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China anuncia un plan de 100 años para explotar y dominar el sistema solar
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Más allá de Júpiter

China anuncia un plan de 100 años para explotar y dominar el sistema solar

China ha lanzado su programa nacional para el desarrollo de recursos espaciales, una hoja de ruta hasta el año 2100. Su objetivo es construir una flota interplanetaria para la exploración, colonización y extracción de materiales

Foto: Ilustración de una nave minera. (Deep Space Industries)
Ilustración de una nave minera. (Deep Space Industries)

La Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China ha publicado su nuevo programa nacional de desarrollo de recursos espaciales, un proyecto que establece una hoja de ruta operativa hasta el año 2100. El plan busca construir una flota interplanetaria masiva para la explotación comercial de recursos en todo el sistema solar.

Es un plan que se alinea con la estrategia geopolítica del ‘Gran Rejuvenecimiento de la nación china’, otro plan de 100 años para restaurar la supuesta posición histórica de China como potencia central global. Pekín ejecuta ese plan a largo plazo desde hace décadas, corrigiendo el rumbo cada cinco años, y ha llevado a la industria china al liderazgo tecnológico en la mayoría de los mercados, de la automoción a la robótica.

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El plan espacial chino de los 100 años contrasta con la situación actual en Estados Unidos. La NASA carece de una estrategia nacional de recursos a largo plazo tras haber liderado la carrera espacial en las décadas de 1960 y 1970, y confía todo al capricho de dos oligarcas: Elon Musk con SpaceX y Jeff Bezos con Blue Origin.

Herencia de la dinastía Ming

El nombre del proyecto chino, Tiangong Kaiwu, significa 'La explotación de las obras de la naturaleza'. Hace referencia a una enciclopedia científica de la dinastía Ming publicada en 1637. Los científicos que han redactado el plan espacial —que lleva gestándose desde 2023— citan explícitamente la filosofía de aquella era: "Los materiales nacen de la naturaleza; los humanos los transforman a través de la artesanía". A nivel filosófico, aseguran, el objetivo de esta hoja de ruta es extender las expediciones del almirante Zheng He —cuya flota de más de 240 barcos y 27.000 tripulantes dominó los mares en el siglo XV— a todo el sistema solar.

Pero el plan no es sólo un brindis al sol ideológico. Como todo lo que hacen los chinos, tiene una base y un objetivo económico ambicioso, sustentado en datos concretos sobre la disponibilidad de recursos extraterrestres. Wang Wei, académico de la Academia de Ciencias de China, ha publicado estudios que afirman que de los 1,3 millones de asteroides existentes en nuestro sistema solar, 122 cuerpos cercanos a la Tierra son económicamente aptos para su explotación inmediata.

Los científicos chinos aseguran que cada uno de estos asteroides posee una valoración superior a los 100 billones de dólares. Su interés no reside únicamente en metales preciosos como el oro, el platino o el níquel, sino también en el hielo de agua, recurso crítico para generar combustible, oxígeno y agua potable fuera de la atmósfera terrestre.

placeholder Ilustración de la entrada a una base China en el subsuelo lunar. (IA/Novaceno)
Ilustración de la entrada a una base China en el subsuelo lunar. (IA/Novaceno)

El plan de los 100 años, década a década

El plan técnico del Tiangong Kaiwu comienza con una fase de demostración entre 2026 y 2030, diseñada para verificar la viabilidad técnica de la extracción en cuerpos celestes cercanos a la Tierra.

Para el año 2035, China planea haber establecido un sistema completo de desarrollo de recursos lunares y de minería en cuerpos pequeños, consolidando una cadena de suministro estable en el espacio cislunar, entre la Tierra y la Luna. La arquitectura del sistema utilizará los puntos de Lagrange —zonas de estabilidad gravitacional entre cuerpos celestes— como nodos logísticos para el procesamiento y transporte de materiales.

