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Por qué Musk colonizará la Luna en vez de Marte: es más fácil y le dará más dinero
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SpaceX en rumbo de colisión con China

Por qué Musk colonizará la Luna en vez de Marte: es más fácil y le dará más dinero

Elon Musk quiere ahora establecer una ciudad autosostenida en la Luna en sólo una década, un cambio radical de los objetivos previos de SpaceX, centrados en Marte. Un plan razonable aunque, como siempre, exagerado en los tiempos

Foto: Visualización de una ciudad bajo la superficie lunar. (ICON)
Visualización de una ciudad bajo la superficie lunar. (ICON)

Elon Musk eligió la Super Bowl —cuando 120 millones de ojos estaban pegados a las pantallas— para soltar una bomba en X el pasado domingo. Tras veinticinco años obsesionado, el hombre que quiere morir en Marte anunció que SpaceX "ya ha cambiado el foco" de la colonización del planeta rojo a la construcción de una "ciudad autosostenible" en la Luna. Esta metrópolis lunar, afirma Musk, podría estar operativa en menos de una década, un marcado contraste en los plazos con respecto a una colonia en Marte, que admite que ahora tardaría al menos veinte años. Ambos plazos son exagerados, pero eso ahora no tiene importancia.

La realidad es que es un giro radical desde enero de 2025, cuando Musk desestimó la Luna como una "distracción". Ahora dice que el satélite es la "prioridad absoluta" para asegurar la civilización. ¿Por qué lo ha hecho y por qué ahora?

Para empezar, el errático multimillonario tiene sentido por una vez, aunque los plazos que da siguen dando risa. Como afirma el profesor de Harvard Avi Loeb, Musk tiene "definitivamente razón al pivotar". La Luna es un "proyecto intermedio mucho más lógico" que Marte, apunta Loeb. Además, se alinea con la NASA. "El viaje es mucho más corto y, francamente, es mucho más práctico llevar y traer gente", asegura el físico. Mientras que la promesa de Musk de una "ciudad de crecimiento autónomo" significa efectivamente un ecosistema autosostenible —algo que nadie ha demostrado nunca—, Loeb argumenta que "la Luna tiene mucho más sentido" antes de intentar saltar al espacio profundo.

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La física es inevitable

La realidad es que a la física de los viajes espaciales no le importa el marketing de Musk para aumentar el valor de su compañía SpaceX (que pronto saldrá a bolsa) y sus ocurrencias. La Luna es simplemente un objetivo más indulgente que Marte. Es realista, aunque seguramente no se logrará hasta mucho más tarde, como tienen planeado los chinos.

Para empezar, como dice Musk, SpaceX puede lanzar a la Luna cada 10 días, permitiendo una iteración rápida, mientras que las misiones a Marte están encadenadas a alineaciones planetarias que solo ocurren cada 26 meses. El trayecto también es drásticamente diferente: un salto de dos días frente a un viaje de seis meses por el espacio profundo. Como señala Quentin Parker, profesor de astrofísica en la Universidad de Hong Kong: "Si tienes algún problema o emergencia, estás a unos pocos días de la Tierra. Si estás en Marte, estás a meses de distancia". Esa proximidad es la diferencia entre una misión de rescate y un funeral. Además, la capacidad masiva de la nave Starship para transportar más de 110 toneladas de carga la convierte en una bestia de carga viable para este viaje más corto.

placeholder Ilustración del Starship HLS en la superficie lunar. (SpaceX/NASA)
Ilustración del Starship HLS en la superficie lunar. (SpaceX/NASA)

El giro es un trago amargo para los incondicionales de Marte que compraron el sueño que Musk ha vendido desde que fundó SpaceX en 2002. La presidenta de SpaceX, Gwynne Shotwell, describió la visión temprana de Musk como "casi mesiánica" en su primera entrevista con él, recordando la obsesión de Musk con el proyecto 'Mars Oasis' para demostrar que la vida allí era factible. Pero la realidad se ha impuesto.

Parker afirma que Musk finalmente se está dando cuenta de que su "sueño de Marte es probablemente un poco más ambicioso o demasiado difícil" para los próximos 10 a 15 años. Un plan que siempre fue imposible. Ahora, con la Starship e incluso los cohetes reutilizables chinos enfrentándose a "fallos catastróficos" durante sus pruebas, Musk argumenta ahora que una base lunar es necesaria porque una "catástrofe natural o provocada por el hombre" en la Tierra podría cortar las líneas de suministro que una colonia en Marte necesitaría para sobrevivir.

