Falla el primero de los tres cohetes chinos que amenazan a Elon Musk
El primer cohete reutilizable Zhuque-3 se lanzó con éxito pero no logró recuperar su primera etapa, que se estrelló cerca del lugar de recuperación previsto. SpaceX tuvo que intentarlo tres veces antes de conseguirlo
El cohete Zhuque-3 despegó este miércoles al mediodía desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan. El lanzamiento fue un éxito y el cohete logró insertar su carga en órbita. Las fases de ascenso y separación se ejecutaron según lo previsto —según la compañía privada pekinesa LandSpace— pero falló la recuperación de la primera etapa, que es reutilizable. La primera etapa del lanzador se precipitó a tierra cerca de la zona designada para su aterrizaje tras sufrir un fallo técnico en el descenso, un revés que mantiene a SpaceX y Blue Origin como las únicas compañías capaces de recuperar propulsores de clase orbital.
El incidente se produjo tras la reentrada, cuando la sección inferior del vehículo pareció incendiarse antes de impactar contra el suelo. La propia compañía confirmó en redes sociales que la primera etapa "experimentó una anomalía" durante la maniobra final y "no logró un aterrizaje suave en la plataforma de recuperación". Como apunta el diario hongkonés South China Morning Post, LandSpace detalló que "los restos cayeron en el borde de la plataforma de recuperación, lo que resultó en una prueba de recuperación fallida", y añadió que "la causa específica está bajo investigación".
Un primer paso
El lanzador, una estructura de acero inoxidable de 66 metros propulsada por metano y oxígeno líquidos, está diseñado para soportar al menos 20 usos y transportar hasta 18 toneladas, una capacidad clave para desplegar las megaconstelaciones de satélites de internet 5G Guowang y Qianfan. Pese al explosivo desenlace de la recuperación, la compañía no tiene dudas de que están en el camino correcto. Según la agencia estatal Xinhua, "aunque esta misión no logró el objetivo predeterminado de recuperar la primera etapa del cohete, verificó la corrección y racionalidad de todo el plan de proceso para probar, lanzar y volar el cohete Zhuque-3".
China sabe que es crucial lograr la capacidad de recuperar etapas de naves espaciales para reducir los costes de lanzamiento al espacio. Zhuque es una de las tres grandes apuestas del país asiático para conseguirlo. Los otras dos son el cohete Tianlong-3 de Space Pioneer y el Long March 12A de la corporación astroespacial estatal.
Zhuque-3
El Zhuque-3, un gigante de acero inoxidable de 66 metros de altura y 4,5 metros de diámetro, cuenta con una primera etapa propulsada por nueve motores Tianque-12A diseñada para volar al menos 20 veces. "Han incorporado elementos de la Starship —como el acero inoxidable y el metano— a una arquitectura similar a la del Falcon 9, lo que les permitiría batir al Falcon 9", dijo Elon Musk sobre el Zhuque-3.
LandSpace anunció que el cohete estaba listo tras completar los ensayos de carga de combustible en octubre y una prueba de encendido de larga duración en Jiuquan. Sin embargo, el lanzamiento se pospuso tras un incidente ajeno a LandSpace en la estación espacial Tiangong, a principios de noviembre. LandSpace ya hizo historia en 2023 al convertirse en la primera empresa del mundo en poner en órbita un cohete propulsado por metano y oxígeno líquido, adelantándose a SpaceX y Blue Origin (efectivamente, Musk mintió en su declaración sobre el metalox, dando a entender que iban a remolque de SpaceX en el uso de ese combustible).
Su nuevo motor Lanyan-20, diseñado para un futuro cohete de la clase Starship denominado informalmente Zhuque-X, había completado más de 30 encendidos de prueba en septiembre, alcanzando aproximadamente la mitad de su empuje objetivo de 200 toneladas. En su versión reutilizable, el Zhuque-3 puede poner en órbita 18 toneladas, una capacidad vital para construir las megaconstelaciones Guowang y Qianfan, que prevén desplegar más de 10.000 satélites cada una.