La expansión hacia el espacio profundo está programada para la segunda mitad del siglo. Según la hoja de ruta de la CASC, para 2050 las operaciones de explotación se extenderán a Marte y a los asteroides del cinturón principal. Posteriormente, alrededor de 2075, China prevé alcanzar la capacidad operativa para la exploración profunda y el desarrollo de recursos en los gigantes gaseosos Júpiter y Saturno, así como en los planetas interiores Mercurio y Venus. Será una progresión metódica que avanza planeta por planeta hacia la periferia del sistema solar.​

Paralelamente a la extracción minera, el plan incluye el despliegue de una infraestructura digital espacial que consumirá un gigavatio de energía. Esta red integrará computación en el espacio y nodos de transmisión situados en órbita, uniendo capacidades de cálculo y almacenamiento fuera de la superficie terrestre. Asimismo, el plan contempla sistemas para el monitoreo y eliminación de basura espacial, una tecnología de doble uso que permitirá a China influir directamente en la gestión del tráfico espacial y en la seguridad de la infraestructura orbital global.​

Hacia el año 2100, la visión culmina con la construcción de estaciones de suministro de recursos que abarcarán todo el sistema solar. En palabras de Wang Wei, "desarrollar pequeños cuerpos celestes cercanos a la Tierra no solo permite el acceso a minerales estratégicos para el desarrollo sostenible de la Tierra, sino que también proporciona materiales fundamentales para futuras instalaciones espaciales y viajes interestelares". El objetivo final de Pekín es la creación de una economía autosuficiente más allá de la Tierra y extender su influencia de Venus a los sistemas transjovianos.

placeholder El cohete reutilizable Tianlong-3 en la última prueba sobre una plataforma de lanzamiento flotante en el este de China. (Xinhua)
El cohete reutilizable Tianlong-3 en la última prueba sobre una plataforma de lanzamiento flotante en el este de China. (Xinhua)

La estrategia del programa Apolo

Para materializar esta infraestructura, China está a punto de lograr la producción en masa de cohetes reutilizables. El sector espacial chino opera en una colaboración estrecha entre empresas estatales y privadas, replicando el modelo de movilización industrial que Estados Unidos empleó durante el programa Apolo.

Hoy, la estrategia china pasa primero por crear una capacidad de lanzamiento económica y masiva, fabricando naves en cadena, eliminando la dependencia de proveedores externos y asegurando el control soberano sobre el acceso al espacio.

Lejos de seguir el ejemplo que hizo que EEUU fuera el líder industrial del planeta a partir de la explosión tecnológica que surgió del programa Apolo —de la revolución de los materiales a las comunicaciones y los microprocesadores que dominan el mundo moderno—los estadounidenses carecen de un plan industrial centralizado que coordine industrias con un objetivo a largo plazo. No ya a cien años, como los chinos. Ni siquiera a una década. La Casa Blanca ha delegado su futuro en el espacio a la iniciativa privada, encabezada principalmente por dos oligarcas como Bezos y Musk.

Mientras el multimillonario concentra sus recursos en la colonización de Marte —un objetivo que los científicos consideran físicamente inviable a corto plazo— China está construyendo una infraestructura logística y económica paso a paso. La diferencia de enfoques es estructural. El EEUU de 2026 apuesta por dos individuos movidos exclusivamente por el beneficio inmediato, planes a corto plazo y caprichos personales. China apuesta por imitar los EEUU de los años 60, con una estrategia planificada de crecimiento económico y tecnológico para asegurar su hegemonía planetaria e interplanetaria durante el próximo siglo. Si occidente no despierta, nos enfrentaremos a un sistema solar dominado por Pekín.

La Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China ha publicado su nuevo programa nacional de desarrollo de recursos espaciales, un proyecto que establece una hoja de ruta operativa hasta el año 2100. El plan busca construir una flota interplanetaria masiva para la explotación comercial de recursos en todo el sistema solar.

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