Esta megaestructura acuática esconde el radar marítimo antimisiles más grande del mundo
El SBX-1 es una plataforma flotante autopropulsada capaz de rastrear misiles balísticos con precisión milimétrica y de distinguir cabezas de guerra reales de señuelos
Esta antigua plataforma petrolera reconvertida en radar antimisiles es en uno de los activos más valiosos del arsenal de defensa estadounidense. El Sea-Based X-band Radar (SBX-1) es el sistema de radar marítimo más grande jamás construido, capaz de rastrear misiles balísticos desde su lanzamiento hasta la separación de las ojivas con una precisión extraordinaria.
Anclado habitualmente en Pearl Harbor, Hawái, este coloso tecnológico acaba de mostrar por primera vez en 20 años su poderoso radar al mundo. Según Joseph Davila, portavoz del Military Sealift Command, "esta ha sido la primera vez que la cúpula se desinfla desde que entró en operación hace unos 20 años. Alcanzó el final de su ciclo de vida y estaban buscando reemplazarla".
El radar fue diseñado por la Agencia de Defensa de Misiles y su capacidad para distinguir señuelos de ojivas reales es fundamental dentro del entramado de sensores interconectados que trabajan conjuntamente para detectar y ayudar a interceptar misiles balísticos entrantes.
Los datos derivados del SBX-1 alimentan directamente la cadena de defensa que utiliza los Interceptores con Base en Tierra (GBIs) ubicados principalmente en Fort Greely, Alaska. El SBX-1 posee una ventaja única que lo distingue de los radares fijos terrestres, y es que puede navegar hacia regiones en conflicto y llevar el radar mucho más cerca de un área de lanzamiento potencial, proporcionando seguimiento temprano y altamente preciso que los sensores fijos simplemente no pueden igualar.
Una antigua plataforma petrolera rusa
Según explican los analistas del medio especializado The War Zone, cuando la plataforma está fuera de servicio, como ahora, entran en juego otros sensores para mitigar el vacío de cobertura que deja el radar acuático, incluidos sistemas de largo alcance más nuevos como el Long-Range Discrimination Radar que no existía cuando se construyó el SBX-1.
La estructura fue construida originalmente en Rusia como plataforma de perforación y posteriormente convertida a su papel actual en EEUU. El corazón del sistema es un radar de matriz fasada compuesto por 45.000 módulos de transmisión y recepción.
La cúpula que normalmente lo corona y protege todos estos sensores mide aproximadamente 30 por 37 metros. Todos estos aparatos requieren un elaborado sistema de refrigeración por el que circulan casi 3.800 litros de propilenglicol por minuto para mantener operativo el complejo electrónico.
La plataforma autopropulsada en sí mide 119 por 73 metros, con una altura de 85 metros. Durante las operaciones normales, tiene una tripulación de alrededor de 85 personas y puede operar durante aproximadamente dos meses sin reabastecimiento. De hecho, ha realizado despliegues de casi dos años ininterrumpidos con anterioridad.
pic source https://t.co/wEEkADETBV pic.twitter.com/K27asjtaaF
— 笑脸男人 (@lfx160219) November 25, 2025
Aunque el SBX-1 permanece como un activo único en su tipo, en sus inicios se habló de fabricar más unidades para mantener un cierto número de ellos activos en el mar mientras otras unidades estaban en mantenimiento. Aunque esto nunca ha llegado a ocurrir.
El futuro está en el espacio
Dos décadas después de la puesta en marcha del SBX-1 la tecnología militar ha cambiado radicalmente y el futuro del seguimiento de misiles y la alerta temprana ha dejado de plantearse en la Tierra para pivotar hacia sistemas espaciales menos vulnerables. Esto incluye nuevas constelaciones de satélites que serán capaces de rastrear de forma continua y sobre un área mucho más grande que los sistemas terrestres.
Entre estas capacidades de estos nuevos sistemas se encuentra la posibilidad de rastrear mejor las amenazas de misiles hipersónicos. La iniciativa Golden Dome de Estados Unidos, por ejemplo, acelerará estos cambios, ya que se necesitan nuevas capas de sensores para respaldar nuevas armas, incluidos interceptores basados en el espacio. Aunque algunos analistas creen que no funcionará.
China también trabaja en un sistema similar. Pekín afirmó en septiembre el despliegue de un prototipo de su sistema global de defensa contra misiles y amenazas espaciales. En teoría, el primero que consiga poner uno de estos escudos en el espacio será invulnerable contra cualquier ataque nuclear.
Con estos cambios en el horizonte, no está claro cuánto tiempo seguirá operativo el SBX-1. A pesar de la incertidumbre sobre su futuro a largo plazo, este radar marino sigue siendo un activo irreemplazable para la Agencia de Defensa de Misiles.
Esta antigua plataforma petrolera reconvertida en radar antimisiles es en uno de los activos más valiosos del arsenal de defensa estadounidense. El Sea-Based X-band Radar (SBX-1) es el sistema de radar marítimo más grande jamás construido, capaz de rastrear misiles balísticos desde su lanzamiento hasta la separación de las ojivas con una precisión extraordinaria.