Long March 12A
El Long March 12A es una variación del Long March 12 de queroseno, pero ha sido modificado para funcionar con metano. Consta de dos etapas de 3,8 metros de diámetro: la primera equipa siete motores Longyun fabricados por Jiuzhou Yunjian, mientras que la segunda usa un motor YF-209 optimizado para el vacío. El diseño contempla que la primera etapa aterrice mediante un encendido de frenado controlado, desplegando cuatro patas y guiándose durante el descenso mediante aletas de rejilla.
Un ingeniero aeroespacial de Pekín confirmó que la madurez técnica del Long March 12A estaba "a la par" con la del Zhuque-3, aunque reconoció que existen "consideraciones internas" sobre quién debería apuntarse el tanto histórico. "Lograr el primer aterrizaje de un cohete chino sería un hito enorme", afirmó bajo condición de anonimato. A finales de noviembre, varias imágenes en redes sociales mostraban el traslado del Long March 12A hacia la plataforma de lanzamiento.
Tianlong-3
El tercer contendiente, el Tianlong-3, mide 72 metros de altura y 3,8 de ancho, y está propulsado por queroseno y oxígeno líquido, como el Saturno V. Su primera etapa utiliza nueve motores TH-12 y la segunda uno optimizado para el vacío, ofreciendo una capacidad de 17 toneladas en órbita baja. En su primer encendido completo en septiembre, los nueve motores funcionaron durante 35 segundos en una plataforma marina en el mar Amarillo, generando casi 1.100 toneladas de empuje. Su capacidad es crítica: puede desplegar hasta 36 satélites de internet de una tacada, justo lo que China necesita para acelerar el despliegue de sus constelaciones de satélites similares a Starlink.
Estos lanzamientos convertirán a China en la segunda nación, tras Estados Unidos, en recuperar una etapa orbital de forma controlada. SpaceX lo logró en 2015 con el Falcon 9 y Blue Origin acaba de sumarse al club con el aterrizaje del New Glenn el 13 de noviembre. Los tres cohetes chinos podrían lograrlo casi simultáneamente.
Pero la clave aquí no son los tiempos sino el precio. Mientras el lanzamiento de un Falcon 9 cuesta unos 67 millones de dólares, el Tianlong-3 y el Zhuque-3 se moverán entre los 26,5 y los 63 millones, con margen para bajar precios al entrar en producción en serie. Es la misma dinámica que destronó a Tesla en China, donde sólo BYD acaparó el 27,8% del mercado en agosto de 2025 frente al ridículo 5,1% de la firma americana.
A China le quedan ahora dos balas en la recámara para igualar a Musk y Bezos con su New Glenn para igualar a EEUU antes de fin de año, pero nadie tiene dudas de que lo conseguirán a principios de 2026. SpaceX necesitó de tres intentos para recuperar la primera fase del Falcon 9. Por eso, a pesar del fallo del Zhuque-3, SpaceX se enfrenta al mismo escenario al que se enfrentó Tesla: una competencia feroz con precios sustancialmente más bajos y una pérdida gradual de cuota de mercado. Space Pioneer ya ha declarado que su objetivo es realizar 30 misiones anuales una vez estén operativos, y el consejero delegado de LandSpace ha confirmado una capacidad similar. La cuenta atrás para el lanzamiento de la carrera espacial definitiva está a sólo unos días de terminar.
El cohete Zhuque-3 despegó este miércoles al mediodía desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan. El lanzamiento fue un éxito y el cohete logró insertar su carga en órbita. Las fases de ascenso y separación se ejecutaron según lo previsto —según la compañía privada pekinesa LandSpace— pero falló la recuperación de la primera etapa, que es reutilizable. La primera etapa del lanzador se precipitó a tierra cerca de la zona designada para su aterrizaje tras sufrir un fallo técnico en el descenso, un revés que mantiene a SpaceX y Blue Origin como las únicas compañías capaces de recuperar propulsores de clase orbital.