Resuelven un brutal asesinato cometido en la Edad Media con una nueva técnica genética
Científicos han usado un innovador método de análisis genómico forense para identificar a un noble medieval, cuyo violento asesinato en 1272 desencadenó inestabilidad política
Los investigadores han aplicado una nueva tecnología para desentrañar el asesinato de Béla, duque de Macsó. (Universidad Eötvös Loránd)
Científicos han empleado una innovadora técnica forense para identificar un esqueleto descubierto hace más de un siglo bajo el suelo de un monasterio dominico en Budapest. Los restos corresponden a Béla, duque de Macsó, un noble real asesinado en 1.272 cuya muerte violenta marcó el inicio de un período turbulento en la historia medieval húngara. El equipo ha usado una novedosa combinación de análisis genómico, isótopos y el estudio detallado de las lesiones para resolver este misterio arqueológico centenario.
Los huesos de Béla fueron desenterrados en 1915 en la isla Margarita y mostraban evidencias de una muerte violenta con 26 heridas punzocortantes. Aunque los registros escritos de finales del siglo XIII describían el asesinato de un noble, la identidad del individuo permaneció sin confirmar durante décadas. El caso quedó archivado hasta que, en 2018, investigadores del Museo de Historia Natural de Hungría encontraron una caja de madera con restos óseos catalogados entre miles de huesos. El cráneo apareció posteriormente en una colección separada de la Universidad Eötvös Loránd.
Con todos los fragmentos reunidos, el equipo aplicó métodos analíticos que no existían cuando se realizó el hallazgo original para determinar si las evidencias físicas coincidían con los relatos históricos del asesinato de Béla. También pudieron analizar si su ascendencia genética correspondía con los linajes conocidos del duque, quien pertenecía tanto a la dinastía Árpád como a la Rurik.
El ADN antiguo revela el linaje real
Las nuevas técnicas confirmaron la ascendencia de los restos y encontraron un fuerte componente escandinavo vinculado a la dinastía Rurik, junto con raíces del Mediterráneo oriental consistentes con los parientes bizantinos de Béla. "Cuando se compararon con genomas conocidos del período Árpád, los resultados coincidieron con los antecedentes familiares registrados del duque", señalan los investigadores en el estudio publicado en Forensic Science International: Genetics.
Además, el perfil del cromosoma Y también resultó consistente con los hallazgos de un estudio de 2023 sobre otro miembro de la dinastía Rurikid del siglo XIII. Estos trabajos vinculan a ambos individuos con una línea paterna que se remonta a Yaroslav el Sabio. Los resultados combinados muestran pruebas conduntentes de que los restos esqueléticos pertenecen a Béla, duque de Macsó, siendo este el primer caso exitoso de identificación de un individuo real medieval mediante métodos de ADN antiguo.
El análisis de isótopos —una técnica que mide las diferencias entre los átomos de un mismo elemento químico y proporciona una huella única— ofreció pistas adicionales sobre los primeros años del duque. El estroncio en sus dientes apunta a una infancia pasada en el Banato de Macsó, una región actualmente dividida entre Croacia y Serbia. Posteriormente, parece haberse trasladado hacia el norte, probablemente hacia la actual Budapest, donde finalmente llegaría al poder. La datación inicial por radiocarbono situó los restos algo antes de lo esperado, pero pruebas adicionales revelaron que esta discrepancia se debía a su dieta, que incluía pescado de agua dulce y otros alimentos acuáticos conocidos por producir firmas de carbono más antiguas.
El estudio también examinó la placa dental, que preservó granos microscópicos de almidón. Estos hallazgos indican que el joven noble comía frecuentemente platos de trigo cocido y pan elaborado con grano molido, consistente con las prácticas dietéticas de la clase real durante este período. Este nivel de detalle permite reconstruir no solo cómo murió, sino también cómo vivió. Así mismo determinaron que el aristócrata tenía aproximadamente entre 24 y 27 años al morir
Reconstrucción de un crimen medieval
La muerte de Béla fue extremadamente violenta. El esqueleto presenta veintiséis heridas punzocortantes, nueve de ellas en el cráneo. El análisis de los patrones de lesiones sugiere que el aristócrata fue atacado por tres individuos desde diferentes direcciones. Los golpes iniciales impactaron su cabeza y parte superior del cuerpo, mientras que las heridas defensivas en sus brazos y manos indican que intentó protegerse.
Los golpes laterales finalmente lo derribaron, y tras caer, los atacantes continuaron asestando heridas mortales en su cráneo y rostro. Los cortes son limpios y profundos, lo que sugiere que no llevaba armadura. La fuerza y cantidad de lesiones revelan una fuerte motivación emocional detrás del ataque. "Las heridas son consistentes con un asalto brutal perpetrado por varias personas", explican los investigadores.
El asesinato de Béla en 1272 no fue solo una tragedia personal, sino un acontecimiento político que desencadenó inestabilidad en el reino húngaro. Ahora, más de siete siglos después, la ciencia ha logrado darle nombre a esos huesos y, con ello, confirmar la veracidad de un episodio oscuro pero crucial de la historia europea medieval. Esta investigación demuestra el potencial de las técnicas forenses modernas para ampliar nuestro conocimiento de hechos pasados.
Científicos han empleado una innovadora técnica forense para identificar un esqueleto descubierto hace más de un siglo bajo el suelo de un monasterio dominico en Budapest. Los restos corresponden a Béla, duque de Macsó, un noble real asesinado en 1.272 cuya muerte violenta marcó el inicio de un período turbulento en la historia medieval húngara. El equipo ha usado una novedosa combinación de análisis genómico, isótopos y el estudio detallado de las lesiones para resolver este misterio arqueológico centenario.