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El Ejército chino afirma que los ataques con enjambres de drones ganarán las guerras
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Ataques por saturación

El Ejército chino afirma que los ataques con enjambres de drones ganarán las guerras

El ejército chino prevé que la victoria en guerras futuras dependerá de ataques de saturación con drones desechables, llevando al enemigo a la derrota final por el desgaste de sus recursos de defensa y ataque

Foto: Un enjambre de drones listo para el combate. (IA)
Un enjambre de drones listo para el combate. (IA)

El ejército chino cree que la victoria en futuras guerras dependerá de ataques de saturación con un gran número de drones desechables. El Ejército Popular de Liberación (EPL) afirma que estos drones, desplegados en formaciones concentradas, abrumarán a los adversarios mediante operaciones simultáneas en múltiples dominios, llevándolos a un estado de agotamiento de recursos a todos los niveles. Sin embargo, muchos países están ya desarrollando sistemas de alta energía para destruir estos enjambres —como rayos láser y microondas— que no se agotan y puedan afectar su cálculo.​

Esta nueva doctrina, detallada en un comentario publicado el pasado martes en el diario oficial de las fuerzas armadas chinas por los estrategas Zhou Xiaoli, Zhang Changfang y Zhu Qichao, se titula 'Explorando la fórmula ganadora para la guerra de desgaste no tripulada'. La premisa central es puramente económica: el objetivo es "desplegar con flexibilidad sistemas no tripulados de bajo coste para agotar continuamente los activos de combate de alto valor del oponente". Es una guerra económica librada con munición real; el EPL busca lograr una "eficacia de combate óptima con un gasto mínimo", obligando al enemigo a quemar sus mejores recursos defensivos contra enjambres de plástico barato hasta dejarlo en bancarrota logística.​

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Cuál es la estrategia

Para visualizar el concepto técnico de "ataque de saturación", imagina un embudo por el que solo pasan diez gotas de agua por segundo. Si viertes un cubo entero de golpe, el embudo se desborda. China ha materializado esta teoría con el Jiu Tian, un colosal dron nodriza presentado en Zhuhai el pasado noviembre y cuyo primer vuelo fue confirmado por la agencia Xinhua el 11 de diciembre. Este vehículo actúa como un portaaviones aéreo capaz de lanzar hasta 100 drones suicidas desde su fuselaje. Al lanzarlos simultáneamente, los radares enemigos se ciegan ante el volumen de objetivos, haciendo estadísticamente imposible interceptarlos a todos.​

La sofisticación de este plan reside en la coordinación robótica 'multidominio': por tierra, mar y aire. El informe del EPL no habla de aparatos aislados, sino de un sistema nervioso distribuido donde los vehículos terrestres ejecutan golpes directos mientras los aéreos, como el nuevo dron furtivo CH-7, se encargarn del reconocimiento. Esta aceleración no es teórica. China cree realmente que esta tecnología es la para la guerra asimétrica moderna, "tal como se ha demostrado en los campos de batalla de Ucrania", explican los estrategas. También señalan explícitamente que estas operaciones de drones son un "factor clave en posibles conflictos regionales", citando específicamente la región del Estrecho de Taiwán como escenario de aplicación.​

¿Punto débil?

Sin embargo, la hegemonía del enjambre tiene un posible talón de Aquiles: las armas de energía dirigida. Frente a la "guerra de desgaste" china, que depende de que al defensor se le acaben los misiles antes que al atacante los drones, los sistemas láser y de microondas de alta potencia cambian la física del conflicto. A diferencia de un cañón o una batería de misiles antiaérea —que necesitan proyectiles físicos— un láser solo necesita electricidad. Y la electricidad puede ser prácticamente ilimitada. Mientras tenga energía, tiene munición infinita. Esto rompe la ecuación económica del EPL, ya que el coste por disparo de un láser es de céntimos de euro, neutralizando la ventaja de enviar drones baratos en masa.

Las microondas de alta potencia pueden ser la mayor amenaza para la doctrina del EPL. Mientras un láser actúa como un francotirador quemando un dron a la vez, un arma de microondas funciona como una red invisible, friendo los circuitos electrónicos de múltiples objetivos simultáneamente dentro de su cono de acción. Si el enjambre ataca en "formaciones concentradas" como sugiere el PLA Daily, un solo pulso de microondas podría derribar a docenas de ellos a la vez, convirtiendo su mayor fortaleza —la densidad numérica— en su mayor vulnerabilidad.​

Por ahora, sin embargo, estos sistemas no se han probado en la vida real. Consciente de esta carrera tecnológica, Washington no se ha quedado quieto ante los movimientos de su principal rival geopolítico. En junio, Trump firmó múltiples órdenes ejecutivas para reforzar las capacidades no tripuladas y sus contramedidas. El Secretario de Defensa de EEUU instó en julio a una "adquisición agresiva" de sistemas para finales del próximo año. La estrategia estadounidense busca equilibrar la balanza: desplegar sus propios enjambres para saturar al rival, mientras blinda sus defensas con escudos de energía que no se agotan, algo que China también está haciendo. La escalada armamentística continúa.

El ejército chino cree que la victoria en futuras guerras dependerá de ataques de saturación con un gran número de drones desechables. El Ejército Popular de Liberación (EPL) afirma que estos drones, desplegados en formaciones concentradas, abrumarán a los adversarios mediante operaciones simultáneas en múltiples dominios, llevándolos a un estado de agotamiento de recursos a todos los niveles. Sin embargo, muchos países están ya desarrollando sistemas de alta energía para destruir estos enjambres —como rayos láser y microondas— que no se agotan y puedan afectar su cálculo.​

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