La amenaza de Bezos

Musk no solo está luchando contra la física; de repente está luchando contra un Jeff Bezos competente. Durante años, la fábrica 'Gateway to Mars' de SpaceX en Texas —donde hasta la moqueta de la sala de conferencias es de color rojo óxido— no tenía rival. Pero ahora Blue Origin finalmente ha comenzado a cumplir, aterrizando su cohete New Glenn y planeando un módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1.5 que no requiere un repostaje orbital complejo. Bezos ha dicho a su equipo que vaya "a por todas" en la exploración lunar, creando una amenaza genuina de que Blue Origin pueda poner humanos en la superficie lunar antes de que llegue la Starship. El repentino "giro de 180 grados" de Musk es un movimiento calculado para aprovechar la oportunidad comercial de la Luna antes de que lo haga su rival.

Luego está la codicia. Y la venta de acciones públicas de Starlink. El 2 de febrero, Musk fusionó SpaceX con su empresa de inteligencia artificial, xAI, creando una entidad de 1,25 billones de dólares que afirma que será un "motor de innovación integrado verticalmente". El plan, anunciado a bombo y platillo para subir el precio de SpaceX en su eventual salida a bolsa este año, es construir centros de datos orbitales para alimentar su obsesión por la IA, eludiendo las limitaciones de energía y refrigeración de las instalaciones terrestres. Musk ha empezado a hablar de que la humanidad se convierta en una 'civilización de nivel Kardashev' —una que cosecha toda la energía de su planeta y su estrella— y ve la Luna como un centro de recursos para construir esta infraestructura digital. Como siempre, es una exageración del magnate que, según los expertos, no tiene visos de convertirse en realidad en muchas décadas.

placeholder El Blue Origin New Glenn. (REUTERS/Steve Nesius)
El Blue Origin New Glenn. (REUTERS/Steve Nesius)

Ahora, para construir estas fábricas orbitales y centros de datos, Musk propone un "conductor de masas" en la Luna, esencialmente una catapulta electromagnética masiva. La Luna ofrece reservas fiables de oxígeno y silicio, y lanzar materiales desde su superficie sin aire y de baja gravedad es eficiente en comparación con luchar contra el pozo de gravedad de la Tierra. Sin embargo, cualquiera que haya leído 'La Luna es una cruel amante' de Robert Heinlein conoce el lado oscuro de esta tecnología: un conductor de masas lunar es, a efectos prácticos, un cañón asistido por gravedad capaz de hacer llover grandes proyectiles sobre la Tierra. Es el terreno elevado militar definitivo, y puedes apostar a que la Fuerza Espacial de EEUU está observando esta "innovación" con las manos sudorosas.

Luna roja

Mientras Musk tuitea sobre ciudades futuras, Pekín está ejecutando una hoja de ruta concreta. La Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS) de China, un proyecto conjunto con Rusia y más de una docena de otras naciones, tiene como objetivo una base funcional permanente en el polo sur lunar para 2035. La Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC) ya ha codificado el desarrollo de recursos espaciales en su 15º plan quinquenal que cubre de 2026 a 2030. No solo buscan la gloria; están construyendo una cadena de suministro.

placeholder La nave lunar Lanyue, de China. (CNSA)
La nave lunar Lanyue, de China. (CNSA)

Esta es una carrera por los recursos, específicamente Helio-3 para la fusión nuclear y hielo de agua que puede dividirse en oxígeno para respirar e hidrógeno para combustible. China ha anunciado el programa 'Tiangong Kaiwu' explícitamente para la minería espacial y la colonización del sistema solar. Parker advierte que explotar estas riquezas requiere una "infraestructura masiva", incluidos sistemas cerrados de soporte vital, redes eléctricas y plantas de procesamiento de materiales que ni EEUU ni China han demostrado todavía. Para evitar los impactos de micrometeoritos, necesitaremos construir estos hábitats dentro de tubos de lava subterráneos naturales.

Musk promete un sistema donde "cualquiera" pueda viajar a la Luna, pero seamos realistas una vez más: una ciudad moderna requiere decenas de miles de personas, lo que Parker señala que es "imposible de lograr en la Luna a corto plazo". Mientras la NASA se prepara para lanzar la misión de órbita lunar tripulada Artemis 2 en los próximos meses —la primera en 50 años—, la realidad probable para 2035 es más un "puesto avanzado semipermanente, pequeño y tal vez parcialmente reutilizable", no una metrópolis próspera. El giro de Musk tiene sentido, sí, pero a menos que pueda superar a la maquinaria respaldada por el estado de China y vencer al brutal entorno lunar, su "ciudad de crecimiento autónomo" seguirá siendo solo otro render digital.

Elon Musk eligió la Super Bowl —cuando 120 millones de ojos estaban pegados a las pantallas— para soltar una bomba en X el pasado domingo. Tras veinticinco años obsesionado, el hombre que quiere morir en Marte anunció que SpaceX "ya ha cambiado el foco" de la colonización del planeta rojo a la construcción de una "ciudad autosostenible" en la Luna. Esta metrópolis lunar, afirma Musk, podría estar operativa en menos de una década, un marcado contraste en los plazos con respecto a una colonia en Marte, que admite que ahora tardaría al menos veinte años. Ambos plazos son exagerados, pero eso ahora no tiene importancia.

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