La búsqueda de naves interestelares cerca de la Tierra: los datos reales frente a los bulos
La búsqueda de vida extraterrestre es una labor científica que requiere evidencia empírica, no ilusiones ni afirmaciones sin verificar. La existencia de naves de otras civilizaciones es intrigante, pero es crucial abordar el tema con rigor científico
Una forma de ver la práctica de la física es como una vía para desarrollar límites a nuestra imaginación. Existe un número infinito de posibilidades de lo que podría ser la realidad física, pero solo una minúscula minoría de estas posibilidades se materializa en la naturaleza. Para averiguar qué posibilidades son reales, los físicos recopilan datos cuantitativos de los instrumentos. Los teóricos imaginan posibilidades y los experimentalistas las acotan basándose en los datos. Esto se asemeja al trabajo de un detective enfrentado a la escena de un crimen misterioso.
Los límites impuestos a nuestras posibilidades mejor imaginadas no nos producen placer, por lo que los humanos tendemos a eludir estas restricciones acudiendo a realidades virtuales más placenteras. Esto podría hacerse yendo a ver una película de ciencia ficción, suscribiéndose a sectas de creencias en las redes sociales, usando gafas del metaverso o tomando drogas recreativas. Estas realidades virtuales doblegan los límites a voluntad y dan lugar a una experiencia agradable que nos hace felices. La cruda realidad física que todos compartimos en ausencia de estos agentes no tiene ninguna obligación de hacernos felices. Sin embargo, el realismo ofrece grandes beneficios. Se podría pensar en el diálogo de un físico experimental con la naturaleza como una relación. Las relaciones más duraderas son aquellas que se basan en los hechos sobre los miembros de la pareja en lugar de en ilusiones.
Podríamos imaginar la existencia de dimensiones adicionales y recompensar a los teóricos de cuerdas por su virtuosismo matemático, pero basándonos en todos los datos experimentales hasta ahora, solo hay tres dimensiones espaciales y una dimensión temporal. Sin pruebas que respalden la teoría de cuerdas, sigue siendo un marco teórico especulativo que podría no describir cómo la mecánica cuántica y la gravedad están verdaderamente unificadas en la realidad. Sin embargo, esta especulación no verificada fue acogida por la corriente principal de la física teórica durante medio siglo. Esta experiencia demuestra que los científicos pueden impresionarse mutuamente durante mucho tiempo construyendo hermosos castillos de arena. Este es el caso incluso si los científicos nunca llegan a usar estos castillos imaginados si el tiempo los arrastra por la falta de apoyo experimental. El riesgo de tener la idea equivocada sobre la realidad física sin probarla durante cincuenta años es grande. Solo la guillotina de los experimentos puede cortar la cabeza de las ideas equivocadas y salvarnos de perseguir fantasmas. La popularidad no es un buen sustituto de las pruebas empíricas a la hora de averiguar la verdad científica.
Todos sabemos de prisioneros que fueron condenados a muerte y mientras esperaban la ejecución, las pruebas de ADN los exoneraron. El primer caso involucró al Infante de Marina y campeón de lanzamiento de disco Kirk Bloodsworth en 1993, quien fue condenado a muerte en Maryland por una violación y asesinato en 1984 que no cometió (como se detalla aquí). A finales de 2024, al menos 34 personas han sido exoneradas del corredor de la muerte mediante pruebas de ADN. Aparentemente, los testimonios de testigos presenciales —a menudo utilizados en nuestro sistema judicial— no fueron suficientes para llegar a la verdad en estos casos. Por esa razón, la ciencia registra datos de instrumentos que son menos susceptibles a las ilusiones o a una agenda sesgada que la mente humana. El uso de agentes de IA en la futura investigación científica podría mejorar la eficiencia del análisis de datos. Sin embargo, debe contrastarse mediante pruebas experimentales para verificar si sus conclusiones son fiables. Ayer, me preguntaron si el 3I/ATLAS pasará a menos de 8.110 kilómetros de la luna de Júpiter Ganímedes, porque varios sistemas de IA pronosticaban eso basándose en un ensayo que lo sugirió hace medio año. Respondí que el 3I/ATLAS no se acercará a menos de 53,6 millones de kilómetros de Júpiter, mientras que el radio orbital de Ganímedes alrededor de Júpiter es de solo 1,07 millones de kilómetros. Quien engañó a los sistemas de IA para que dieran el mensaje equivocado se equivocó por un factor de 6.500. Y cuando señalé a los sistemas de IA que habían cometido un error, intentaron salir del paso de admitir que difundían desinformación sugiriendo que habrían estado en lo cierto si el 3I/ATLAS hubiera maniobrado significativamente y hubiera entrado en una órbita ligada alrededor de Júpiter.
Esto me lleva al tema de los fenómenos anómalos no identificados (FANI), donde hay una enorme cultura de afirmaciones no verificadas e ilusiones. Hoy he tenido un debate en formato podcast en UnHerd con el escéptico Michael Shermer, tras mi reciente publicación allí (disponible aquí). Michael y yo tenemos una apuesta a largo plazo (detallada aquí) según la cual: "El descubrimiento o la divulgación de visitas alienígenas a la Tierra en forma de ovnis, FANI o cualquier otro artefacto tecnológico o forma biológica alienígena, confirmados por las principales instituciones científicas y agencias gubernamentales, no se producirá antes del 31 de diciembre de 2030". Mi razonamiento es el siguiente: "La búsqueda de artefactos tecnológicos no ha hecho más que empezar en serio en 2025 con el descubrimiento del objeto interestelar anómalo 3I/ATLAS, el lanzamiento del Observatorio Rubin y la construcción de tres observatorios del Proyecto Galileo. Dado que hay miles de millones de análogos de la Tierra y el Sol en la galaxia de la Vía Láctea —la mayoría de los cuales son miles de millones de años más antiguos que el sistema solar—, y que nuestra nave espacial Voyager tardará menos de mil millones de años en cruzar el disco de la Vía Láctea, debemos emprender la búsqueda científica de artefactos tecnológicos extraterrestres. Es mejor ser optimista porque la vida es a veces una profecía autocumplida. Por eso participo en la búsqueda con la esperanza de que encontremos pareja en nuestra cita a ciegas con los objetos interestelares"...
