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Así es el RQ-170 Centinela: el avión ultrasecreto clave para capturar a Maduro
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El mismo que cazó a Osama Bin Laden

Así es el RQ-170 Centinela: el avión ultrasecreto clave para capturar a Maduro

El dron 'invisible' RQ-170 es vital para operaciones de vigilancia y captura de objetivos de alto valor en entornos conflictivos, como la misión que atrapó a Maduro y la que eliminó a Osama Bin Laden

Foto: El RQ-170 cerca de Area 51.
El RQ-170 cerca de Area 51.

Un observador local en Puerto Rico cerca de la antigua estación naval estadounidense de Roosevelt Roads captó una silueta extraña regresando silenciosamente a la base en la madrugada de la operación especial que terminó con la captura del dictador Nicolás Maduro y su esposa. Su forma inconfundible —similar a un bumerán o una raya marina— era el RQ-170 'Sentinel', uno de los secretos mejor guardados de la Fuerza Aérea de los EEUU. La instantánea confirmó lo que ahora sabemos con seguridad: al menos uno o dos de estos aparatos volaron esa noche para proporcionar los 'ojos invisibles' que guiaron a las fuerzas especiales hasta su objetivo.​ Sin el Centinela no hubieran podido atrapar al tirano, igual que lo hizo en mayo de 2011 en la misión que acabó con Osama Bin laden.

Para entender por qué el RQ-170 fue la pieza fundamental de este rompecabezas, hay que comprender primero el concepto de 'patrones de vida', un expresión que en argot militar significa que, antes de que una sola bota de las fuerzas especiales toque el suelo, la inteligencia militar necesita saberlo todo: a qué hora come el objetivo, cuándo duerme, quién lo visita y hasta cuánto tiempo tarda en ir al baño. El RQ-170 está diseñado específicamente por la legendaria división Skunk Works de Lockheed Martin —los creadores de los legendarios aviones espía SR-71 Blackbird y U-2— para esta tarea: penetrar en espacios aéreos hostiles y quedarse allí, observando sin ser detectado, durante largos periodos de tiempo.​

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Cómo funciona el RQ-170

Las claves de su capacidad operativa son su 'invisibilidad' y sus paquete de sensores. El RQ-170 no es invisible al ojo humano pero sí al radar. Su diseño de ala volante sin cola y sus materiales especiales dispersan las ondas de radar en lugar de rebotarlas hacia el enemigo, permitiéndole operar en lo que los militares llaman "entornos disputados".

Mientras sobrevuela invisible y en silencio a gran altitud, el Centinela utiliza un radar de barrido electrónico activo que básicamente le dota de los sentidos de un murciélago: el radar emite ondas de radio invisibles que rebotan en el suelo para crear imágenes de apertura sintética (SAR) con calidad fotográfica, incluso a través de las nubes, y un indicador de objetivos móviles terrestres (GMTI) que resalta cualquier cosa que se mueva.

Durante la operación contra Maduro, el Centinela se convirtió en el director de orquesta omnisciente. Sus cámaras electro-ópticas e infrarrojas transmitieron vídeo en directo, permitiendo a los operadores detectar amenazas inesperadas antes de que pudieran reaccionar. Esta capacidad de transmisión de datos en tiempo real fue lo que conectó la operación en el terreno con el Despacho Oval. Como confirmó el propio presidente Donald Trump: "Pude verlo en tiempo real, y observé cada aspecto de ello". Sin este enlace vital, la misión habría casi imposible.​

placeholder La única imagen oficial del RQ-170. (USAF)
La única imagen oficial del RQ-170. (USAF)

El manual de juego utilizado para capturar a Maduro —que incluyó la construcción de una réplica a escala real de su refugio y la infiltración de un equipo de la CIA— es casi idéntico al utilizado en 2011 para la redada que acabó con Osama Bin Laden en Abbottabad, Pakistán. En aquella ocasión, como en Venezuela, un RQ-170 vigilaba desde las alturas, invisible y silencioso.​

Un clásico

Conocido inicialmente como 'La Bestia de Kandahar' tras ser avistado en Afganistán, el dron también ha vigilado el programa nuclear de Irán —donde una unidad se perdió en 2011— y ha operado cerca del espacio aéreo de Corea del Norte y posiblemente sobre el Mar Negro para monitorizar a las fuerzas rusas en Crimea.​

El RQ-170 es ya un diseño veterano, con al menos 20 años de operaciones a sus espaldas. No es la tecnología furtiva más puntera del arsenal estadounidense, pero su fiabilidad lo mantiene en servicio. La flota es minúscula, estimada entre solo 20 y 30 unidades en total, operadas exclusivamente por los Escuadrones de Reconocimiento 30 y 44 del Ala 432 en la base aérea de Creech, Nevada. De hecho, una foto borrada apresuradamente en redes sociales por las Fuerzas Aéreas del Sur (AFSOUTH) en diciembre ya había delatado su presencia en la región del Caribe: un parche con la silueta del dron en el brazo de un uniforme militar.​

El RQ-170 no lleva misiles ni cañones: su poder está en su diseño. La captura de Maduro demuestra que a veces no hay sustituto para un avión físico que pueda colarse en el patio trasero del enemigo y vigilar constantemente hasta encontrar toda la información necesaria para ejectuar una misión especial.

Un observador local en Puerto Rico cerca de la antigua estación naval estadounidense de Roosevelt Roads captó una silueta extraña regresando silenciosamente a la base en la madrugada de la operación especial que terminó con la captura del dictador Nicolás Maduro y su esposa. Su forma inconfundible —similar a un bumerán o una raya marina— era el RQ-170 'Sentinel', uno de los secretos mejor guardados de la Fuerza Aérea de los EEUU. La instantánea confirmó lo que ahora sabemos con seguridad: al menos uno o dos de estos aparatos volaron esa noche para proporcionar los 'ojos invisibles' que guiaron a las fuerzas especiales hasta su objetivo.​ Sin el Centinela no hubieran podido atrapar al tirano, igual que lo hizo en mayo de 2011 en la misión que acabó con Osama Bin laden.

Defensa Aeronáutica Nicolás Maduro
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