Estados Unidos ha desplegado en combate por primera vez sus nuevos misiles balísticos de alta precisión PrSM (Precision Strike Missile), atacando posiciones estratégicas iraníes en el marco de la bautizada como 'Operación Furia Épica'. Según un vídeo del Mando Central de los Estados Unidos (CETCOM), esta ofensiva coordinada con fuerzas israelíes busca desmantelar la red de defensa aérea y los lanzadores de misiles de Teherán. Las imágenes de las primeras 24 horas de la operación muestran un lanzador móvil sobre ruedas M142, el famoso camión Himars, disparando uno de estos nuevos proyectiles.

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