Esta apuesta es oportuna. La semana pasada, el expresidente Obama dijo sobre los alienígenas: "Son reales, pero no los he visto". A continuación, el presidente Trump emitió la siguiente declaración: "Teniendo en cuenta el tremendo interés mostrado, ordenaré al secretario de Guerra y a otros departamentos y organismos competentes que inicien el proceso de identificación y desclasificación de los archivos gubernamentales relacionados con la vida alienígena y extraterrestre, los fenómenos aéreos no identificados (FANI), los objetos voladores no identificados (ovnis) y toda y cualquier otra información relacionada con estos asuntos de gran complejidad, pero sumamente interesantes e importantes. ¡QUE DIOS BENDIGA A ESTADOS UNIDOS!".
La divulgación de la información relacionada será una noticia maravillosa para los científicos, siempre que contenga datos cuantitativos en forma de imágenes o materiales que puedan ser estudiados por los científicos. Bloquear la difusión de tales datos es contrario al espíritu de la ciencia, que se basa en la evaluación independiente por parte de múltiples investigadores. Nuestra imaginación puede idear múltiples posibilidades: tal vez los FANI sean artefactos de una antigua civilización que nos precedió en la Tierra o tal vez hayamos respondido a la pregunta de hace 75 años de Enrico Fermi sobre los visitantes interestelares: "¿Dónde está todo el mundo?" con la respuesta: "Justo aquí".
Pero al igual que en el caso de los teóricos de cuerdas o los condenados a muerte, la única forma de avanzar y separar los productos de nuestra imaginación de la realidad es estudiando las pruebas directamente. Podríamos sentirnos intrigados por los testimonios de los testigos presenciales de los FANI, pero no deberíamos confiar en ellos. Es posible que las pruebas escaseen, pero no cabe duda de que cualquier prueba real se diluye en una avalancha de chorradas y desinformación. Para separar el "grano" de la "paja", debemos examinar directamente lo que tenemos en las manos.
Muchos científicos ignoran los informes sobre FANI. La comunidad SETI ha prohibido cualquier debate sobre los FANI en sus conferencias. Esto refleja un sentimiento anticientífico, derivado de una cámara de eco de prejuicios. Para fomentar la claridad sobre los FANI, no deberíamos ignorarlos, sino llevar el estudio científico de los FANI a la corriente principal de la física, donde los datos experimentales promoverán nuevos conocimientos.
Este es el fundamento del Proyecto Galileo bajo mi dirección, del que Michael Shermer es afiliado. Independientemente de lo que se descubra sobre los FANI para 2030, Michael y yo acordamos donar el dinero de nuestra apuesta a largo plazo a la investigación del Proyecto Galileo, ya que ambos creemos en la ciencia basada en pruebas como la mejor guía para obtener nuevos conocimientos impulsados por las anomalías. Yo tengo una ventaja respecto a Michael en este frente, ya que soy un científico en activo cuyo objetivo es recopilar estas pruebas, por lo que puedo promover activamente mis posibilidades de ganar la apuesta con él.
Avi Loeb es jefe del proyecto Galileo, director fundador de la Iniciativa Black Hole de la Universidad de Harvard, director del Instituto para la Teoría y la Computación del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y autor del bestseller Extraterrestrial: The first sign of intelligent life beyond earth. También puedes comprar aquí el nuevo libro del profesor Loeb, Interstellar.
Si alguna vez se comparte nueva información del Pentágono o de las agencias de inteligencia estadounidenses con científicos como yo, estaré encantado de trabajar en su interpretación y análisis.
Vivimos en una época apasionante, en la que disponemos de las herramientas científicas necesarias para averiguar si estamos siendo visitados por extraterrestres. Desde luego, espero que así sea. Una visita de este tipo podría aplacar nuestras disputas terrestres, de la misma manera que la visita de un vecino hace que los miembros de una familia dejen de enzarzarse en una discusión a gritos.
No solo predico con el ejemplo, sino que también paso a la acción. El jueves 26 de febrero de 2026 a las 11 de la mañana, hora de Nueva York, hablaré de los hallazgos de mi búsqueda científica de extraterrestres, que se retransmitirá en directo en YouTube aquí:
No te olvides de mirarlo.
Una forma de ver la práctica de la física es como una vía para desarrollar límites a nuestra imaginación. Existe un número infinito de posibilidades de lo que podría ser la realidad física, pero solo una minúscula minoría de estas posibilidades se materializa en la naturaleza. Para averiguar qué posibilidades son reales, los físicos recopilan datos cuantitativos de los instrumentos. Los teóricos imaginan posibilidades y los experimentalistas las acotan basándose en los datos. Esto se asemeja al trabajo de un detective enfrentado a la escena de un crimen misterioso.