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Cómo Ucrania ha hundido un submarino ruso con drones subacuáticos por primera vez
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Por primera vez en la historia

Cómo Ucrania ha hundido un submarino ruso con drones subacuáticos por primera vez

Kiev afirma que un nuevo dron submarino ha dañado más allá de toda reparación a un submarino ruso de clase Kilo en la base de Novorossiysk, abriendo un nuevo capítulo en la guerra naval

Foto: Fotograma de la explosión del submarino ruso de la clase Kilo en el puerto. (Servicio de seguridad de Ucrania)
Fotograma de la explosión del submarino ruso de la clase Kilo en el puerto. (Servicio de seguridad de Ucrania)

Drones submarinos han atacado un submarino por primera vez en la historia, marcando un hito en la historia de la guerra naval y abriendo otro nuevo capítulo en la guerra del futuro dominada por unidades no tripuladas. Según los servicios de inteligencia de Kiev, los nuevos drones submarinos Sub Sea Baby de la Marina ucraniana atacaron e inutilizaron un submarino ruso de la última generación de la clase Kilo en la base de Novorossiysk, en el Mar Negro. Un navío valorado en más de 400 millones de dólares destruido por un dron kamikaze cuyo coste no pasa de cuatro cifras.

El ataque, llevado a cabo por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y que los rusos niegan a pesar del vídeo publicado por Kiev, ha dejado fuera de servicio al submarino ruso causando daños vitales en la popa del navío que lo han dejado inutilizado. Este submarino es capaz de transportar los misiles de crucero Kalibr, un componente clave en la campaña terrorista contra la población civil ucraniana orquestada por el dictador ruso Vladimir Putin. Según los analistas de Naval News, esta operación no sólo es histórica sino que representa un giro importante en el conflicto naval entre Ucrania y Rusia que tendrá consecuencias en el teatro del Mediterráneo y más allá.

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Qué es lo que ha hecho Ucrania

Los detalles técnicos de la operación, analizados por expertos en defensa naval, revelan que Ucrania utilizó un vehículo submarino no tripulado (UUV) bautizado como "Sub Sea Baby". A diferencia de los drones de superficie que navegan como lanchas rápidas, este dispositivo es capaz de permanecer sumergido durante su aproximación final, actuando esencialmente como un torpedo autónomo de largo alcance. Esta capacidad de inmersión fue la clave para burlar las defensas del puerto de Novorossiysk, diseñadas principalmente con pontones flotantes para bloquear el paso a embarcaciones de superficie, pero ineficaces contra amenazas que se deslizan bajo el agua.

placeholder Submarino ruso de la clase Kilo. (Ministerio de Defensa del Reino Unido)
Submarino ruso de la clase Kilo. (Ministerio de Defensa del Reino Unido)

La navegación dentro de una base naval hostil es un desafío de ingeniería mayúsculo. El dron tuvo que maniobrar a través de espacios confinados y realizar varios giros precisos para alcanzar el muelle de los submarinos, ubicado en el extremo más alejado de la dársena. Los analistas sugieren que el aparato fue guiado por puntos de paso (waypoints) hasta las inmediaciones del objetivo, momento en el que sus sistemas autónomos tomaron el control para el ataque final. El vídeo difundido por el SBU muestra una explosión masiva en la popa del submarino, una zona crítica donde se encuentran la propulsión y los planos de inmersión, lo que garantiza que el navío quedará inoperativo durante un largo periodo, incluso si no llega a hundirse por completo.

Impacto en la guerra presente y futura

El contexto estratégico de este ataque es una nueva escalada en la guerra económica y de infraestructuras en el Mar Negro. En las semanas previas, Ucrania había intensificado sus operaciones contra la "flota en la sombra" de petroleros rusos, inutilizando buques como el Virat, el Kiaros y el Dashan para interrumpir el contrabando de crudo. Rusia respondió bombardeando buques comerciales en el puerto de Odesa, incluyendo el ferry turco Cenk T cargado de alimentos. El golpe al submarino en Novorossiysk se interpreta como una represalia calculada: eliminar una plataforma de lanzamiento de misiles Kalibr que amenazaba la infraestructura energética ucraniana.

El impacto en la flota rusa del Mar Negro es devastador en términos de números y moral. Con este ataque, Rusia ve reducida su fuerza operativa de submarinos en la región a solo dos unidades de las seis originales. Cabe recordar que otro submarino de la misma clase, el Rostov-on-Don, fue destruido en septiembre de 2023 mientras estaba en dique seco en Sebastopol. La pérdida de estas unidades no solo debilita el bloqueo naval contra Ucrania, sino que erosiona la capacidad de proyección de poder de Moscú en el Mediterráneo a largo plazo, donde estos submarinos solían patrullar como herramientas de disuasión.

Un aspecto inquietante revelado por el ataque es la penetración de la inteligencia ucraniana en los sistemas de vigilancia rusos. El vídeo del impacto parece provenir de una cámara de seguridad del propio puerto, lo que sugiere que el SBU logró hackear el circuito cerrado de televisión de la base naval para monitorizar la actividad enemiga en tiempo real. Las imágenes muestran a los buques de guerra marcados con cajas verdes, indicando el uso de algoritmos de inteligencia artificial para identificar objetivos, una capacidad que plantea serias dudas sobre la seguridad operativa de las instalaciones militares rusas más protegidas.

La vulnerabilidad expuesta en Novorossiysk obliga a la flota rusa a replantearse su despliegue una vez más. Si su base principal en la costa oriental del Mar Negro ya no es segura, las opciones se reducen a puertos aún más lejanos y peor equipados, como Sochi o Poti en Abjasia. Sin embargo, estas ubicaciones carecen de la infraestructura necesaria para sostener operaciones de combate continuas, lo que en la práctica podría dejar a la Flota del Mar Negro "mancada" y funcionalmente ineficaz para influir en el curso de la guerra.

El éxito del 'Sub Sea Baby' vuelve a poner en el punto de mira el Puente de Kerch. Si estos drones submarinos pueden sortear las barreras flotantes de un puerto militar, teóricamente podrían evadir las defensas instaladas alrededor de los pilares del puente, diseñadas pensando en amenazas de superficie. Aunque derribar un pilar de hormigón requiere una carga explosiva mucho mayor que la necesaria para perforar el casco de un submarino, la mera existencia de esta nueva capacidad obliga a Rusia a dispersar recursos defensivos, complicando aún más su logística en la península de Crimea.

Drones submarinos han atacado un submarino por primera vez en la historia, marcando un hito en la historia de la guerra naval y abriendo otro nuevo capítulo en la guerra del futuro dominada por unidades no tripuladas. Según los servicios de inteligencia de Kiev, los nuevos drones submarinos Sub Sea Baby de la Marina ucraniana atacaron e inutilizaron un submarino ruso de la última generación de la clase Kilo en la base de Novorossiysk, en el Mar Negro. Un navío valorado en más de 400 millones de dólares destruido por un dron kamikaze cuyo coste no pasa de cuatro cifras.

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