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Es oficial: EEUU y Rusia ya pueden fabricar tantas armas nucleares como quieran
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¿Qué significa el fin del tratado START?

Es oficial: EEUU y Rusia ya pueden fabricar tantas armas nucleares como quieran

El último acuerdo bilateral que limita los arsenales nucleares de Estados Unidos y Rusia, ha expirado hoy. Esto deja a ambos países vía libre para fabricar las armas que quieran, lo que genera preocupación por una nueva carrera atómica

Foto: El misil nuclear americano Sentinel en una ilustración. (Northrop Grumman)
El misil nuclear americano Sentinel en una ilustración. (Northrop Grumman)

El Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (New START) ha expirado este jueves 5 de febrero de 2026, dejando a las dos superpotencias nucleares sin restricciones legales para ampliar su arsenal nuclear por primera vez en décadas. Hasta ayer existía un acuerdo legal que ponía límite a cuántas de estas armas del apocalipsis podían apuntarse mutuamente Washington y Moscú. Hoy, ese papel ha ardido.​

Firmado en 2010 por Barack Obama y Dmitri Medvédev, el pacto limitaba los arsenales desplegados a 1.550 ojivas y 700 lanzadores. Su muerte oficial hoy confirma lo que expertos como Rose Gottemoeller, la negociadora original del tratado, temían: entramos en una era de "imprevisibilidad" total donde la única regla es que no hay reglas.

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Diseño para el desastre

La arquitectura de seguridad global ha sido desmantelada pieza a pieza de manera deliberada, no por accidente. Primero, la dictadura de Vladimir Putin suspendió su participación en 2023, con la excusa de que no podía permitir inspecciones estadounidenses mientras la OTAN buscaba la "derrota estratégica" de su invasión ilegal de Ucrania. Aunque el Kremlin prometió en septiembre de 2025 adherirse a los límites un año más, la realidad es que sin las 18 inspecciones anuales in situ que estipulaba el tratado, esas promesas no valen el papel en el que están escritas. Como advierte el Centro de Viena para el Desarme y la No Proliferación, sin verificación física, la transparencia es imposible.

Lo que sustituye a la diplomacia es la fe ciega en la tecnología militar. Donald Trump, recién retornado a la Casa Blanca, ha respondido con su propia marca de futurismo grandilocuente: el 'Golden Dome' (Cúpula Dorada). Este sistema de defensa espacial multicapa, que Trump promete estará "plenamente operativo" antes de terminar su mandato, pretende poner armas en el espacio para interceptar amenazas aéreas. Es la solución clásica de Silicon Valley aplicada a la guerra: intentar solucionar un problema humano complejo con un parche tecnológico exorbitantemente caro que no funcionará, según los científicos.

placeholder Rusia asegura haber probado con éxito el misil de crucero con propulsión nuclear Burevestnik. (International Institute for Strategic Studies)
Rusia asegura haber probado con éxito el misil de crucero con propulsión nuclear Burevestnik. (International Institute for Strategic Studies)

Las cifras reales, despojadas de la retórica de marketing gubernamental, son aterradoras. Rusia y Estados Unidos poseen el 90% de todas las armas nucleares del planeta. Según la Federación de Científicos Americanos (FAS), Moscú tiene 5.459 ojivas y Washington 5.177.​

La diferencia entre "seguridad" y "suicidio" es mínima. Gottemoeller advirtió en el Senado que, sin el tratado, Rusia podría iniciar una 'campaña de carga' ("upload campaign"), montando ojivas almacenadas en misiles existentes para duplicar su fuerza desplegada en meses. No hace falta construir nuevos cohetes; basta con maximizar la letalidad de los que ya existen.

Nuevos jugadores

Para complicar esta actitud suicida, Estados Unidos ha utilizado el ascenso de China como excusa para dejar morir el control bilateral. El arsenal de Pekín ha pasado de ser una nota al pie a convertirse en una preocupación central: tienen 600 ojivas y suman unas 100 nuevas cada año. El Secretario de Estado Marco Rubio fue tajante ayer: "Es imposible hacer algo que no incluya a China, debido a su vasto y rápido crecimiento del stock".​

Pekín ha rechazado unirse a ningún pacto. "La fuerza nuclear de China no está de ninguna manera al mismo nivel que la de EEUU", declaró el portavoz Lin Jian, calificando la petición de "ni justa ni razonable". En su lugar, China propone una política de "no primer uso", algo que ni Washington ni Moscú quieren firmar. Al final, la obsesión por un acuerdo perfecto a tres bandas ha matado al acuerdo bueno que ya teníamos.​

Ante la incompetencia de las superpotencias atómicas para mantener el orden, Europa ha tenido que rediseñar su propia disuasión. La 'Declaración de Northwood', firmada en julio de 2025 por Reino Unido y Francia, es un reconocimiento tácito de que el paraguas americano ya no es garantía suficiente. París y Londres han acordado coordinar sus fuerzas nucleares y alinear sus posturas estratégicas para "contrarrestar grandes amenazas". Francia incluso ha presentado una versión modernizada de su misil M51, capaz de penetrar las mejores defensas, según París.

La gran tragedia es que todo esto era evitable. Trump y Putin se han cargado décadas de desarme y han hecho el mundo infinitamente más peligroso.

El Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (New START) ha expirado este jueves 5 de febrero de 2026, dejando a las dos superpotencias nucleares sin restricciones legales para ampliar su arsenal nuclear por primera vez en décadas. Hasta ayer existía un acuerdo legal que ponía límite a cuántas de estas armas del apocalipsis podían apuntarse mutuamente Washington y Moscú. Hoy, ese papel ha ardido.​

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