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Musk nos ha puesto a tres días de un desastre espacial, según los científicos del 'CRASH Clock'
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Reloj de colisión

Musk nos ha puesto a tres días de un desastre espacial, según los científicos del 'CRASH Clock'

El radical aumento de los lanzamientos de satélites ha rebajado a solo 2,8 días el riesgo de que se produzcan cadenas de colisiones que dejarían inservible la órbita terrestre

Foto: Satélites Starlink pasan sobre el Bosque Nacional de Carson, Nuevo México, fotografiados poco después del lanzamiento. (M. Lewinsky/CC)
Satélites Starlink pasan sobre el Bosque Nacional de Carson, Nuevo México, fotografiados poco después del lanzamiento. (M. Lewinsky/CC)

Los científicos responsables del CRASH Clock, un reloj que mide la saturación del cielo a cientos de kilómetros de sobre nuestras cabezas, aseguran que si una tormenta solar potente golpeara ahora mismo la Tierra, pasarían solo 2,8 días antes de que se produjeran las primeras colisiones orbitales. El culpable, dicen, son los más de 8.000 satélites Starlink de Musk, que han triplicado la población orbital en apenas siete años y obligan a realizar una maniobra de esquiva cada 1,8 minutos.

Los satélites viajan a una velocidad de unos 27.000 km/h, por lo que una colisión no es una simple choque. La energía liberada genera miles de fragmentos metálicos de diferentes tamaños, todos viajando a velocidades igualmente destructivas. Estos escombros, a su vez, impactan con otros satélites y generan más fragmentación en un efecto cascada exponencial.

Los expertos lo llaman síndrome de Kessler, y se trata de una reacción en cadena que, una vez iniciada, es prácticamente imparable. En cuestión de años, órbitas enteras podrían volverse inhabitables, convirtiendo capas completas del espacio alrededor de la Tierra en un campo de minas invisible que anularían nuestra capacidad de salir de la Tierra.

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Estas colisiones no son extrañas. La última sucedió en 2009, cuando un satélite activo de Iridium Communications impactó con un Cosmos ruso inactivo. Cientos de piezas de escombros de ese evento todavía orbitan la Tierra hoy, años después. Si esa colisión se multiplica exponencialmente, el resultado sería decir adiós a la infraestructura de GPS y a la de comunicaciones y sistemas financieros globales. El problema ahora se ha agravado debido a que la densidad de objetos en la Órbita Terrestre Baja ha alcanzado un punto crítico.

El CRASH Clock

Sarah Thiele de la Universidad de Princeton y Samantha M. Lawler de la Universidad de Regina (Canadá) desarrollaron una nueva métrica para cuantificar este riesgo creciente con un reloj que mide el riesgo de colisiones llamado CRASH Clock (Collision Realization And Significant Harm, Realización de Colisión y Daño Significativo). El nombre invita comparaciones con el infame Reloj del Apocalipsis que mide la amenaza de guerra nuclear.

Los científicos utilizaron datos públicos de las posiciones de los satélites para modelar cómo el aumento ha afectado el riesgo de colisión. Sus hallazgos muestran el cambio radical que ha habido en la saturación de naves en la Órbita Terrestre Baja (entre 340 y 550 kilómetros sobre la Tierra) desde 2018, antes del primer lanzamiento de Starlink en 2019. Los investigadores aseguran que si por alguna causa todos los satélites hubieran perdido súbitamente su capacidad de maniobra, habría ocurrido una colisión en 121 días.

Sin embargo, hoy esa cifra se ha reducido a solo 2,8 días debido al gran número de satélites en órbita. "Nos sorprendió que fuera tan corto", admite Thiele. Para llegar a esa cifra, los 2,8 días, presume que ha ocurrido algún evento que ha dejado inoperables todos los satélites, como podría ser una potente tormenta solar poderosa. En mayo de 2024, una tormenta solar intensa ya provocó que algunos satélites Starlink se movieran en una ola gigante en respuesta al evento.

Si la tormenta es aún más poderosa, como sucedió en el Evento Carrington de 1859, podría causar problemas significativos, aunque Wineed Vattapally de SES Satellites en Luxemburgo dice que probablemente no dejaría inoperables todos los satélites simultáneamente.

Musk reescribe las reglas del espacio

El Starlink de Elon Musk es el mayor responsable de este aumento desaforado de satélites. Entre diciembre de 2024 y mayo de 2025, SpaceX informó que realizó 144.404 maniobras de evitación de colisiones, equivalente a una maniobra cada 1,8 minutos en toda su constelación. Los satélites deben esquivarse constantemente para evitar choques que generarían el efecto Kessler.

Starlink tiene programado el lanzamiento de miles de satélites más. Pero a las naves de SpaceX hay que unir las que quiere lanzar Amazon y varias empresas chinas para formar sus propias megaconstelaciones. Solamente Musk planea expandir Starlink hasta 42.000 satélites. Esto significa que es probable que el CRASH Clock disminuya aún más, elevando el potencial de colisiones. "Da miedo pensar en ello", dice Thiele.

Las colisiones en cadena no son los únicos problemas que provocan las nuevas constelaciones de satélites. Los expertos aseguran que los Starlink caen a un ritmo alarmante. El astrofísico Jonathan McDowell ha calculado que caen hasta cuatro diarios. Aunque están diseñados teóricamente para desintegrarse en cinco años, muchos no se vaporizan completamente al entrar en la atmósfera. Además, la quema de miles de satélites no es inocua, sino que inyecta metales de transición —cobre, titanio, aluminio— en la estratosfera que pueden actuar como catalizadores destructores del ozono.

La Órbita Terrestre Baja se está convirtiendo ahora mismo en un vertedero donde Musk y otros operadores hacen y deshacen a su antojo sin apenas limitaciones. En 2024, un fragmento de aluminio de 2,5 kilos proveniente de un Starlink se estrelló contra una granja en Saskatchewan, demostrando que las garantías de seguridad de SpaceX son un espejismo corporativo.

Los científicos responsables del CRASH Clock, un reloj que mide la saturación del cielo a cientos de kilómetros de sobre nuestras cabezas, aseguran que si una tormenta solar potente golpeara ahora mismo la Tierra, pasarían solo 2,8 días antes de que se produjeran las primeras colisiones orbitales. El culpable, dicen, son los más de 8.000 satélites Starlink de Musk, que han triplicado la población orbital en apenas siete años y obligan a realizar una maniobra de esquiva cada 1,8 minutos.

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