Un nuevo minisubmarino inteligente lanza drones, torpedos, y se 'alimenta' de otros barcos
Lamprey es un vehículo sumergible autónomo que se adhiere a buques y submarinos para recargar energía y desplazarse. Puede lanzar drones, torpedos y conectarse con cazas en el aire para compartir información
Al igual que pasa en la superficie con los drones, la guerra en el océano también se está librando con pequeñas máquinas marinas. El gigante estadounidense de defensa Lockheed Martin se ha subido también a este carro y acaba de presentar el diseño de un nuevo minisubmarino autónomo con unas características que lo hacen único en su clase. Se llama Lamprey Multi-Mission Autonomous Undersea Vehicle (MMAUV), un nombre que toma prestado de las lampreas que se adhieren a animales más grandes para alimentarse o viajar gratis. En este caso, el Lamprey no es un parásito, pero viaja pegado al casco de barcos y submarinos amigos, cargando sus baterías hasta que se le encomienda una misión.
El nuevo minisubmarino no se alimenta de la embarcación que lo transporta, sino que genera energía con unas turbinas que aprovechan el movimiento del agua mientras el Lamprey viaja acoplado al casco. De esta manera, el minisubmarino llega a la zona donde tiene que desarrollar la misión completamente cargado y listo para desplegar su arsenal. Entre sus armas hay torpedos ligeros antisubmarinos, hasta seis drones aéreos que se lanzan desde tres tubos gemelos retráctiles, sistemas de guerra electrónica y señuelos acústicos capaces de imitar otros vehículos.
"El campo de batalla moderno exige plataformas que se oculten, se adapten y dominen", explica Paul Lemmo, vicepresidente de Sensores, Efectores y Sistemas de Misión en Lockheed Martin. "Lamprey MMAUV fue financiado internamente, lo que nos permitió iterar a velocidad relámpago y entregar a la Marina [de EEUU] un verdadero arma multimisión que detecta, interrumpe, lanza señuelos y ataca por sí misma".
Cómo funciona
Lamprey tiene un casco en forma de prisma cuadrangular y está equipado con ventosas o un mecanismo de acoplamiento que le permite engancharse al casco de un barco o submarino. Una vez adherido, los hidrogeneradores comienzan a trabajar. Mientras el buque se desplaza, las turbinas giran generando electricidad que recarga las baterías de la nave. Es como esas dinamos que algunos yates arrastran para generar electricidad, pero en versión militar y submarina
Este sistema de arquitectura abierta está diseñado para ser agnóstico respecto a la carga útil. Es decir, que no está diseñado para un tipo específico de equipamiento, sino que puede llevar cualquier módulo para cualquier misión. La propulsión de Lamprey funciona con cuatro impulsores —dos traseros y dos laterales— que le dan gran maniobrabilidad. También dispone de un mástil para comunicaciones en superficie y bajo el agua, además de ordenadores autónomos y sensores integrados.
Una vez en la zona de operaciones, el Lamprey puede realizar desde vigilancia y reconocimiento hasta ataques cinéticos. El vídeo sobre estas líneas muestra grupos de estos drones posados silenciosamente en el lecho marino, recopilando datos hasta recibir la orden de moverse a un nuevo destino o atacar objetivos que pasen cerca. También se ve cómo un Lamprey transmite información a un caza F-35 que sobrevuela la zona, que luego dispara un misil contra un buque enemigo.
Un cambio radical en el control del mar
Las implicaciones estratégicas de un aparato submarino y autónomo como este son enormes. Según los analistas de The War Zone, su capacidad de desplegar grupos de estos drones de forma encubierta en cualquier océano o zona costera complica exponencialmente las operaciones navales enemigas. También pueden situarse en puntos de estrangulamiento marítimo o áreas estratégicas para establecer redes de vigilancia y negación de acceso de bajo coste.
Su capacidad para lanzar drones aéreos hace que los Lamprey también puedan vigilar o atacar objetivos terrestres, lo que es especialmente útil en zonas remotas o controladas por las fuerzas enemigas donde sería demasiado arriesgado enviar buques tripulados. Además, ofrece la posibilidad de adherirse a barcos enemigos y detonar como una mina lapa añade otra dimensión letal más a sus capacidades.
Lockheed Martin no es la única organización trabajando en este tipo de embarcaciones. Anduril presentó recientemente su familia Copperhead, drones submarinos con forma de torpedo configurables como kamikazes subacuáticos. Mientras que la Marina estadounidense lleva años experimentando con el lanzamiento de drones aéreos desde vehículos submarinos no tripulados y ya tiene capacidad operativa para lanzarlos desde submarinos tripulados.
Pero lo que hace especialmente relevante al Lamprey es su capacidad de autotransporte y recarga, que lo convierte en una plataforma con una capacidad operativa que se puede extender mucho en el tiempo. Si se confirman sus capacidades y se llega a producir a escala, podría cambiar la forma en la que los ejércitos controlan el mar. Los enemigos no tendrían que preocuparse solo de dónde están los barcos que les atacan, sino de si se han dejado robots escondidos esperando el momento justo para entrar en acción.
Al igual que pasa en la superficie con los drones, la guerra en el océano también se está librando con pequeñas máquinas marinas. El gigante estadounidense de defensa Lockheed Martin se ha subido también a este carro y acaba de presentar el diseño de un nuevo minisubmarino autónomo con unas características que lo hacen único en su clase. Se llama Lamprey Multi-Mission Autonomous Undersea Vehicle (MMAUV), un nombre que toma prestado de las lampreas que se adhieren a animales más grandes para alimentarse o viajar gratis. En este caso, el Lamprey no es un parásito, pero viaja pegado al casco de barcos y submarinos amigos, cargando sus baterías hasta que se le encomienda una misión.