Cómo buscar información oculta en los archivos de Jeffrey Epstein con ‘Gmail’ e IA
El Gobierno de Trump ha publicado los archivos de Jeffrey Epstein en un formato difícil de consultar de forma maliciosa, según los expertos. Una web permite ahora consultarlos como si usaras el Gmail
Protestas en EEUU para conocer la verdad del caso Epstein y su relación con Trump y la élite norteamericana. (Andrew Leyden/ZUMA Press Wire)
La anticipada publicación de los archivos de Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia llegó el 19 de diciembre con un quejido burocrático y una explosión de indignación pública. Si bien la Biblioteca Epstein cumple técnicamente con la obligación legal del Gobierno según la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein aprobada por el Congreso de los EEUU ante el tsunami de protestas populares, el resultado es un laberinto imposible de navegar. El sitio oficial del Departamento de Justicia tiene un campo para "Buscar en toda la Biblioteca Epstein", sí, pero viene con letra pequeña: "Debido a limitaciones técnicas y al formato de ciertos materiales... partes de estos documentos pueden no ser electrónicamente buscables".
En la práctica, esto significa que miles de páginas escaneadas —donde residen los verdaderos secretos— son invisibles para este motor de búsqueda que, en la práctica, no vale para nada y hace imposible usar los documentos —que ya han sido censurados por todas partes para proteger a supuestos individuos particulares pero que en la práctica sirve para ocultar a los poderosos que se codeaban con el pederasta norteamericano, incluyendo al presidente Trump. Y, sin acceso, la gente normal no puede encontrar a Trump o cazar a los miembros de la élite que pasaron por el picadero tropical del Epstein.
Afortunadamente tenemos algo llamado Jmail.world, un proyecto que lleva publicando los correos electrónicos de Epstein —y los de las personas que hablaron con él, como el ultraizquierdista Noam Chomsky o el ultraderechista Steve Bannon— desde finales de noviembre. El usuario puede acceder a ellos usando un clon de la interfaz de usuario de Gmail. Creado por los tecnólogos Riley Walz y Luke Igel, no hay mejor manera de explorar este Himalaya de inmundicia.
Utiliza una interfaz que ya conoces: Gmail y el resto de aplicaciones de Gmail, como Drive o Photos. Sus creadores lo han ido actualizando poco a poco desde su lanzamiento, añadiendo una IA llamada Jemini que puede buscar y hacer preguntas sobre todos los ficheros publicados hasta ahora, independientemente de los tipos de datos. La última incorporación tuvo lugar el pasado fin de semana, cuando añadieron el vertido de Epstein que el Departamento de Justicia de Pam Bondi publicó el viernes 19 y sábado 20 de diciembre, demostrando que las afirmaciones del Departamento de Justicia sobre la imposibilidad de buscar ciertos materiales simplemente son falsas.
El departamento de justicia de los EEUU ha bloqueado la búsqueda para la mayoría de documentos poniendo excusas del siglo pasado. (Reuters)
Para entender la brillantez de Jmail, hay que comprender el cumplimiento malicioso del Departamento de Justicia con la ley dictada por el Congreso. Los archivos están ahí, sí, pero quedan efectivamente enterrados bajo el peso de su propia desorganización. La estrategia de publicación gradual del Departamento de Justicia ha dado como resultado un archivo fragmentado en el que, además, el contexto y los datos interesantes suelen estar ocultos tras gruesas barras negras de censura. Como ha señalado el representante demócrata Thomas Massie, "incumple manifiestamente tanto el espíritu como la letra de la ley". Es algo que numerosos congresistas y senadores de ambos lados del espectro político han denunciado.
La realidad es que, al verter miles de PDF sin capacidad de búsqueda y sin contexto en un portal web confuso, el Departamento de Justicia puede haber cumplido con la ley (en parte, porque todavía quedan decenas de cajas de documentos sin publicar) pero obstaculiza activamente la capacidad del público para investigar y comprender lo que se ha publicado. Los datos pueden estar disponibles pero no son accesibles. Esto los hace casi inútiles para el público.
Jmail intenta contrarrestar la obstrucción del gobierno Trump haciendo que los archivos sean lo más accesibles posible utilizando una interfaz de usuario familiar que cualquiera puede usar sobre un motor de inteligencia artificial.En una conversación en el foro de tecnología norteamericano Hacker News, los creadores de Jmail revelaron el esfuerzo para vencer al Departamento de Justicia en su propio juego: "Tuvimos un montón de amigos colaborando en la construcción de más aplicaciones anoche para publicar los 'archivos de Epstein' del Departamento de Justicia... JPhotos, JDrive, JAmazon". Lanzaron un 'paquete de aplicaciones' completo diseñado para hacer que toda la información sea realmente accesible. Al organizar el caos en herramientas de uso común, Jmail.world proporciona la capacidad de búsqueda que el Gobierno afirmó que era técnicamente imposible. Es una solución crítica liderada por ciudadanos contra la opacidad del gobierno. Salvo las barras negras, por supuesto, algo que ninguna IA y ninguna interfaz pueden resolver, al menos por ahora.
Cómo funciona
Jmail comenzó como una solución a un problema similar a finales de noviembre, después de que el Comité de Supervisión de la Cámara publicase 20.000 páginas de correos electrónicos de la cuenta de Gmail de Epstein. Walz e Igel vieron un 'problema de diseño' en esos volcados de PDF sin capacidad de búsqueda. Utilizando una IA de reconocimiento óptico de caracteres (OCR), extrajeron el texto y lo trasladaron a una simulación de la bandeja de entrada real del Gmail del pederasta. El resultado es una herramienta que parecía inquietantemente familiar, una bandeja de entrada estándar con iconos de 'Destacar' y conversaciones encadenadas que obligaba a los usuarios a enfrentarse a la banalidad del mal que regía la vida del magnate.
El interfaz de Jmail es fácil de usar para todo el mundo y accede a todos los materiales publicados. (Novaceno)
El clon de Gmail funciona exactamente como Gmail. En lugar de navegar a ciegas fichero por fichero, simplemente escribes "Maxwell" o "Bannon" o cualquier frase que se te ocurra en una barra de búsqueda que consulta cada correo electrónico, archivo adjunto y contacto al instante. Lo mismo ocurre en las otras aplicaciones. Y también puedes hacer clic en Jemini —la IA que añadieron el 3 de diciembre— para simplemente hablar con la IA sobre el contenido que desees, independientemente del lugar que ocupe en la base de datos.
Esta nueva versión de Jmail publicada el fin de semana es lo más cerca que tenemos de una vista completa del caso Epstein, aunque todavía queden tantos archivos por publicar y tantos secretos tras las barras negras. El sitio cumple la promesa que hizo la Ley de Transparencia del Congreso norteamericano pero que el DOJ no cumplió: hacer que la verdad sea realmente visible. Sólo falta que la IA sea lo suficientemente inteligente como para convertir esas barras negras en los nombres reales.
La anticipada publicación de los archivos de Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia llegó el 19 de diciembre con un quejido burocrático y una explosión de indignación pública. Si bien la Biblioteca Epstein cumple técnicamente con la obligación legal del Gobierno según la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein aprobada por el Congreso de los EEUU ante el tsunami de protestas populares, el resultado es un laberinto imposible de navegar. El sitio oficial del Departamento de Justicia tiene un campo para "Buscar en toda la Biblioteca Epstein", sí, pero viene con letra pequeña: "Debido a limitaciones técnicas y al formato de ciertos materiales... partes de estos documentos pueden no ser electrónicamente buscables".