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Las nuevas armas que cambiarán la guerra del futuro y acabarán con el dominio de los drones
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Las nuevas armas que cambiarán la guerra del futuro y acabarán con el dominio de los drones

Los drones han sido la gran revolución de la guerra moderna. Pero dos nuevas tecnologías han llegado para volver a darle una patada al tablero bélico: las armas láser y las de radiofrecuencia

Foto: El arma de energía dirigida por láser DragonFire. (Ministerio de Defensa Británico)
El arma de energía dirigida por láser DragonFire. (Ministerio de Defensa Británico)

Como tantos conflictos anteriores, la guerra ruso-ucraniana ha obligado a ambos bandos a innovar. Dado que ninguno ha logrado obtener el control del espacio aéreo de la oposición, ningún bando ha hecho uso generalizado de medios aéreos tradicionales como los cazas supersónicos, cuya fabricación requiere mucho tiempo y dinero y que, por tanto, no pueden arriesgarse en operaciones activas.

En su lugar, los drones están ahora dominando la guerra. Según las cifras que se desprenden de Ucrania, los drones están causando un porcentaje abrumador de todas las bajas que sufre el país, ascendiendo a entre el 60% y el 70%.

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Sin embargo, la historia muestra que este tipo de avances tecnológicos en la guerra suele ir seguido del desarrollo de contramedidas. Y ahora estamos asistiendo al surgimiento de armas antidrones que podrían reducir la importancia de los vehículos aéreos no tripulados en el conflicto de Ucrania y más allá.

Cambio en el carácter de la guerra

El uso de drones ha cambiado el carácter de la guerra, ampliando la zona en la que las fuerzas terrestres son vulnerables a ataques letales hasta entre 10 y 15 kilómetros detrás de las líneas del frente. Esto ha hecho que las trincheras, las posiciones fortificadas y los vehículos blindados sean mucho más vulnerables de lo que habrían sido anteriormente.

No es solo en la función de ataque donde los drones han demostrado su valor, aunque su uso en la función de inteligencia, vigilancia y reconocimiento es notablemente similar al desempeñado por aeronaves y globos en la Primera Guerra Mundial. Los drones se han utilizado para proporcionar inteligencia en tiempo real y conocimiento situacional del campo de batalla para ayudar en la planificación y el mando, control y comunicación de nivel medio en el campo de batalla.

La capacidad de los drones para permanecer en el aire durante periodos prolongados, combinada con la dificultad de atacar con éxito estos medios, también ha propiciado su uso en la observación de artillería.

Aparición de contramedidas

Se ha argumentado que los drones —y los vehículos aéreos no tripulados en general— representan un cambio radical en la forma en que se libran las guerras modernas y que estos medios configurarán el futuro de la guerra aérea durante un periodo significativo. Sin embargo, lo que este argumento no tiene en cuenta es que cuando se despliegan nuevas tecnologías en la guerra, las contramedidas y las innovaciones a menudo pueden surgir rápidamente y reducir su eficacia.

El primer uso de tanques en el frente occidental fue durante la Batalla del Somme en 1916, que duró cinco meses. A pesar del impulso radical que los primeros tanques dieron a las fuerzas aliadas, los alemanes pronto anularon este efecto mediante el uso de cañones antitanque a principios de 1917.

placeholder Un miembro del ejército ucraniano desinstala una red antidrones en una posición en primera línea en la región de Járkov. (REUTERS Serhii Korovainyi)
Un miembro del ejército ucraniano desinstala una red antidrones en una posición en primera línea en la región de Járkov. (REUTERS Serhii Korovainyi)

Se están observando desarrollos similares en Ucrania, donde se utilizan contramedidas sencillas como redes para reducir la eficacia de los drones. Aunque esto proporciona un grado limitado de protección, se están desarrollando contramedidas tecnológicamente más sofisticadas en otros lugares.

Armas de energía dirigida

Entre las nuevas contramedidas están las armas de energía dirigida. Uno de los últimos países en tenerlas será el Reino Unido, que através de su Armada ha anunciado su depliegue. Se llama DragonFire y es un arma defensiva basada en láser que tiene la capacidad de detectar y destruir pequeñas armas ofensivas como los drones.

Aunque DragonFire tiene limitaciones, como el requisito de poder ver el objetivo para poder atacarlo, demuestra los continuos desarrollos de acción y reacción que abarcan ampliamente la guerra.

El coste por disparo de DragonFire es de tan solo 10 libras (unos 11,4 euros) y puede atacar un objetivo del tamaño de una moneda de una libra desde una distancia de un kilómetro. Esto hará que medios como los drones sean más vulnerables a las capacidades defensivas y cuestiona la afirmación de que los drones son el futuro de la guerra aérea. La Marina Real tiene previsto comenzar a desplegar DragonFire a partir de 2027.

El Reino Unido también está experimentando con otra forma de arma de energía dirigida que se basa en sistemas de radiofrecuencia. Esta nueva arma defensiva, que actualmente se encuentra en fase de pruebas, utilizaría un pulso de ondas de radio dirigidas para inutilizar la electrónica interna de medios como los drones.

Este sistema tiene ventajas sobre otros como el DragonFire. La primera es que no es un arma de línea de visión, por lo que puede desplegarse con mal tiempo y con nubes bajas que cubran el cielo. DragonFire tiene que poder ver su objetivo para poder atacarlo eficazmente.

La segunda es que un arma de pulso de radio puede atacar varios objetivos en una zona determinada, mientras que DragonFire solo puede atacar un objetivo a la vez.

Sin embargo, la principal desventaja de un arma de pulso de radio es que no puede discriminar entre los objetivos que ataca. Esto significa que las aeronaves amigas no pueden volar cuando se utiliza este objetivo.

El ritmo tradicional de desarrollos tecnológicos y contramedidas que constituye un carácter fundamental en la guerra no muestra signos de disminuir en los conflictos del siglo XXI. Así que, si bien es probable que los drones sigan siendo armas importantes, la idea de que revolucionarán la guerra y harán obsoletos los aviones de combate tripulados todavía está por verse.

Como tantos conflictos anteriores, la guerra ruso-ucraniana ha obligado a ambos bandos a innovar. Dado que ninguno ha logrado obtener el control del espacio aéreo de la oposición, ningún bando ha hecho uso generalizado de medios aéreos tradicionales como los cazas supersónicos, cuya fabricación requiere mucho tiempo y dinero y que, por tanto, no pueden arriesgarse en operaciones activas.

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